
Comienza una semana signada por los nuevos aranceles de Donald Trump ante el revés de los aranceles en la Corte Suprema. La incógnita es cómo afectará a la Argentina en el convenio bilateral y en la ayuda financiera a través de swaps.
Anoche los mercados, en las operaciones pre-market, mostraban incertidumbre. Los tres principales índices de las Bolsas de Nueva York estaban en decididas bajas, en particular el Nasdaq de acciones tecnológicas, que caía más de 0,5 por ciento. El oro subía más de 1%, señal de que los inversores salen de los activos de riesgo porque ven crecer la volatilidad.
Pero la preocupación de las principales consultoras es el problema que está originando la caída del consumo y el cierre de empresas. El ajuste es necesario, admiten, pero se preguntan por el humor social y el futuro apoyo a la gestión como factor de riesgo. La suba de tasas también preocupa por el crecimiento de las moras, el riesgo para los bancos y el financiamiento a las empresas.
La preocupación de las principales consultoras es el problema que está originando la caída del consumo y el cierre de empresas.
EconViews señaló que el cierre de la planta de neumáticos Fate y el debate sobre la reforma laboral “pusieron en el centro de la escena la creciente preocupación por el empleo y los salarios. La última encuesta de la Universidad de San Andrés confirma este giro: según la opinión pública, los bajos salarios son el principal problema que afecta al país, seguido de cerca por la corrupción y la falta de empleo. Recién en el décimo lugar aparece la inflación, un cambio drástico respecto a noviembre de 2023, cuando la suba de precios ganaba el primer lugar por goleada”.
La consultora que dirige Miguel Kiguel agrega que el problema central “no es el rumbo, sino la velocidad del cambio y la ausencia de amortiguadores. Hoy las empresas enfrentan desafíos por dos frentes: la competencia externa y una demanda interna que sigue débil. El impacto ya es visible en las estadísticas oficiales: en los últimos cinco meses se perdieron 71.000 empleos registrados, los salarios reales sufrieron nuevos retrocesos y la actividad económica sigue estancada”.
Riesgo de enfermedad holandesa
Según EconViews “este escenario se vuelve más exigente debido a la apreciación cambiaria. Con un tipo de cambio nominal que perforó los $1.400 y una apreciación real del 6% desde diciembre, la industria nacional queda nuevamente desprotegida. Si bien el Banco Central podría haber intervenido para sostener el precio del dólar y acumular más reservas, la urgencia por domar la inflación ha llevado a planchar el dólar una vez más. Es crucial distinguir que un tipo de cambio bajo por flujo no necesariamente representa un equilibrio deseable para el desarrollo. La experiencia internacional sobre la enfermedad holandesa, por ejemplo, demuestra que evitar una moneda excesivamente fuerte es vital para proteger la competitividad de los sectores transables. La política monetaria tampoco viene ayudando demasiado. El Gobierno sostiene un sesgo monetario duro, que provoca tasas de interés extremadamente volátiles y mantiene el costo del crédito en niveles altos. A esto se suma el aumento en la morosidad, lo que obliga a los bancos a extremar la cautela, complicando cualquier intento de reactivación vía financiamiento”.

Por último, la consultora advierte que “probablemente Fate sea el caso de una de las empresas que no hubiera podido competir de cualquier manera. Sin embargo, una apertura acelerada y sin anestesia corre el riesgo de convertir casos aislados en un fenómeno generalizado. Con una política fiscal contractiva y una monetaria que no acompaña, el Gobierno cuenta con pocas herramientas de respuesta inmediata ante una presión social que, lentamente, empieza a ganar la calle”.
FMyA destacó que en febrero las novedades siguen siendo mixtas: “buenas en el plano financiero, y más flojas en el plano real. En el frente financiero; el BCRA sigue comprando por el agro, por la oferta de dólares financieros y tasas de interés altas (2,8% a 30 días), que buscan contener al dólar y la inflación, que sigue alta. En la tercera semana de febrero dio 1% semanal y para febrero proyectamos 2.5%. Esta dinámica financiera no va a cambiar en el corto plazo; por el lado de los bonos, más débiles (riesgo país en 510 puntos) pero las acciones mejoraron un poco esta semana. Seguimos pensando que el riesgo país perfilando a 400, permitirá al Tesoro salir a los mercados globales (nuestro supuesto) y eso mejorará también a las acciones”.
La consultora de Fernando Marull también se preocupa por la economía real “No hay caída de empleo, por eso el desempleo es bajo (6.3% en el tercer trimestre de 2025) donde la mayoría de los aumentos de empleo son independientes o informales (más precarización). Ahí no vemos un riesgo; donde sí vemos -y lo venimos advirtiendo- es que los salarios reales vienen estables desde agosto; ya van a ser casi 6 meses que no levantan y eso puede cambiar el humor de la calle. Por eso la pobreza empezó a rebotar hace 3 meses (rebota por la inflación, no por el desempleo). En esta economía a dos velocidades (sectores ganadores y rezagados) viene levantando en los medios el problema del cierre de empresas, como fue el caso FATE de esta semana. Según datos de balances de empresas, las empresas argentinas todavía dan ganancias de 18% resultado operativo y, según el INDEC, un 34% de las empresas dan pérdida, no muy diferente a lo que pasó en los últimos años. No vemos un tema sistémico acá, pero si será un tema en los sectores rezagados”.
