
Alejandro Ruffo, el hombre de 52 años detenido por matar a su hijo de 8 años en Lomas de Zamora, fue encontrado sin vida en las últimas horas en su celda de la Unidad Penitenciaria N° 34 de Melchor Romero, donde estaba alojado acusado de homicidio agravado por el vínculo, filicidio.
Según confirmaron fuentes oficiales a Infobae, el imputado murió por ahorcamiento y fueron sus propios compañeros quienes lo hallaron en el calabozo. Allí se encontraba desde mediados de 2025, cuando lo arrestaron tras encontrarlo ensangrentado en su casa al lado del niño Joaquín Enzo, a quien había asesinado.
Todo sucedió a principios de agosto en la calle Díaz Vélez al 100, en el cruce con Loria, en la zona Sur del Conurbano. La policía bonaerense llegó a la escena del crimen tras una denuncia y al ingresar vio a ambos tendidos inconscientes.
El niño estaba sobre la cama y ya muerto; él, en cambio, estaba en el piso con lesiones que indicaban un intento de suicidio. Como Ruffo aún tenía signos vitales, lo trasladaron al Hospital Gandulfo, donde lo intervinieron quirúrgicamente y lo salvaron. Luego fue detenido.
La causa quedó a cargo de la fiscal Fabiola Juanatey, de la UFI N°2 de Lomas de Zamora, que lo caratuló como homicidio agravado por el vínculo, filicidio.

El crimen
Todo comenzó con el llamado al 911 de una mujer de 41 años, quien avisaba que estaba trabajando y no podía comunicarse con su pareja Alejandro R., con quien además tiene una hija de 20 años.
Por ello, la Policía Bonaerense fue hacia la casa familiar y, al entrar, hallaron al hombre y presunto asesino en “en el living, con manchas de sangre y una herida de arma blanca en el abdomen”, detallaron las fuentes del caso consultadas por este medio.
“Al recorrer por el interior de la vivienda, los policías ingresaron a la habitación matrimonial y, sobre la cama, encontraron al menor de 8 años, también con una herida de arma blanca”, completaron el cuadro trágico en el que Alejandro R. habría intentado quitarse la vida tras atacar al menor.
Fue el personal del SAME provincia el que constató que el niño estaba muerto: se llamaba Joaquín Enzo. Y de inmediato se solicitó la presencia de la Policía Científica y se dio curso a la fiscal Juanatey sobre los sucedido.

En tanto, el padre del menor y presunto homicida fue traslado al Hospital Gandulfo, donde esta tarde fue intervenido quirúrgicamente, ya que ingresó a ese centro de salud de Lomas de Zamora con “múltiples heridas cortantes en cuello, ambas muñecas y abdomen”, detallaron las fuentes médicas consultas.
Y agregaron que, a nivel abdominal, “presentaba una lesión de 10 centímetros en el blanco izquierdo, además tenía una lesión en una región del páncreas, por lo que se le realizó una pancretectomía distal con conservación esplénica”.
Luego de la intervención lo iban a trasladar a la unidad de cuidados intensivos con custodia policial.
Con problemas de salud mental
Fue la mamá de la víctima y la esposa del imputado por el filicidio quien refirió que Alejandro R. «tenía problemas de salud mental“, en base a lo que confirmaron las fuentes con acceso al expediente.
Según los registros oficiales, el ahora fallecido trabajaba en un colegio privado y bilingüe de la zona de Banfield Este y, previamente, había sido empleado de la Municipalidad de Lomas de Zamora y de una de las firmas productoras de acero más importantes, que a su vez ofrece servicios mundiales de ingeniería, entre otros.
También era hincha de River y de Los Andes. Uno de los últimos posteos en una de sus redes sociales había sido en la cancha del Milrayitas, junto a su hijo, un mes y medio antes del hecho.