
La Basílica de San Pedro en el Vaticano celebrará los 400 años de su consagración con un ambicioso proyecto tecnológico, destinado a convertirla en uno de los monumentos más vigilados y seguros del mundo. Según la agencia EFE, la iniciativa, denominada “Más allá de lo visible” y financiada por la empresa energética italiana Eni, incorpora sensores de alta precisión que monitorean en tiempo real la estabilidad estructural del histórico edificio y permiten resguardar la seguridad de millones de visitantes.
El programa, presentado en el marco de las celebraciones que culminarán el 18 de noviembre con una misa conmemorativa, contempla la instalación de sensores de última generación en los cimientos, la fachada, la cúpula y el subsuelo. Estos dispositivos generan un monitoreo estructural integrado y continuo, facilitando la creación de un mapa tridimensional detallado que abarca tanto la arquitectura de la basílica como el terreno en el que se asienta.
Gracias a la capacidad de detectar desplazamientos milimétricos y medir inclinaciones con alta exactitud, el sistema permite anticipar cualquier signo de desgaste o riesgo estructural. La Fábrica de San Pedro, responsable de la conservación, explicó que esta tecnología ofrece la posibilidad de “sentir la respiración” del templo, aludiendo a su aptitud para identificar hasta los más mínimos cambios físicos en la estructura.
La consulta de los datos generados por el sistema es instantánea, lo que permite a los especialistas analizar información en tiempo real y responder de manera ágil ante cualquier variación relevante. Este levantamiento geofísico, geológico y topográfico brinda una visión global que orienta con precisión las intervenciones de conservación necesarias.

En paralelo, el proyecto aborda el control digital del flujo de visitantes. Para gestionar la entrada de hasta 20 millones de fieles al año, el recinto ha reforzado su plataforma digital con un sistema avanzado de reservas y control de acceso en tiempo real, mejorando la seguridad y la logística interna.
El nuevo sistema de reservas permite a cada visitante comprobar la disponibilidad de acceso de forma inmediata. Además, el monitoreo del flujo de personas contribuye a evitar aglomeraciones, garantizando una experiencia más ordenada y segura dentro de la basílica.
La plataforma digital también incluirá una sección interactiva, donde peregrinos, fieles y turistas podrán compartir relatos, imágenes y sensaciones de su paso por el recinto. Esta propuesta busca fomentar la participación colectiva y dar a cada usuario un papel activo en la construcción de una experiencia común.

En cuanto a la sostenibilidad, el cardenal Mauro Gambetti, arcipreste de la Basílica de San Pedro, confirmó que se amplía la cafetería situada en la terraza de la basílica bajo un modelo que enfatiza el control de materias primas y la prioridad a cadenas de suministro que operen bajo los principios de la economía circular.
El empleo de tecnologías avanzadas ha permitido al equipo de la Fábrica de San Pedro acceder a niveles insospechados de información sobre la estructura interior del templo. Este avance no solo refuerza la protección de uno de los grandes símbolos de la cristiandad, sino que también marca una nueva etapa en el cuidado del patrimonio universal.
(Con información de Agencia EFE)