El oficialismo logró aprobar en la Cámara de Diputados el proyecto de modernización laboral. Ahora, la iniciativa deberá ser tratada en el Senado. El politólogo Juan Negri dialogó con Infobae en Vivo A las Nueve y afirmó que la propuesta representa una fuerte señal política y promercado para el Gobierno argentino. Según Negri, este avance evitó un escenario negativo para la administración: “Para el Gobierno hubiese sido un cachetazo tener un traspié ayer, porque más allá de lo específico de la reforma, era incógnita sobre la viabilidad de las reformas que el Gobierno se está planteando”.
Negri remarcó la importancia simbólica de la reforma: “Hay una dimensión, insisto, desde la idea de fuerza política, señal hacia afuera, señal hacia las inversiones, que para el Gobierno es importante y también de fortaleza política”. También advirtió sobre la complejidad de los desafíos que enfrenta el oficialismo, considerando que el debate sobre la viabilidad de las reformas continúa vigente.
El politólogo anticipó una intensa judicialización tras la sanción de la reforma: “Esto va a generar un conflicto en tribunales muy alto, como pasó con la ley base, es un conflicto sindical bastante persistente”. Explicó que el debate se trasladará al ámbito judicial y sindical, más allá de lo parlamentario. “Las preguntas concretas sobre si esto crea empleo, sobre si el FAL va a terminar fondeando al Estado, sobre si en realidad hay facilidad para despedir o también va a haber facilidad para contratar”, puntualizó.

En materia económica, Negri señaló que la atención está puesta en el Ministerio encabezado por Toto Caputo: “en este caso, el Ministerio de Economía, es el que tiene la pelota”. Manifestó su escepticismo sobre el impacto inmediato en la creación de puestos de trabajo: “Me da la impresión de que las reformas no crean empleo por sí solas. El ciclo económico va a determinar mucho el éxito de esta reforma”.
Respecto al panorama político, el politólogo indicó en Infobae en Vivo que “la oposición, en sentido amplio, está mostrando pérdida de fortaleza y está desarticulada”. Describió una situación de fragmentación en el peronismo: “Veo un peronismo muy fragmentado en lo provincial, liderazgos provinciales que, ante la falta de liderazgo nacional, hacen un poco la suya”. Sobre el kirchnerismo, precisó: “Lo vemos cada vez más pequeño, pasando de ser la mitad a ser el veinte por ciento”.
Negri consideró que el presente año será determinante para el futuro de la oposición: “Este va a ser un año clave en ese sentido. Mi impresión es que esta cosa frentista, la voluntad de ir todos juntos y negociar espacios de poder, va a primar para no quedarse afuera”. Al analizar la dinámica interna, explicó: “Me parece que hay un peronismo del interior que tiene como esta cosa de: ‘Bueno, hasta acá llegamos’”. Asimismo, apuntó que “los gobernadores del norte van a empezar a terciar más” ante el nuevo proyecto geográfico del Ejecutivo.

Consultado sobre las prioridades económicas del Gobierno de Javier Milei, Negri fue directo: “La actividad está muy caída, los salarios están muy bajos. Hay que meterle ahí”. Cuestionó la visión oficialista sobre el vínculo entre los equilibrios macro y microeconómicos: “El Gobierno tenía esta cosa de ‘yo te ordeno la macro, la micro se ordena sola’. Eso está faltando”.
El politólogo también mencionó los riesgos de agotar la paciencia social frente al actual escenario: “Esa factura al gobierno en algún momento se la van a cobrar, no hay ninguna duda”. Destacó el perfil reformista del Ejecutivo: “Es un gobierno que ha logrado bastante. En algunos puntos se decía: ‘No va a poder pasar nada’. Y la verdad es que tenemos ley bases, decreto vigente, casi reforma laboral y un gobierno que en principio está fuerte para el 2027”.
No obstante, Negri hizo una advertencia sobre la autopercepción en el oficialismo: “A veces el problema no es saber perder, sino saber ganar. En esa cresta de la ola, los gobiernos argentinos suelen pensar que la gente está conmigo, esto es un cambio cultural. Y la verdad es que la gente mira una ecuación muy simple: ‘¿Estoy mejor o peor?’”, señaló en diálogo con Infobae.
En este contexto, el futuro del oficialismo dependerá de su capacidad para ofrecer resultados concretos que impacten en la vida cotidiana antes de la próxima cita electoral.