
Han pasado casi 180 años desde que Cumbres Borrascosas vio la luz. La novela de Emily Brontë, publicada bajo pseudónimo y con un gran esfuerzo económico por parte de la autora y sus hermanas, no convenció al principio a los lectores de la época, pero con el paso de las décadas acabaría siendo considerado un clásico de la literatura universal, pionero en cuestiones como la complejidad de su estructura o la profundidad psicológica de sus personajes.
Emily Brontë nunca llegaría a ver el éxito que alcanzaría su novela, y ni siquiera a ser reconocida como autora de la misma, ya que murió apenas un año después de publicarla, con apenas 30 años. Sin embargo, algunos documentos de esa último periodo de su vida han dado lugar a la aparición de una teoría: la escritora pudo haber comenzado una segunda novela, y más en concreto, una continuación de la historia de Cumbres Borrascosas.

Charlotte Brontë quemó varios escritos de Emily
La teoría sobre esa parte 2 se basa en el hallazgo de una carta escrita el 15 de febrero de 1848 y firmada por Thomas Cautley Newby, quien fuera el editor de Cumbres Borrascosas y Agnes Grey, novela escrita por la hermana pequeña de Emily, Anne Brontë. Según esta misiva, Newby le comentaba a Ellis Bell (pseudónimo que utilizaba la autora para protegerse de los prejuicios de la época) ue estaría “encantado de hacer los arreglos para tu próxima novela” y que no debía apresurarse porque “debía estar bien satisfecha con ella”.
Actualmente, esta carta se encuentra expuesta en el Brontë Parsonage Museum, situado en la antigua casa parroquial donde todas las hermanas crecieron y escribieron sus famosas obras. Es allí donde han acudido expertos de todo el mundo para analizar su contenido, y donde se ha especulado si, en efecto, pudo existir esa supuesta segunda parte de Cumbres Borrascosas.
Por desgracia, la carta no incluye ningún borrador, título, trama o indicio del contenido del nuevo proyecto literario de Emily Brontë, por lo que muchos se han inclinado por creer que todo aún estaba en una fase muy preliminar. Sin embargo, otros autores han ido más allá y han considerado que se trataba de una idea ya avanzada, con varias páginas ya escritas que acabaron siendo pasto de las llamas tras la muerte de la autora. Esto último corrió a cargo de Charlotte Brontë, la cual tomó esa decisión sabiendo el carácter reservado de su hermana y queriendo proteger tanto su reputación como su intimidad.

El final de las películas no es el del libro
Ninguna de estas opciones ha sido confirmada por documentos sólidos más allá de esa carta de Newby: no se ha encontrado ningún fragmento de una segunda novela en archivos, ni se menciona en cartas de Charlotte o Anne (más allá de referencias indirectas). Por ello, lo único que ha servido de rastro para los académicos interesados en el tema han sido sucesos no estrictamente relacionados con este proyecto, a partir de los cuales se ha podido intuir que quizá, en efecto, se trataba de una segunda parte de Cumbres Borrascosas.
Cabe decir que esta teoría es aceptada por muchos dado el final ambivalente y reflexivo de la novela. No se responde de una forma explícita a qué ocurrirá con todos los personajes secundarios ni cómo evolucionarán las tierras y las relaciones familiares que se presentan en la siguiente generación a la de Heatcliff y Catherine.
En cualquier caso, para quienes hayan disfrutado de algunas de las adaptaciones para la gran pantalla que se han hecho, cabe recordar que todas ellas se han centrado sobre todo en la primera mitad del libro, por lo que leerlo puede ser también una forma de completar la historia, plantearse nuevas dudas sobre el final y, quién sabe, quizá idear nuevas teorías sobre esa segunda novela fantasma que Emily Brontë nunca llegó a terminar.