
El arquitecto y maestro en planificación urbana, Carlos Ferrufino, sostiene que el sistema Metrocable en San Salvador tendrá sentido si se articula con el transporte público existente, en particular los autobuses que atraviesan el área metropolitana. Según explicó en una entrevista radial esta mañana, la experiencia internacional muestra que los sistemas de cable aéreo funcionan cuando forman parte de una red más amplia y coordinada, donde el usuario puede desplazarse entre diferentes medios de transporte sin barreras ni costos adicionales.
“No se puede implementar un sistema sino participan o no está coordinado de alguna manera con el transporte público tradicional, en este caso el autobús, porque puede entenderse, como fue el caso del Sitrams, como una competencia entre sistemas y, por lo tanto, hay un rechazo total hacia el nuevo sistema que se está implementando”, explicó el especialista.
Ferrufino recordó que los primeros sistemas de transporte público en la ciudad fueron los tranvías, eliminados hace aproximadamente un siglo. Resalta que cualquier recorrido inicia y finaliza a pie, por lo que la calidad de las aceras y la seguridad peatonal resultan tan fundamentales como la infraestructura mayor. “La movilidad a pie es la pieza más importante y muchas veces la más invisibilizada”, enfatizó el arquitecto.
Desde esta visión sistémica, Ferrufino advirtió que el Metrocable, al igual que el anterior sistema Sitrams, debe entenderse como un componente de una solución integral. “El punto es cómo alguien que llega a la estación de la Universidad Nacional, pero su destino final no es ese punto, puede continuar el trayecto en autobús”, sostuvo. La integración de horarios, tarifas y formas de pago entre los distintos medios es clave para garantizar la viabilidad del proyecto.

“Ahí hay un elemento de coordinación indispensable, digamos, para que todo esto pueda funcionar”, agregó.
El trazado del Metrocable contempla cuatro estaciones principales: colonia Zacamil, Universidad de El Salvador, Centro de Gobierno y Parque Cuscatlán. Ferrufino remarcó que la ubicación de estas paradas tiene un impacto directo sobre el entorno urbano, ya que las estaciones generan actividad comercial e intensifican el flujo de personas. “La decisión de dónde poner las estaciones es una decisión urbana crucial, porque transforma el entorno en el cual está emplazado”, declaró.
En la zona de la colonia Zacamil, donde se instalará una de las bases, existen edificios de más de ochenta años de antigüedad y antecedentes de daños por el terremoto de 1986. Vecinos han manifestado inquietudes por la estabilidad del terreno. Ferrufino considera que la planificación de proyectos de esta envergadura debe contemplar estudios geotécnicos robustos y un proceso de participación ciudadana que informe a los residentes y priorice las necesidades de los usuarios.
Recomendaciones para el sistema de rescate
Respecto al sistema de rescate que debe contemplar el Metrocable, señaló que la prevención es una prioridad y que, ante cualquier amenaza, el sistema debe permitir el descenso seguro de las góndolas en una estación.
“En los escenarios de determinadas amenazas, lo que hace el sistema de Metrocable, por ejemplo, es detenerse inmediatamente, que las góndolas alcancen a llegar a una estación para que las personas puedan bajarse. Sin embargo, todo depende de lo sofisticado que el sistema pueda ser”, consideró.

El especialista indicó que el sistema de rescate también dependerá del “suministro de energía y la protección civil que existe; (es decir) en los equipos o las brigadas especializadas en el rescate ante situaciones extremas que se puedan llegar a producir. Ahí habría algunas orientaciones, pero efectivamente quienes son expertos en esta materia lo podrán decir mejor”, precisó.
El arquitecto recordó que en El Salvador fallecen entre cuatro y cinco personas cada día en accidentes de tránsito, lo que subraya la necesidad de fortalecer la seguridad en todos los sistemas de movilidad.
Ejemplos internacionales
El especialista destacó el caso de Medellín, Colombia, como referencia de integración exitosa. El Metrocable en esa ciudad se diseñó desde un inicio conectado con el sistema de metro y otros medios, con un boleto único que facilita la movilidad. “Desde que ingreso al sistema ya estoy pagando la posibilidad de recorrer toda la ciudad en cualquiera de los medios que ofrecen”, explicó Ferrufino.
Finalmente, el arquitecto enfatizó que una ciudad moderna debe priorizar la calidad de vida, el acceso a derechos básicos como vivienda, agua y medio ambiente sano, y la participación de todos los sectores en su desarrollo urbano. La transformación de San Salvador, concluye, depende de proyectos de movilidad que integren a todos sus habitantes y respeten tanto el entorno como la historia de la ciudad.