La tendencia declinante para el dólar se acentúa este lunes, con la novedad de un dólar MEP que es operado por debajo de los 1.400 pesos por primera vez desde septiembre. Así, la cotización bursátil se pliega a la tendencia, después de que el dólar mayorista y el minorista en bancos quebraran ese piso la semana pasada.
Este lunes, el dólar MEP resta unos seis pesos, a $1.395, según las paridades del bono Bonar 2030 (AL30D), en activo más utilizado para obtener este tipo de cambio financiero que hasta abril del año pasado -cuando se anunció la eliminación de “cepo” para compras minoristas- era el canal más utilizado para atesorar divisas.
El MEP tocó un piso desde los $1.387 del 5 de septiembre del año pasado. En tanto, el “contado con liquidación” -que utiliza la misma mecánica de compraventa de activos bursátiles, pero para acreditar las divisas en el exterior- cae a $1.441, un mínimo desde el 8 de septiembre.
Desde que empezó el 2026, el dólar MEP retrocede 87 pesos o 5,9%, mientras que quedó a 191 pesos del récord nominal de $1.586 del 21 de octubre, antes de las elecciones legislativas del año anterior.
La idea de un mejor el clima financiero en momentos en que el Banco Central continúa comprando dólares para sus reservas, el aval de FMI (Fondo Monetario Internacional) y tasas en pesos que alientan operaciones de carry trade inclinan la balanza del dólar hacia la baja en el mercado formal y también para la operatoria bursátil.
“La semana será un test en tres frentes: político, fiscal y monetario”, señaló el equipo de research de Puente.
“El tratamiento en el Senado pondrá a prueba la capacidad del oficialismo para sostener el ritmo reformista; la licitación del Tesoro medirá la profundidad de la demanda en pesos sin asistencia monetaria; y la continuidad de las compras del BCRA permitirá evaluar si la acumulación de reservas responde a una dinámica genuina de oferta privada o a factores transitorios”, puntualizó.
“Argentina depende de su capacidad exportadora para sostener el flujo de divisas; cualquier interrupción en la logística incide en la liquidación de exportaciones y, por extensión, en la estabilidad cambiaria”, explicó Ion Jauregui, analista en ActivTrades..
“Los operadores vienen posando una creciente atentación sobre la dinámica de la inflación y el nivel de actividad, en conjunto con las tasas, en busca de mejoras que sigan sosteniendo la confianza sobre el modelo”, señaló Gustavo Ber, economista del Estudio Ber.
Con la caída generalizada del dólar se ajusta la brecha cambiaria y todos los precios se alinean dentro de las bandas cambiarias oficiales
“El mercado está bastante en calma en el tipo de cambio”, afirmó Emilio Botto, analista de Mills Capital Group, quien explicó que “la oferta actual no solo proviene del sector exportador, sino también de colocaciones corporativas que siguen volcándose al mercado, lo que amplía la fuente de divisas y reduce presión puntual sobre la brecha”.
“En lo que va del año la demanda de dinero no está creciendo, al menos de acuerdo a como el BCRA estimaba que debía darse el proceso de remonetización de la economía. Los pesos que se crean por la compra de dólares no son, mayormente, absorbidos por el sector privado sino que son rescatados del sistema a través de las licitaciones del Tesoro”, reportó la consultora Neix.
“Un peso más fuerte hará que disminuyan los precios de los productos importados, y que muchos productos que eran competitivos en el exterior, comiencen a ofertarse en el mercado interno, con lo cual no hay duda de que los precios ajustarán a la baja”, dijo el analista y asesor de negocios Salvador Di Stefano.
“La caída del dólar y decisión de frenar el cambio metodológico del IPC (inflación) no son inocuas, hay una preocupación por la pausa en la desaceleración inflacionaria en la antesala de actualizar fuertemente los servicios regulados en un contexto donde los ingresos, y otra vez el dólar, funcionan como ancla”, aportó la consultora EcoGo.