Las exportaciones de la agroindustria argentina comenzaron 2026 con un crecimiento interanual del 17,6%, de acuerdo con el último informe del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), elaborado en conjunto con la Bolsa de Cereales. En enero, el sector generó USD 4.088 millones, lo que representó USD 613 millones más que en el mismo mes del año anterior.
El desempeño, aclara el informe, estuvo traccionado principalmente por los complejos de trigo, girasol y cebada, que encabezaron el aumento mensual. También se destacó el dinamismo de sectores como el tabacalero, la alfalfa y el girasol, con crecimientos relativos del 271%, 233% y 173%, respectivamente. Estos incrementos compensaron parcialmente los retrocesos observados en otros rubros de peso dentro de la matriz exportadora.
En contraste con el desempeño positivo de varios complejos, el maíz y la soja registraron caídas interanuales del 40% y 5%, respectivamente, lo que moderó el crecimiento global de las exportaciones agroindustriales. Aun así, el saldo general del primer mes del año fue ampliamente favorable para la balanza comercial del sector.
La caída en las exportaciones de dos de los principales complejos exportadores del país responde en gran medida a factores estacionales y al calendario comercial de los granos. Sucede que enero no es un mes de fuerte ingreso de cosecha nueva, especialmente en el caso de la soja, cuya campaña comienza recién en abril.
El aumento en el valor exportado se produjo en un contexto de variaciones en la competitividad cambiaria. El informe del CAA detalló que el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) del Banco Central registró en enero una caída del 1% respecto de diciembre, lo que reflejó una apreciación del peso en términos generales. No obstante, el indicador se mantiene un 5% por encima del promedio de 2025. Este escenario implica un entorno de menor competitividad cambiaria, que encarece los productos argentinos medidos en dólares y puede reducir incentivos a exportar.
Asimismo, el análisis señaló que se registraron movimientos específicos en el tipo de cambio, con variaciones del 3% frente a la Eurozona y del 4% respecto de la India. Estos cambios bilaterales también inciden en la dinámica de precios relativos y en la competitividad sectorial.

Si bien la suba interanual resulta significativa, en el sector agroindustrial las comparaciones entre distintos períodos deben interpretarse con cautela. El ritmo de exportaciones y de ingreso de divisas está fuertemente condicionado por la estacionalidad del ciclo comercial de los granos, que depende de factores como los precios internacionales, el volumen y la calidad de las cosechas, las condiciones climáticas, decisiones comerciales de los productores, cuestiones logísticas o sindicales y cambios regulatorios, tanto locales como externos. Esa combinación de variables puede generar oscilaciones marcadas entre meses sin que necesariamente reflejen un cambio estructural de tendencia.
Para el conjunto de 2026, el sector agroexportador proyecta una producción superior a las 140 millones de toneladas y exportaciones en torno a los USD 34.800 millones. Las estimaciones están atadas, en gran medida, al desempeño de la campaña gruesa, que comenzó con buenas condiciones hídricas y expectativas optimistas, aunque el resultado final dependerá de la evolución climática durante los meses críticos de definición de rindes.
El relevamiento del CAA y la Bolsa de Cereales mide el valor FOB de las exportaciones efectivamente realizadas durante el mes e incluye todos los rubros de la agroindustria, desde los complejos granarios hasta carnes, lácteos y economías regionales. En un contexto en el que la generación de divisas continúa siendo una variable central para la macroeconomía argentina, el desempeño de enero vuelve a confirmar el peso estructural del sector en la balanza comercial y en el abastecimiento de dólares de la economía.