El fenómeno Susana Giménez trasciende largamente los límites de la televisión y se convierte, desde hace décadas, en una verdadera devoción popular. La conductora, ícono indiscutido del espectáculo argentino, logró conquistar a generaciones con su personalidad, su humor y su inconfundible estilo. Pero la pasión que despierta va mucho más allá de la pantalla: se refleja en gestos, homenajes y muestras de admiración que sorprenden incluso a la propia diva. En las últimas horas, Susana volvió a ser noticia cuando un fanático decidió tatuarse su rostro en la pierna, y su reacción se volvió viral en las redes.

La propia Susana eligió compartir el inesperado momento en su cuenta de Instagram. En medio de su viaje por España, un hombre la interceptó en la puerta de un lugar y decidió mostrarle una de sus piernas: allí, en plena piel, llevaba tatuado el rostro de la conductora. “¡Dios mío, no lo puedo creer! Es una genialidad”, exclamó Susana entre risas, mientras observaba el diseño, con su melena rubia y su sonrisa, plasmado en tinta de manera hiperrealista.

El fanático no dudó en contarle que el tatuaje se lo había hecho en Argentina y, ante la pregunta de Susana sobre hace cuánto tiempo lo tenía, respondió con orgullo: “Hace cinco años”. La reacción de la diva fue inmediata, con una mezcla de asombro, ternura y humor. El video no tardó en viralizarse, cosechando miles de reproducciones y comentarios tanto de celebridades como de seguidores anónimos que celebraron el carisma inalterable de la conductora.

El diseño del rostro de Susana que se hizo el fanático (Captura de video)

Este episodio no es un hecho aislado: Susana tiene una legión de fans que la siguen, la admiran y la homenajean de las formas más insólitas. Pero si hay alguien que se lleva el podio de la admiración y la fidelidad absoluta es, sin dudas, Lorna Gemetto, reconocida como la fan número uno de Susana. La historia de Lorna con su ídola es una muestra perfecta del magnetismo que genera la diva en sus seguidores.

En mayo de 2024, en diálogo con Teleshow, Lorna recordó los inicios de su devoción. “En 1996, como coleccionaba revistas y cosas donde salía Susana, mi mamá me dijo: ‘¿Por qué no le escribís una carta contándole tu historia y que tu sueño es conocerla? Con tu nombre le va a dar curiosidad y la va a abrir´. Y eso hice”, relató Lorna, quien también confesó el pequeño error que casi arruina la misión: “No le anoté mi teléfono que, en ese entonces, era de línea”.

Susana Giménez junto a Lorna, su fan número uno (Archivo)

El destino, o la generosidad de Susana, hicieron el resto. Un mes después, Lorna recibió una carta firmada por la conductora con un número de teléfono. Tenía apenas 19 años cuando se animó a marcar el número con ilusión renovada: era de la secretaria de Susana, quien la invitó a presenciar el programa. “Ese encuentro fue increíble. Ella me dijo: ´¿Cómo te iba a llamar si no me pusiste tu teléfono?´”, recordó. El vínculo, sin embargo, no terminó ahí. “Después no la vi más hasta el año 1999 que, por sugerencia de mi mamá, la esperé en la puerta de su casa. Cuando Susana salió me preguntó si era ‘la chica de la computadora’, porque en ese momento ella tenía una página web y de 100 mensajes que le llegaban, 99 eran míos”, contó entre risas. A partir de entonces, Lorna empezó a hacer guardia en su casa para verla cada 15 días, hasta que Susana se fue a vivir afuera. “Desde ese entonces, nos vemos al menos una vez por año. Ni la pandemia pudo evitarlo gracias a su generosidad, que quiso recibirme aún en el 2020″, remarcó.

El lazo entre Susana y sus seguidores, ya sea un fan anónimo en España que decide llevar su rostro en la piel, o una seguidora incansable como Lorna, es un reflejo del impacto y el cariño genuino que la conductora supo cosechar a lo largo de su carrera. Cada gesto, cada encuentro inesperado, cada muestra de admiración, alimentan el mito de una figura que ya es parte de la cultura popular argentina.