
Durante décadas, la felicidad se vinculó a metas alcanzadas, éxito profesional o riqueza material. Sin embargo, los estudios más recientes sugieren que el bienestar duradero no depende de estos logros, sino de la calidad de los vínculos sociales.
Sonja Lyubomirsky, profesora en la Universidad de California en Riverside, y Harry Reis, psicólogo de la Universidad de Rochester, concluyen que sentirse querido y formar parte de una red de apoyo auténtica es el verdadero motor de la satisfacción personal.
Las investigaciones muestran que quienes disfrutan de relaciones sólidas presentan mejor salud, mayor resiliencia ante la adversidad y una vida más prolongada. En cambio, la ausencia de pertenencia y la soledad impactan de forma directa en el ánimo, el rendimiento laboral y la salud mental, y pueden acortar la vida.
En una sociedad marcada por la polarización y la desconexión, el desafío es recuperar espacios de empatía y escucha genuina, donde las personas se sientan vistas y valoradas por lo que realmente son.
El bienestar nace de los vínculos humanos
Lyubomirsky y Reis, en una entrevista con The Washington Post, presentaron los hallazgos principales de su nuevo libro y sostuvieron que el bienestar y la supervivencia dependen de los vínculos sociales.
“La supervivencia humana siempre ha precisado de los cuidados y la protección de otros. Los humanos requieren durante mucho tiempo que otros los cuiden, no solo en la niñez, también en la adultez”, explicó Reis.

Asimismo, sostuvo que la pertenencia a una red de apoyo transforma la vida: cuando ese lazo se pierde, el trabajo y la salud mental se resienten, e incluso se sabe que quienes no tienen este sentido de pertenencia viven menos.
“Un momento de soledad significa que no te sientes querido. Indica que tus vínculos sociales pueden no ser suficientemente fuertes”, afirmó Lyubomirsky como una señal evolutiva de alerta a tener en cuenta.
En el pasado, la falta de pertenencia podía implicar peligro; hoy, el vacío que genera puede resultar tan abrumador como una amenaza real.
El ciclo del aislamiento
Reis describió cómo la soledad crónica afecta a las personas: algunos, al sentirse aislados, buscan compañía para conectar, pero muchos otros lo interiorizan, piensan que nadie los quiere y se aíslan aún más. Ese proceso refuerza el aislamiento y profundiza el ciclo.
Lyubomirsky subrayó que quienes sufren de soledad tienden a desconfiar incluso de los gestos positivos: “Dudan de las motivaciones de quienes se les acercan, interpretan cualquier amabilidad como interesada”. Esa actitud puede generar frialdad, provocando respuestas distantes y cerrando el círculo del aislamiento.
Ambos especialistas proponen reconocer la soledad como una emoción útil si impulsa a buscar apoyo: “Es una señal para reforzar la red social. Si actúas, puede ser positiva. Solo genera problema cuando no lleva a la acción”, remarcó Reis.

Sobre la idea de merecer amor por logros, Lyubomirsky advirtió que ocultar los defectos y aparentar perfección no garantiza afecto real. “Para recibir amor auténtico, hay que mostrarse tal como se es y también conocer verdaderamente al otro. Si muestras solo tu lado favorable, nadie te conocerá realmente y siempre tendrás la duda de si te querrían si supieran tus facetas menos visibles”, manifestó.
Asimismo, Reis vinculó esa búsqueda con la insatisfacción constante: “Si te concentras en el dinero o la belleza, siempre existirá alguien con más recursos o más atractivo. Esa búsqueda nunca te permitirá sentirte realmente querido”.
Para romper el aislamiento y fortalecer las relaciones, Lyubomirsky recomendó cambiar el foco: “Si deseas sentirte querido, comienza procurando que la otra persona se sienta amada. Recuerdo pensar cómo cambiar la relación con un familiar. Lo resolví mostrando interés real, curiosidad por su mundo y atención auténtica. Es raro que alguien se muestre genuinamente interesado, pero esa apertura fomenta reciprocidad”.
Reis destacó que esa conducta activa un ciclo positivo basado en la reciprocidad: “Cuando demuestras afecto, motivas a la otra persona a corresponder. Quien se siente querido suele responder con interés equivalente”.
La empatía en tiempos de polarización
Ambos expertos advirtieron que en una sociedad permeada por la polarización social, encontrar espacios de empatía y escucha genuina se vuelve cada vez más complejo. Lyubomirsky remarcó que la curiosidad auténtica y la escucha activa son fundamentales en las relaciones personales y sociales, aunque resulten difíciles cuando se desconocen los orígenes del otro.

Reis agregó que frente a posturas diferentes, prevalece la tendencia a evitar el diálogo: “Cuando alguien manifiesta una opinión opuesta, es común que se prefiera dejar de hablar. Pero eso solo profundiza las divisiones. Es importante escuchar las razones del otro e indagar sobre sus creencias”.
Para los especialistas, detrás de cada idea y cada percepción existen historias y experiencias particulares.