Incendios forestales de gran magnitud pusieron ayer en riesgo áreas protegidas, cultivos y viviendas en la zona norte de La Plata. El avance de las llamas comprometió al menos siete hectáreas en las inmediaciones del Parque Pereyra Iraola y generó preocupación en toda la región por la persistencia de focos activos y posibles rebrotes durante la madrugada.
La situación en la reserva natural -considerada el principal pulmón verde del área Metropolitana de Buenos Aires con una superficie de 10.248 hectáreas– sigue siendo delicada, ya que los equipos de emergencia mantuvieron una guardia de cenizas para evitar la reactivación del fuego en la noche del sábado. De acuerdo a lo consignado por El Día, las maniobras incluyeron el monitoreo de áreas sensibles y el despliegue constante de dotaciones en el terreno.
Las llamas tuvieron su origen principal en calle 152 entre 403 y 408 de Arturo Seguí, donde pastizales secos y vegetación acumulada permitieron que el incendio tomara fuerza con rapidez, afectando una superficie estimada en al menos siete hectáreas, según reportes oficiales y testimonios de bomberos voluntarios citados por 0221.com.ar
El riesgo de propagación a sectores habitados fue alto. Las llamas llegaron a rozar viviendas sobre 152 y 407, creando momentos de tensión, aunque no se registraron personas heridas ni daños materiales de consideración.
El operativo de contención incluyó el trabajo coordinado de bomberos y brigadistas de Arturo Seguí, Villa Elisa, Hudson y Gutiérrez. La prioridad fue impedir que el frente ígneo penetrara profundamente en el Parque Pereyra Iraola.
Condiciones adversas
Altas temperaturas, abundante vegetación seca y fuertes ráfagas de viento complicaron las labores en el terreno, lo que obligó a solicitar refuerzos para contener los diferentes focos. Voceros del operativo expusieron a El Día que fue necesario sumar recursos para evitar que el incendio se expandiera hacia zonas de reserva y generara un impacto ambiental grave.
Vecinos y productores frutihortícolas evidenciaron su preocupación ante las impresionantes columnas de humo que podían observarse desde distintos puntos de La Plata y localidades cercanas, según 0221.com.ar. Las autoridades advirtieron a la población que se mantenga alerta y realice reportes inmediatos ante cualquier señal de humo o nuevos focos, para reforzar las tareas de prevención.

La emergencia no se limitó a un solo evento. De manera simultánea, un segundo foco ígneo surgió en la intersección de Ruta 36 y 420, en las cercanías del Mercado Mercoflor de El Peligro. Aunque este incendio fue de menor escala, el riesgo para productores y la cantidad de invernaderos expuestos generaron inquietud, especialmente porque ambos focos “se mantienen activos” de acuerdo al medio platense.
Los bomberos debieron recurrir a unidades especiales y recursos hídricos, incluyendo helicópteros cargados con grandes volúmenes de agua, para sobrevolar la zona más crítica e intensificar el control del fuego.
No se reportaron heridos ni grandes pérdidas materiales en ninguno de los dos episodios según información medios locales, aunque el temor por la posible expansión -especialmente ante ráfagas de viento o elevación de temperatura- persistió entre los residentes y actores productivos de la zona.

El Parque Pereyra Iraola es una reserva con valiosa biodiversidad y funciones ecológicas claves, ha sido históricamente vulnerable ante eventos extremos como incendios forestales. El episodio actual renovó el debate acerca de la necesidad de políticas activas de prevención y el fortalecimiento de sistemas de detección y alerta temprana para evitar futuras crisis, según destacaron los equipos de emergencia y autoridades provinciales.
El mensaje reiterado tanto por bomberos como por Defensa Civil es preciso: “Es fundamental que la sociedad extreme precauciones y colabore en el aviso temprano ante cualquier indicio de fuego”. La continuidad de tareas de enfriamiento y vigilancia activa constituye hoy la principal estrategia para evitar daños mayores en la región.