
El estreno de la nueva adaptación de Cumbres borrascosas, en esta ocasión de la mano de la cineasta estadounidense Emerald Fennell y protagonizada por Margot Robbie y Jacob Elordi, ha supuesto un impacto inmediato en el interés por la obra de Emily Brontë. La autora, responsable de uno de los grandes clásicos de la literatura del gótico romántico, es a día de hoy una autora de referencia en la narrativa universal. Pero el libro, publicado en 1847, no siempre estuvo firmado por la propia Brontë.
Su primera y única novela llegó a las librerías bajo el nombre de Ellis Bell. Un año antes de publicar la ficción que narra el destino entrelazado de las familias Earnshaw y Linton y la pasión destructiva entre Catherine Earnshaw y Heathcliff, hijo adoptivo de los primeros, las hermanas Charlotte, Emily y Anne Brontë habían firmado un pequeño libro de poesía bajo los seudónimos Currer, Acton y Ellis Bell, nombres elegidos para conservar las iniciales de sus verdaderos nombres debido al prejuicio que sufrían las mujeres autoras en aquella época.
Aquel volumen, titulado Poems y publicado en 1846 por la editorial londinense Aylott & Jones, reunía 19 poemas de Charlotte y 21 de cada una de sus hermanas. La recepción crítica fue sorprendentemente favorable. La revista The Athenaeum destacó especialmente los textos firmados por Ellis Bell por su fuerza y musicalidad, llegando a señalar que su autor poseía un espíritu singular y un talento capaz de alcanzar cotas más altas.
E.B: de Ellis Bell a Emily Brontë
El reconocimiento, sin embargo, no se tradujo en éxito comercial. Apenas se vendieron dos ejemplares y las hermanas apenas recuperaron los costes de impresión que pagaron ellas mismas. Pese a ello, decidieron mantener los seudónimos en sus siguientes publicaciones.
Cuando Cumbres borrascosas apareció en 1847, muchos lectores asumieron que Ellis Bell era un hombre. Sin embargo, el misterio sobre la identidad de los Bell comenzó a disiparse tras el éxito inmediato de Jane Eyre, firmada para entonces por Currer Bell. Tras la muerte de Emily un año después de la publicación de la novela, los rumores sobre la posible existencia de un único autor detrás de los tres nombres llevaron a Charlotte Brontë a viajar a Londres en 1848 junto a su hermana Anne para reunirse con su editor y demostrar que los Bell eran personas reales. Y además eran mujeres

Según explicaría más tarde Charlotte Brontë en el prólogo biográfico Biographical Notice of Ellis and Acton Bell, un prefacio añadido en 1850 con la segunda edición de Cumbres borrascosas, las hermanas eran “reacias a la exposición pública” y optaron por ocultar sus nombres tras los Bell. Además, también desconfiaban de la crítica literaria, puesto que algunos recurrían “al arma de lo personal” para censurar y ofrecían una adulación que “no es verdadero elogio”.
“Desde muy temprana edad acariciamos el sueño de convertirnos algún día en escritoras. Este sueño, que nunca abandonamos ni siquiera cuando la distancia nos dividía y nos absorbían las tareas, adquirió de repente fuerza y consistencia: se convirtió en una resolución“, sentenció Charlotte en el prefacio.