La facturación eléctrica superó los 9 millones de MWh, reflejando el dinamismo del consumo residencial, comercial e industrial. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Panamá mantiene una matriz eléctrica donde la generación renovable domina el sistema, consolidando un modelo energético que combina hidroeléctrica, eólica y solar con respaldo térmico y esquemas de intercambio regional.

Según cifras oficiales de la Contraloría General, la generación total en 2025 superó los 13.3 millones de MWh, con un peso predominante de las fuentes limpias, reflejando una transición energética progresiva que el Gobierno busca acelerar mediante nuevas licitaciones y expansión de capacidad.

Dentro de la estructura de generación, la hidroeléctrica continúa siendo la principal fuente renovable, aportando la mayor proporción del suministro, seguida por la energía eólica y la solar, que han mostrado crecimiento sostenido en los últimos años.

La generación térmica mantiene un rol complementario, operando como respaldo en periodos de baja hidrología o picos de demanda, mientras el sistema incorpora excedentes de autogeneradores que son entregados al mercado para su comercialización.

La generación hidroeléctrica mantiene el mayor aporte dentro de la matriz eléctrica panameña, seguida por la energía eólica y solar. (Freepik)

El análisis mensual revela variaciones asociadas a la estacionalidad climática, con meses donde la hidrología favorece el aporte renovable y otros donde el sistema depende en mayor medida del respaldo térmico.

No obstante, la tendencia estructural muestra un incremento gradual del peso renovable, impulsado por inversiones en parques solares y eólicos, además de modernización de infraestructura hidroeléctrica existente.

En términos comparativos, el sistema eléctrico panameño registró un crecimiento interanual relevante, ya que la generación total en 2024 alcanzó 12,953,894 miles de kWh, equivalente a 12.95 millones de MWh, mientras que para 2025 superan los 13.3 millones de MWh, reflejando un aumento en la oferta energética impulsado principalmente por la recuperación de la generación renovable y la mayor hidrología del sistema.

Este incremento confirma una tendencia de expansión sostenida de la capacidad de generación, luego de que en 2023 la producción se ubicara en 12.16 millones de MWh, consolidando así un ciclo de crecimiento que responde al aumento de la demanda eléctrica, la integración de nuevas fuentes renovables y la optimización operativa del parque generador nacional.

Panamá mantiene intercambios de energía con países vecinos para optimizar costos y reforzar la seguridad del sistema eléctrico. REUTERS/Tingshu Wang

Demanda

El destino de la electricidad confirma la diversificación del consumo, con predominio del sector residencial y comercial, seguido del industrial y gubernamental, mientras los grandes clientes y generadores mantienen esquemas de compra y consumo diferenciados.

Las cifras indican que la facturación eléctrica superó los 9,1 millones de MWh en 2025, reflejando la expansión de la demanda y el dinamismo económico.

El sistema también incorpora exportaciones e intercambios regionales de energía hacia Centroamérica, una dinámica que permite optimizar costos, balancear la oferta y garantizar seguridad energética. Panamá mantiene flujos de exportación e importación, además de mecanismos de integración eléctrica con países vecinos, lo que contribuye a estabilizar el sistema frente a variaciones climáticas y operativas.

La generación renovable ha aumentado en los últimos años impulsada por la entrada en operación de nuevas plantas solares y parques eólicos, fortaleciendo la diversificación de la matriz eléctrica panameña. - crédito DNP

En paralelo, el Gobierno panameño impulsa un plan de licitaciones eléctricas orientado a reducir la volatilidad tarifaria y asegurar contratos de suministro a largo plazo. La estrategia busca atraer inversiones en generación renovable y térmica eficiente, diversificar la matriz y fortalecer la confiabilidad del sistema, con procesos competitivos que permitan obtener precios más estables para el consumidor.

Autoridades del sector energético han señalado que estas licitaciones representan un paso clave para garantizar energía suficiente y competitiva, además de promover la entrada de nuevos actores y tecnologías. El objetivo es equilibrar la transición energética con la seguridad del suministro, evitando dependencia excesiva de condiciones climáticas y reduciendo la exposición a variaciones de precios internacionales de combustibles.

El secretario nacional de Energía, Rodrigo Rodríguez, explicó que el gobierno impulsa un plan estructurado de licitaciones eléctricas de largo plazo destinado a garantizar suministro, reducir la exposición al mercado ocasional y estabilizar las tarifas mediante contratos con precios fijos.

El crecimiento de la energía distribuida, generada mediante paneles solares en viviendas y comercios, ha incrementado la participación de la autogeneración dentro del sistema eléctrico nacional y reducido la dependencia del suministro tradicional. REUTERS/Mike Blake/File Photo

El esquema contempla cuatro procesos —dos en 2026, uno en 2027 y otro en 2028— que integran proyectos renovables, respaldo térmico y reconversión de plantas existentes, con el objetivo de ofrecer previsibilidad tarifaria y seguridad operativa, priorizando la atención de la demanda interna y permitiendo exportaciones solo en caso de excedentes.

El crecimiento de la generación renovable también responde a políticas públicas que buscan aumentar su participación dentro de la matriz energética.

Panamá ha incorporado incentivos regulatorios y mecanismos de inversión para proyectos solares y eólicos, con el propósito de consolidar un modelo energético sostenible que reduzca emisiones y fortalezca la resiliencia del sistema eléctrico.

A nivel operativo, el sistema eléctrico panameño enfrenta el desafío de integrar mayores volúmenes de energía intermitente sin afectar la estabilidad de la red. Esto implica inversiones en transmisión, almacenamiento y tecnologías de gestión de la demanda, elementos considerados esenciales para aprovechar el potencial renovable y maximizar la eficiencia del sistema.

El intercambio eléctrico regional emerge como una herramienta estratégica en este contexto, al permitir la exportación de excedentes y la importación de energía en momentos críticos. Esta dinámica contribuye a optimizar costos, mejorar la seguridad energética y fortalecer la integración de mercados eléctricos, consolidando a Panamá como un actor relevante en el sistema energético centroamericano.