El atentado a la AMIA dejó 85 personas muertas y 300 heridos (AFP)

La noticia de la muerte de Ali Khamenei tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán sacudió al mundo, agravó las tensiones en Medio Oriente y, por estas horas, impacta de manera inquietante en los mercados financieros.

El lunes, el medio Financial Times dio a conocer detalles increíbles de cómo se planificó la ofensiva que terminó con la vida del líder supremo iraní. En ese contexto, reveló un detalle que para muchos puede ser una simple casualidad y para otros una señal estremecedora del destino.

“Cuando los guardaespaldas y conductores altamente entrenados y leales de los altos funcionarios iraníes llegaban a trabajar cerca de la calle Pasteur en Teherán —donde el ayatolá Ali Khamenei fue asesinado en un ataque aéreo israelí el pasado sábado—, los israelíes los estaban observando». Así comienza el artículo del periódico británico, que en otro fragmento del artículo remarca: “Cuando la CIA e Israel determinaron que Khamenei celebraría una reunión el sábado por la mañana en sus oficinas cerca de la calle Pasteur, la oportunidad de matarlo junto a gran parte del alto liderazgo iraní era especialmente propicia”.

En la nota hay hasta tres menciones de la calle Pasteur de Teherán, arteria clave en la operación que le puso fin al ayatollah iraní. Por supuesto, el dato impacta en la memoria colectiva de manera estremecedora porque el lugar del ataque comparte nombre con la calle donde estaba ubicada la sede de la AMIA en Buenos Aires (Pasteur 633), que en 1994 fue blanco de un brutal atentado terrorista que dejó 85 muertos y más de 300 heridos.

La relevancia de la ubicación radica en la conexión directa entre la muerte del ayatollah y el ataque a la AMIA, hechos que, aunque separados por décadas y por miles de kilómetros, están unidos por una misma lógica de terrorismo y simbolismo geopolítico, fundamentalmente porque la Justicia argentina determinó la responsabilidad material de Hezbollah y la planificación al más alto nivel del régimen iraní que encabezaba Khamenei.

Planificación al detalle

En cuanto a la operación en Irán, el artículo del Financial Times detalla que Israel llevó años preparando la operación, combinando tecnología de vigilancia avanzada, hackeo de cámaras de tráfico y manipulación de sistemas de telefonía móvil en Teherán. Según el diario británico, los servicios de inteligencia israelíes intervinieron cámaras urbanas para observar de manera remota las rutinas de seguridad en torno a Khamenei y su equipo más cercano. Las imágenes captadas en tiempo real se remitían de forma cifrada a servidores en Tel Aviv y el sur de Israel.

A través de estos recursos, agentes de inteligencia analizaron los patrones de movimiento y estacionamiento habituales del círculo de protección del líder supremo. Utilizaron algoritmos para crear expedientes detallados que incluían direcciones, horarios y perfiles personales, lo que permitió identificar vulnerabilidades específicas. Sobre esta base se diseñó el operativo y se determinaron los puntos críticos para la acción.

El relevamiento informático fue complementado con la manipulación de torres de telefonía móvil cerca de la calle Pasteur. De acuerdo con funcionarios israelíes citados por Financial Times, la interrupción selectiva de comunicaciones imposibilitó la coordinación defensiva del equipo de Khamenei. “El éxito operativo radicó en quitarles los ojos primero”, resumió un funcionario.

La coordinación entre la Unidad 8200, responsable de inteligencia de señales, y el Mossad, encargado de manejar activos humanos, resultó clave en todas las etapas. La cadena de inteligencia integraba datos provenientes del hackeo, el contacto con informantes y la vigilancia tecnológica. Además, la CIA añadió una verificación independiente al aportar un informante humano que confirmó la asistencia de Khamenei y su círculo al lugar objetivo.

La doctrina militar israelí exige verificar en varias instancias la localización del objetivo antes de una operación de este nivel. Finalmente, los pilotos lanzaron hasta 30 municiones de precisión en un ataque matutino sobre la zona de la calle Pasteur, sorprendiendo a las defensas iraníes y poniéndole fin al ayatollah que estuvo casi 37 años en el poder.