
Tras los cuestionamientos del presidente Javier Milei durante su discurso de apertura en las sesiones ordinarias del Congreso, la Unión Industrial Argentina (UIA) exigió “respeto” a los empresarios del rubro y advirtió que el sector atraviesa una “situación crítica”. En el documento, la entidad fabril alertó sobre el impacto de la transición económica actual y puntualizó que el sostenimiento del rubro es un factor determinante para el desarrollo nacional, bajo la premisa de que “sin industria no hay nación”.
De acuerdo con el texto difundido por la institución, el escenario actual está marcado por una caída en los niveles de producción que afecta de manera heterogénea a las distintas provincias. La entidad señaló que la transición hacia un nuevo esquema económico requiere un proceso de adaptación que, por su profundidad, no resulta inmediato. En este contexto, la UIA advirtió que “muchas empresas, especialmente pymes, están atravesando una situación crítica, con bajo nivel de actividad, alta presión fiscal, dificultades para financiarse y caída del empleo”.
El comunicado de la UIA se difundió justo después de las duras críticas recibidas por el sector por parte del presidente Milei, en su discurso durante el acto de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. “Desde hace casi un siglo, la Argentina está atrapada en la trampa del fetiche industrialista. Nos dijeron que la única forma de generar empleo era sostener un esquema industrial fuertemente subsidiado. Nos dijeron que solo podíamos crecer si vivíamos con lo nuestro”, declaró el Presidente en su discurso.
“Para tener este relato, se impidió activamente el desarrollo del agro y de las economías regionales con las retenciones, al tiempo que se limitaba el comercio con todo tipo de restricciones a las importaciones, que encarecieron todos los insumos industriales locales”, agregó.
La preocupación de la UIA fue ratificada por los representantes de las uniones industriales del Norte Argentino durante una reunión con el Comité Ejecutivo de la UIA. Esta región, integrada por Catamarca, Chaco, Corrientes, Formosa, Jujuy, La Rioja, Misiones, Salta, Santiago del Estero y Tucumán, representa la cuarta parte de la población del país y presenta indicadores sociales y económicos desfavorables. Según el comunicado, dicha zona “exhibe el peor poder adquisitivo del país, y la falta de inversiones privadas queda evidenciada en el bajo nivel de trabajo registrado en el sector privado, lo que redunda en un elevado empleo público”.
Presión fiscal y asimetrías impositivas
Uno de los ejes centrales del reclamo de la UIA es la carga tributaria que pesa sobre el sector productivo en comparación con su participación en la economía total. La entidad presentó datos estadísticos para ilustrar esta desproporción: la industria argentina genera el 19% del Producto Bruto Interno (PBI), pero su aporte a la recaudación fiscal nacional asciende al 27 por ciento.
Esta diferencia porcentual, según la institución, “evidencia que su contribución al fisco es incluso mayor que su participación en el PBI”. Ante este escenario, la UIA subrayó la necesidad de que el sector, al ser un segmento transable que compite directamente con el mercado internacional, pueda “adaptarse a estándares internacionales en materia de presión impositiva, infraestructura y costos financieros”.
Asimismo, el comunicado aclara que las distorsiones estructurales que padece la economía argentina no son responsabilidad del sector privado, afirmando que “el empresario argentino no diseñó el marco económico previo ni es responsable de las distorsiones estructurales acumuladas durante décadas”.
El rol estratégico y el impacto social
La entidad destacó el valor del capital social acumulado en el sector industrial, resaltando que la actividad no solo agrega valor y genera divisas a través de las exportaciones, sino que es el principal motor del empleo formal en el ámbito privado. Las cifras aportadas por la UIA indican que la industria:
- Genera de manera directa el 19% del empleo formal del país.
- Cuenta con aproximadamente 1.200.000 trabajadores directos.
- Moviliza otros 2.400.000 empleos formales indirectos en las cadenas de valor.
En total, el documento estima que más de 3.600.000 trabajadores dependen de la dinámica industrial. “Detrás de cada fábrica se encuentra un capital social construido por empresarios y trabajadores”, sostiene el escrito, reforzando la idea de que la industria debe ser considerada como parte de la solución a los problemas económicos del país.
Relación con el Gobierno y reformas estructurales
A pesar de las advertencias por la coyuntura actual, la UIA incluyó en su comunicado un reconocimiento a ciertos aspectos de la gestión del gobierno nacional. Entre los puntos valorados se encuentran el avance hacia el equilibrio fiscal, la determinación para llevar adelante reformas estructurales y la reducción de los índices inflacionarios.
Del mismo modo, la entidad mencionó positivamente la actualización del marco laboral y los esfuerzos por lograr una mayor integración internacional, siempre que estas medidas apunten a mejorar la competitividad del sector nacional. El objetivo final planteado por la industria es “ofrecer a la sociedad argentina bienes de calidad global a precios internacionales”, para lo cual consideran fundamental reducir las distorsiones acumuladas.
Respeto y previsibilidad para la inversión
Finalmente, la Unión Industrial Argentina hizo un llamado al respeto institucional como base para la recuperación de la confianza económica. “En esta etapa de transformación, queremos ser claros: el respeto es condición básica del desarrollo. Respeto hacia quienes producen, invierten y generan empleo en todo el país”, sentenció la entidad.

La organización concluyó reafirmando su intención de mantener un diálogo abierto y colaborativo con las autoridades gubernamentales y los representantes de los trabajadores. El documento cierra con un compromiso de trabajar en conjunto para edificar una economía que sea productiva, moderna y que logre integrarse de manera eficiente a los mercados globales.
Renovación en la cúpula ejecutiva
En sintonía con este escenario de transformaciones, la Unión Industrial Argentina atraviesa un proceso de recambio en su estructura de conducción. Diego Coatz, quien se desempeñó durante años como director ejecutivo y referente del área económica de la entidad, dejará su cargo. En su lugar, la dirección ejecutiva será asumida por Laura Bermúdez, una profesional de estrecha confianza del actual titular de la UIA, Martín Rappallini, con quien ya trabajó durante su gestión al frente de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA).
Bermúdez cuenta con una extensa trayectoria dentro de la casa fabril, donde ocupó roles clave en el departamento de Relaciones Institucionales y lideró la jefatura de Comercio y Negociaciones Internacionales. Asimismo, se desempeñó como coordinadora en la Unidad de Vinculación Tecnológica de la institución. Su perfil técnico se complementa con experiencia en el sector público, habiendo formado parte del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva entre los años 2010 y 2011.