Clima de negocios
En el plano financiero FMyA no ve muchos cambios en el corto plazo, “pero si la economía real tiene que empezar a tomar impulso en el arranque de 2026, con el plano financiero “anclado”, debiera mejorar el clima de negocios; más allá de que los salarios no traccionan”.
Según la consultora “el mayor riesgo es que la gente se canse, porque eso va a impactar en el riesgo político, bajando el apoyo al oficialismo; Milei ya lleva 4 paros de la CGT (aunque la CGT ya dejó de ser lo que era en el pasado). Igualmente, si la calle se cansa, afectará a los mercados”.
F2, que dirige Andrés Reschini, señala que si bien puede tener cierto rezago, “el tipo de cambio como ancla inflacionaria no muestra señales de eficacia de momento y en la actividad se observan señales negativas. Los futuros siguen hundiéndose por el arrastre del tipo de cambio con un volumen de operaciones que se muestra firme a medida que el mayorista retrocede. Desde la victoria oficialista en octubre se redujo la liquidez en el tramo más largo y luego de que BCRA comenzara a comprar divisas hizo lo propio el tramo medio. Pero con la aceleración de la caída en el tipo de cambio el Interés Abierto en este tramo ha comenzado a repuntar lentamente. Aún así, la apertura de nuevos contratos está desacelerando con tasas implícitas subiendo más aceleradamente que la curva pesos y por ende con sintéticos perdiendo atractivo. Puede, entonces, que el BCRA haya menguado su grado de intervención”.
Agrega la consultora que el contexto internacional “se ha vuelto más complejo aún, dado que a las crecientes tensiones entre EEUU e Irán se le agrega el impacto de la Corte Suprema en materia arancelaria, algo que, probablemente, inyecte más volatilidad. Entretanto, el Gobierno logró pasar la reforma laboral cediendo en algunos puntos, lo que muestra cierta debilidad, pero también pragmatismo. En todo este escenario de complejidad internacional, compra de reservas con dólar mayorista cayendo y perspectivas inflacionarias firmes, el mercado sigue apostando al carry trade, pero sin desatender que el daño potencial de un eventual ajuste alza en el tipo de cambio crece con cada caída”.
La política monetaria
La consultora 1816 centra su preocupación en la política monetaria. “En 2025 el Gobierno tomó muchas decisiones de política económica que lucían transitorias, para hacer frente a un mercado nervioso por el calendario electoral”, afirma, y destacamos 3 en particular:
- No comprar reservas dentro de las bandas, pese a que la única manera de acercarse a las metas que puso el FMI en abril era haciéndolo
- La reimposición de la restricción cruzada para individuos, que hizo que vuelva la brecha entre el tipo de cambio oficial y los paralelos
- El cambio de la política monetaria, que incluyó la eliminación de las LEFI y el comienzo de un régimen de tasa endógena.

La consultora agrega que pasadas las elecciones “y dado el rotundo éxito que consiguió el oficialismo, esperábamos que con mayor o menor velocidad el Gobierno vaya normalizando los tres frentes. En materia de reservas el BCRA hizo un cambio significativo a principios de año y ya lleva comprados más de USD 2.000 millones en el Mercado Libre de Cambios (MLC). En cuanto al cepo, suponemos que aprovechando el buen momento del dólar mayorista el Gobierno avanzará más temprano que tarde relajando restricciones. Pero donde nos sentimos más perdidos es en lo monetario, básicamente porque la volatilidad de las tasas se mantiene altísima y el Gobierno hace poco y nada al respecto, de lo que uno deduce que se siente cómodo con el funcionamiento actual del régimen. Lo hemos repetido en múltiples oportunidades durante 2025 y lo seguimos pensando: vemos muchos costos (se acortan los plazos de cualquier decisión financiera) y ningún beneficio a la volatilidad que tienen las tasas desde mediados del año pasado. Comprendemos que el Gobierno quiera darle un sesgo contractivo a la política monetaria (bajo la lógica de que lo más importante es bajar la inflación y que para hacerlo hay que controlar al dólar con tasas altas, incluso a costa de que la incobrabilidad de los préstamos bancarios aún no haya encontrado techo. Pero una cosa es que las tasas sean altas y otra que sean tan volátiles. Hay infinitas maneras de normalizar la situación, pero todas implican regresar de algún modo a un corredor de tasas, con el BCRA comprometido a determinado nivel de tasa tanto en pases pasivos como activos (o con el BCRA comprometido a intervenir en LECAP en determinados niveles). Más allá del piso que tiene la tasa overnight en 20%, la participación del Central para ponerle techo a esa tasa ha sido muy discrecional las últimas semanas lo que desincentiva a que los inversores estiren duration (plazos) en las licitaciones del Tesoro. De esta manera, la semana que viene vuelva a haber subasta del Tesoro y todo el mercado sabe que, en función del resultado de la licitación al día siguiente de la liquidación de la subasta, la tasa a 1 día puede valer 20%/25%, pero también puede valer más de 40 por ciento”.
Para hoy se espera una rueda tensa signada por los acontecimientos del exterior. La Bolsa y los bonos de la deuda serán el termómetro del humor de los inversores.