
Hoy llegó uno de los días del año más esperados por los aficionados a la astronomía: la alineación planetaria 2026, el evento que reúne en el cielo nocturno a seis planetas del Sistema Solar en un solo plano visual.
La particularidad del fenómeno reside en la cantidad de cuerpos celestes involucrados y en la facilidad para observarlos en horario vespertino.
Según datos de la NASA, Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno podrán visualizarse en una misma región del cielo durante el crepúsculo, en una ventana de observación de aproximadamente una hora.

Cuatro de estos planetas tendrán suficiente brillo para distinguirse a simple vista: Venus, Júpiter, Saturno y Mercurio. Los otros dos, Urano y Neptuno, requerirán binoculares o telescopios debido a su bajo brillo.
La cita, confirmada por la NASA y observatorios de referencia internacional, presenta una oportunidad pedagógica y visual poco común tanto para el público general como para quienes cuentan con experiencia en la observación astronómica.

El fenómeno podrá apreciarse en ambos hemisferios, siendo visible en la franja occidental del cielo poco después de la puesta del Sol, alrededor de las 20.30 hora argentina (00.30 GMT).
De acuerdo con fuentes del Planetario Galileo Galilei de la Ciudad de Buenos Aires, “los astros errantes se encontrarán sobre el horizonte entre las 17 y las 21 hs.
Al principio la luz de día impedirá ver los planetas. Y pasadas las 21 algunos planetas ya no estarán visibles en el horizonte. Desde el Oeste hacia el Este desfilarán serpenteantes: Saturno, Mercurio, Neptuno, Venus, Urano y Júpiter”.
Un fenómeno visual, no una alineación geométrica perfecta

A pesar de la denominación popular, el evento no implica una alineación geométrica perfecta en el espacio. Los planetas orbitan en torno al Sol sobre el plano de la eclíptica, y en determinadas fechas, desde la perspectiva terrestre, pueden parecer agrupados en una misma región del cielo.
El “desfile planetario” es en realidad una coincidencia visual, como aclara el equipo del Planetario: “Los planetas, en cualquier momento del año, siempre se encuentran -aparentemente- cerca de una línea imaginaria llamada ‘eclíptica’. La eclíptica es el camino aparente que recorre el Sol a lo largo del año. Si bien cada tanto los planetas cruzan la eclíptica nunca lo hacen todos en el mismo momento. De por sí, al estar cerca de la eclíptica, jamás podrían ordenarse en una línea recta, ya que la eclíptica sobre el horizonte es un arco. Y si a eso le sumamos que no se encuentran sobre la eclíptica, ni siquiera pueden formarse en una línea curva”.
La coincidencia de tantos planetas brillantes en la misma franja celeste resulta inusual y motiva la atención de astrónomos profesionales y aficionados. Según la NASA, este tipo de desfile planetario no ocurre con frecuencia y su observación resulta mucho más accesible cuando la ventana de visibilidad coincide con las primeras horas de la noche, como ocurrirá en 2026.
Cómo observar el desfile y las claves para aprovechar el evento

La secuencia y dificultad para observar cada planeta variarán a lo largo de la noche. Venus sobresaldrá como el objeto más brillante después de la Luna, con una magnitud cercana a −3,9, y servirá como referencia visual para ubicar a otros planetas cercanos. Júpiter también destacará por su luminosidad intensa, mientras que Saturno se distinguirá por su luz amarillenta y estable. Mercurio, en cambio, presentará el mayor desafío debido a su proximidad al horizonte y su rápida puesta.
Los planetas que necesitan de binoculares o telescopios para ser vistos, Urano y Neptuno, completarán el conjunto desde posiciones más discretas. Urano, situado en la constelación de Tauro, podrá localizarse cerca del cúmulo de las Pléyades. En condiciones ideales, podría verse sin ayuda óptica, aunque los binoculares facilitarán su identificación. Neptuno, por su parte, aparecerá a una distancia angular pequeña de Saturno, lo que permitirá su localización con telescopio o binoculares potentes.
La dinámica del evento hará que Mercurio y Venus se oculten primero, seguidos por Saturno y Neptuno. Urano permanecerá más tiempo en el cielo y Júpiter será el último en desaparecer bajo el horizonte.

“El problema es que a las 20 hs, justo antes de que Saturno se esconda, aún habrá una claridad que no permitirá verlo, como así tampoco a Mercurio. Venus estará tan bajo en el cielo que solo podrá apreciarse desde algún lugar sin edificaciones ni arboledas. Agreguemos a esto que Neptuno y Urano no pueden verse a ojo desnudo. Lo que quedará para observar entonces, a simple vista, desde antes de que oscurezca por completo y hasta la medianoche, es a Júpiter”, explicaron desde el Planetario.
El fenómeno del 28 de febrero se suma a una serie de alineaciones menores previstas para 2026, pero destaca por la cantidad de planetas involucrados y por la facilidad de observación en horario nocturno temprano.
Según el calendario astronómico, otras alineaciones tendrán lugar el 18 de abril, el 12 de junio, el 12 de agosto y el 14 de noviembre, aunque ninguna igualará la magnitud del evento de febrero.
Implicancias científicas y divulgativas del evento

La observación simultánea de seis planetas no solo constituye una experiencia visual impactante, sino que también resulta relevante desde el punto de vista pedagógico. La disposición de los planetas permite comprender de manera intuitiva la estructura del sistema solar y la mecánica de sus órbitas.
“La observación de este fenómeno no solo invita al asombro, sino que también acerca la astronomía a miles de personas que, en otras circunstancias, no se detienen a mirar el cielo”, afirman divulgadores científicos consultados por Scientific American.
El “desfile planetario” sirve además para ilustrar la diferencia entre perspectiva visual y realidad geométrica en el espacio. Aunque los planetas no se alinean en sentido estricto, su coincidencia aparente en el cielo revela cómo el punto de vista terrestre modifica la percepción de los movimientos celestes.

Los astrónomos explican que, aunque la Tierra comparte la eclíptica con los demás planetas, la perspectiva local influirá en la visibilidad de cada uno.
“No todas las partes del mundo tienen la misma vista de las alineaciones planetarias”, describen los especialistas. Factores como la latitud, la altitud y la transparencia atmosférica determinarán qué planetas serán visibles y con qué claridad.
La noche del 28 de febrero de 2026 quedará marcada como una fecha clave para quienes buscan comprender el movimiento y la dinámica del sistema solar a través de la experiencia directa. El evento invitará a detenerse, levantar la vista y observar cómo varios planetas comparten el cielo durante unas horas, una oportunidad que combina asombro, aprendizaje y divulgación científica.