Luis Caputo apuntó contra los analistas económicos por el debate en torno a la compra de reservas

Una exposición de Luis Caputo en el evento de la Fundación Mediterránea en Córdoba giró en torno a la reacción de los mercados ante la acumulación de reservas y la persistencia del riesgo país. El ministro de Economía dirigió parte de su mensaje a quienes reclamaban que el Gobierno debía comprar divisas para lograr la baja del riesgo país, que este martes se ubica cerca de 600 puntos básicos en medio del conflicto en Medio Oriente.

“Ahora se escucha que los mismos que decían ‘el problema es que no están comprando suficientes reservas’, ahora que las compramos, pero el riesgo país no cayó, sienten que tienen que encontrar alguna otra cosa. Ahora dice que tenemos que hacer una colocación internacional aunque sea de USD 1.000 millones de dólares; no, esa tampoco es la solución, esas son cosas coyunturales que no cambian nada (…). Por este desconocimiento, la mayoría de los colegas, de los economistas, en el desconocimiento y en el querer justificar lo que no avala lo que dijeron antes, empiezan a buscar. Lo que pasó, negro, es que es más difícil de lo que vos creés”, afirmó el funcionario nacional.

El titular del Palacio de Hacienda sostuvo que el Gobierno mostró resultados y que, pese a la acumulación de reservas, la reacción de los mercados no se alineó con las expectativas de quienes consideraban que la solución pasaba exclusivamente por ese camino. “Habíamos quedado con el Fondo en comprar a razón del 5% del volumen diario y estamos comprando algo más del 30%. Y esto lo estamos haciendo sin afectar el precio, teniendo en cuenta la profundidad del mercado para que todos puedan estar tranquilos. Y esta estrategia va a seguir”, detalló Caputo.

El ministro hizo hincapié en que la reacción del mercado no depende únicamente de la compra de reservas, y que las críticas de los analistas cambiaron de foco cuando la política oficial logró incrementar el stock de divisas. “Lo único que sabe el mercado es si un país tiene acceso o no, no necesito mostrarle a los fondos más importantes del mundo si tenemos acceso o no, ellos ya lo saben, lo único en lo que puede diferir es en la tasa”, señaló el funcionario. De esta forma, relativizó la importancia de las colocaciones internacionales como solución a la volatilidad financiera.

El ministro defendió el rumbo fiscal y la acumulación de divisas ante empresarios reunidos en Córdoba.

Caputo atribuyó la falta de reacción del riesgo país a la complejidad de la situación macroeconómica y a la desconfianza estructural. En ese sentido, defendió la estrategia del Gobierno y subrayó que los resultados ya son visibles: “Hoy, después de dos años, podemos mostrar resultados, no solo existe esta determinación de que haya orden macro, sino que lo hemos logrado; después de dos años podemos mostrar resultados. Este Gobierno, sin violar la propiedad privada, default y planes Bonex, bajó el gasto 30% en términos reales y terminó con cinco puntos de déficit fiscal en un mes”.

El ministro remarcó que las críticas de los economistas se movieron hacia distintos argumentos coyunturales. Primero, la exigencia se centró en la acumulación de reservas en el Banco Central. Después, cuando la autoridad monetaria logró ese objetivo, el planteo viró hacia la necesidad de realizar una colocación internacional. Caputo rechazó ambas perspectivas y sostuvo que la baja del riesgo país no depende de acciones aisladas. “Esas son cosas coyunturales que no cambian nada”, insistió ante empresarios y referentes del sector.

El ministro defendió el sendero fiscal y los logros alcanzados por el Gobierno. “Se logró hacer todo esto con la economía también creciendo y logrando sacar a más de 11 millones de argentinos de la pobreza, esto es algo que nos debíamos todos como país y todavía hay un largo camino por recorrer”, afirmó. También enfatizó la continuidad de las reformas: “Esto, créanos, es lo que vinimos ; vamos a hacer todas las reformas que sean necesarias y vamos a continuar con la baja de impuestos hasta que Argentina sea todo lo competitiva que se merece”.

Sobre el terreno fiscal, Caputo ratificó el compromiso de mantener el equilibrio financiero y destacó su valor como escudo ante potenciales shocks externos. “En términos de política fiscal, es una obviedad después de todo lo que demostramos en estos 24 meses, el compromiso fiscal es indeclinable, Argentina va a seguir manteniendo el equilibrio financiero y eso de ninguna manera va a cambiar. Es el escudo más importante ante cualquier shock externo, si no la piedra fundamental para que la economía se ordene y podamos empezar un camino de desarrollo que dure décadas”.

Lo que necesita: que salgan los dólares

Caputo también abordó la cuestión de la competitividad y la recaudación tributaria, asociándola a la formalización del empleo y al crecimiento económico. “La forma de ganar competitividad no es con devaluaciones. Necesitamos que aumenten la recaudación, los recursos tributarios, no solo para pagar los intereses de la deuda, sino también para seguir bajando impuestos. La forma en que los recursos van a subir es si logramos mayor formalización de empleo y ahorros”.

El funcionario se refirió a los cambios en la estructura laboral y la eliminación de distorsiones. Detalló la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) y la reducción de los aportes patronales de 18 puntos a 2, además de clarificar los costos de despido para los empleadores. “Hoy la cuenta está clara, tienen como empresarios cuánto les puede costar eso y esto de alguna manera viene a la eliminar la industria de juicio que destrozó el mercado laboral argentino, en donde se benefició a un puñado en contra de todo nuestro país”.

Al analizar las razones detrás de la falta de crédito y el bajo crecimiento, Caputo explicó: “La segunda cosa que tiene que pasar para que crezcan los ingresos tributarios es que el país crezca (…). Lo que pasa en Argentina es que el ahorro está, pero abajo de los colchones. No es una casualidad que el país no crezca desde 2011 y que cuando nosotros llegamos al Gobierno el porcentaje de préstamos al sector privado era de apenas el 3%, no había crédito en Argentina. En cualquier país normal, mediano, ese número está por arriba del 30%. Y en Argentina no tenemos un mercado de capitales y por eso ha sido un país que ha dependido mucho del crédito externo, cosa que tenemos que terminar”.