El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, conversan mientras mantienen una reunión bilateral en el Aeropuerto Internacional de Gimhae, durante la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, en Busan, Corea del Sur, el pasado 30 de octubre de 2025 (REUTERS/Evelyn Hockstein)

Las importaciones de China a Estados Unidos en 2025 cayeron a su nivel más bajo en más de 15 años, situándose por debajo del 10% del total y marcando un descenso del 42% respecto al récord alcanzado en 2018. Esta reducción se produce en medio de políticas de aranceles de Donald Trump más estrictas y de una transformación significativa en las cadenas de comercio internacional, mientras países como Vietnam, India, México y Taiwán aumentan su presencia en el mercado estadounidense.

El volumen total de bienes importados desde China se ubicó en USD 308.000 millones, una caída pronunciada desde los USD 539.000 millones registrados siete años antes. Hace menos de una década, los productos chinos representaban uno de cada cinco artículos adquiridos en el exterior por Estados Unidos. En 2025, China redujo su participación al 9%, la cuota más baja desde comienzos de los 2000.

Esta pérdida de protagonismo se atribuye en gran parte a la imposición de medidas arancelarias desde la administración Trump. En 2025, la tasa arancelaria efectiva sobre bienes chinos fue del 30,9%. En comparación, los productos de India enfrentaron un 19,7%, Vietnam un 12,7%, la Unión Europea un 8,1%, México un 4,2%, Canadá un 3,7% y Taiwán un 3,5%, según Olu Sonola, jefe de investigación económica estadounidense de Fitch Ratings en Nueva York, y su colega Sarah Repucci, citados por Politico.

“Lo que está sucediendo es que, a medida que China cae en todos los ámbitos, muchos países asiáticos están aumentando su participación en las importaciones estadounidenses”, dijo Sonola a ese medio.

Las mayores afectaciones se observan en los sectores de tecnología y electrónicos. Dos rubros principales —máquinas eléctricas, teléfonos inteligentes y computadoras— pasaron de dominar la mitad de las importaciones chinas a ceder terreno ante proveedores alternativos asiáticos y americanos.

En el ámbito de los teléfonos inteligentes, el descenso es marcado. Las importaciones estadounidenses desde China descendieron de un máximo de USD 72.000 millones en 2017 a USD 30.000 millones en 2025. Así, la cuota de mercado china cayó del 65% en 2018 al 21% en la actualidad. Mientras tanto, Vietnam, India y Tailandia han incrementado su presencia, ocupando el 22%, 17% y 13% de este segmento respectivamente. Destaca especialmente India, cuyas exportaciones casi se triplicaron hasta USD 25.000 millones y capturaron el 42% de los teléfonos inteligentes importados en Estados Unidos. Este crecimiento estuvo impulsado por exenciones temporales que exceptuaron a los teléfonos indios de nuevos aranceles.

En 2025, la tasa arancelaria efectiva sobre bienes chinos fue del 30,9% (AP Foto/Mark Schiefelbein, Archivo)

En el segmento de computadoras y equipos electrónicos, los cambios son notorios. La cuota de China cayó del 26% al 4% en apenas un año, y las importaciones desde ese país se redujeron a USD 11.000 millones, menos de un tercio del volumen alcanzado en 2024 y muy lejos del récord de USD 61.000 millones en 2021. Sin embargo, en 2025 Estados Unidos registró compras récord de este tipo de productos, alcanzando USD 251.000 millones en adquisiciones externas. Taiwán, en tanto, aumentó sus envíos de USD 26.000 millones a USD 85.000 millones, y México casi duplicó sus exportaciones tecnológicas hasta llegar a USD 90.000 millones. Estos movimientos han suscitado dudas sobre el origen real de muchos equipos, ante la sospecha de que parte de ellos podrían ser fabricados en China y enviados a través de terceros países por medio del transbordo, una práctica que las autoridades estadounidenses investigan activamente.

El mercado de juguetes, videojuegos y equipamiento deportivo estadounidense, históricamente dominado por fabricantes chinos con cuotas que superaban el 80%, también muestra una transformación significativa. En 2025, las importaciones desde China de estos artículos bajaron a menos de USD 19.000 millones, frente a los USD 30.000 millones del año anterior, lo que redujo su participación al 53%. Las consolas de videojuegos chinas, en particular, retrocedieron del 86% al 25% del mercado en pocos años.

En los bienes textiles, calzado y prendas de vestir, la tendencia se repite. Las importaciones chinas descendieron de casi USD 36.000 millones en 2024 a USD 24.000 millones en 2025, cubriendo solo el 20% del sector, lejos del 42% registrado una década antes.

En plásticos, China aún lidera con USD 15.000 millones exportados a Estados Unidos, pero su cuota disminuyó cinco puntos porcentuales y se sitúa ahora en el 21%. Otros países como Canadá, México y Vietnam han ganado terreno en este segmento.

A medida que China cae en todos los ámbitos, muchos países asiáticos están aumentando su participación en las importaciones estadounidenses

La disminución de la presencia china se extiende a equipos electrónicos como monitores, altavoces y micrófonos. El total conjunto de estos productos bajó de USD 12.000 millones a USD 6.000 millones. Artículos como baterías, calentadores eléctricos y luminarias también experimentaron descensos.

Los sectores del mueble, la iluminación y la ropa de cama reflejan igualmente la caída, con importaciones chinas que alcanzaron USD 12.600 millones comparados con casi USD 18.500 millones del año previo, mientras Vietnam y México refuerzan su papel como proveedores.

En el sector farmacéutico, China retrocedió tanto en valor total como relativo, con ventas al mercado estadounidense de USD 5.400 millones en 2025, lo que equivale a menos del 3% del total de importaciones de medicamentos en ese país.

El efecto de estas transformaciones va más allá del comercio bilateral e impacta directamente en las cadenas de suministro globales. Al tiempo que Estados Unidos intenta proteger su industria interna y evitar el paso indirecto de productos chinos a través de terceros países, otras economías emergentes encuentran nuevas oportunidades y desafíos. Sobre este nuevo tablero, Vietnam, India, México y Taiwán han conseguido posicionarse como protagonistas, desplazando a China a medida que pierde espacio.