Lucas Pinheiro Braathen se convirtió en protagonista de un hecho inédito para el deporte brasileño y de la región: la conquista de la primera medalla y de oro en los Juegos Olímpicos de Invierno para Latinoamérica, al ganar la prueba de slalom gigante del esquí alpino en Milano-Cortina 2026. El triunfo del atleta, nacido en Oslo, Noruega, y de madre brasileña, marcó un antes y un después en la historia olímpica.
La hazaña de Pinheiro, quien compitió por Brasil tras cambiar su nacionalidad deportiva, fue celebrada en todo el país sudamericano, que vivía los festejos del Carnaval cuando se conoció la noticia. “Quiero traer el primer podio de los Juegos Olímpicos de Invierno para Brasil. Ese es el objetivo. Quiero escribir esa historia”, señaló el esquiador en el sitio oficial del Comité Olímpico Internacional un año y medio antes de lograr la medalla.
La prueba en la que se consagró campeón olímpico exige una combinación de técnica y estrategia. A diferencia de otras disciplinas, las puertas están más separadas y las curvas son más anchas, lo que obliga al esquiador a planear cuidadosamente el recorrido para optimizar el tiempo y la velocidad en cada tramo. En la competencia, Pinheiro marcó el mejor tiempo en la primera manga, con un registro de 1 minuto, 13 segundos y 92 centésimas, superando por más de un segundo al segundo clasificado. En la segunda y decisiva vuelta, descendió en último lugar y consiguió sostener la ventaja obtenida, asegurando el oro para Brasil.
La vida de Lucas Pinheiro Braathen transcurrió entre dos culturas. Hijo de Bjorn Braathen y Alessandra Pinheiro de Castro, el deportista creció entre la capital noruega y las ciudades brasileñas de Sao Paulo y Campinas. En el país nórdico, el esquí es un deporte nacional, pero para Lucas, la pasión inicial era el fútbol. “De pequeño no me gustaba nada el esquí, que es para Noruega como el fútbol para Brasil. A mí me gustaba la playa, el calzlpino”, confesó en una entrevista con ESPN en 2024.
El cambio llegó por la insistencia de su padre, quien deseaba que viviera la experiencia de deslizarse por la nieve. “Mi padre nunca quiso que fuera esquiador profesional. Solo quería enseñarme a esquiar, que tuviera esa experiencia maravillosa, esa sensación de deslizarse. Para él, esa es la experiencia más hermosa”, recordó Pinheiro en el podcast los Juegos Olímpicos. La primera vez que subió a una montaña para esquiar tenía nueve años y aceptó únicamente para complacerlo: “Va a ser horrible, papá. Va a hacer frío, las botas duelen, toda esta ropa es un lío. Pero por ti lo voy a hacer”.
La conexión con Brasil nunca se perdió. Lucas alternaba idiomas en su hogar, hablaba portugués con su madre y noruego con su padre. “Mi lado brasileño define quién soy, es una gran parte de mí. Es calidez humana. Todos te quieren, quieren conocerte, hablar contigo… Es un sentimiento más cercano, sin juicios”, detalló.
A los 18 años debutó en la Copa del Mundo y pronto llegaron los primeros resultados destacados. El ascenso deportivo continuó hasta lograr el oro en el inicio de la temporada 2020/2021, cuando todavía representaba a Noruega. En 2023, una serie de desacuerdos con la federación noruega lo llevó a anunciar su retiro temporal. Tras una pausa de un año sin competir, decidió regresar a la alta competencia, pero esta vez bajo la bandera del país sudamericano.
El debut de Pinheiro como representante brasileño se produjo en octubre de 2024 y, semanas después, subió al podio en la Copa del Mundo al ocupar el segundo lugar en Beaver Creek, Estados Unidos. “Represento la bandera brasileña, 200 millones de personas. Es una responsabilidad enorme, pero me encanta tener esa misión. Brasil es un país riquísimo en cultura, en artistas y deportistas. Podemos tener éxito en todo. Y tengo la oportunidad de mostrarle al mundo que también podemos ganar en deportes de invierno”, afirmó en el podcast de Olympics.com.

La temporada previa a Milano-Cortina 2026 resultó exitosa para el esquiador, que sumó cinco medallas en la Copa del Mundo y recibió el premio al “Regreso del Año” de la Federación Internacional de Esquí (FIS). Además, en Levi, Finlandia, logró la primera victoria brasileña en una prueba de Copa del Mundo de deportes de invierno.
En la pista italiana, Pinheiro Braathen superó a los suizos Marco Odermatt y Loic Meillard, quienes partían como favoritos. La trascendencia de su triunfo quedó reflejada en la repercusión que tuvo en medios deportivos y generalistas de Brasil, así como en la reacción del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que lo felicitó públicamente.
La alegría del oro tuvo un matiz especial para el atleta, que celebró bailando samba en la zona de meta. “No importa tu raza, tu cultura, tus creencias o tu condición, cualquiera que sea. Si persigues tus sueños los puedes conseguir”, declaró Pinheiro tras la competencia. La influencia de Brasil en su vida trasciende el deporte, ya que su pareja, la actriz brasileña Isadora Cruz, lo acompañó en el aprendizaje del himno nacional antes de los Juegos.
El impacto de la medalla no solo se limitó al logro individual. El resultado de Pinheiro permitió a Brasil sumar dos plazas adicionales en esquí alpino para futuras ediciones y fortaleció la presencia de la “caravana verde y amarilla” en las competencias invernales. “Me siento muy orgulloso cuando veo mi nombre con esa bandera, porque representa que estoy haciendo algo nuevo. Tal vez pueda ayudar a traer un cambio, una nueva generación para este deporte, incluso un nuevo deporte para Brasil. Es muy especial”, había dicho meses antes de colgarse el oro.