El contraste entre ambos países se profundizó tras las reformas implementadas por Brasil en 2017. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La evolución de Brasil y la Argentina presenta un contraste cada vez más marcado en materia de crecimiento económico y generación de empleo formal. Una década atrás, las exportaciones totales de bienes del país vecino guardaban una relación de tres a uno con las de la Argentina, pero, en el presente, están en un ratio cercano al cuatro a uno.

El punto de inflexión, analiza un informe de Fundación Mediterránea, se produjo en 2017, cuando Brasil adoptó una reforma laboral profunda y estableció límites estrictos al gasto público. En tanto, la Argentina mantuvo su esquema tradicional.

Desde entonces, los resultados en ambos países se distancian con claridad. Sin embargo, la reforma laboral en la Argentina ya cuenta con media sanción por parte de la Cámara Alta y será tratada la semana que viene en Diputados. El análisis se centra en los retos y condiciones que enfrenta la Argentina para replicar el desempeño brasileño en términos de empleo y crecimiento.

“Las similitudes históricas entre Brasil y Argentina incluyen el peso del proteccionismo, el rol del Estado, la presión tributaria y una economía fuertemente regulada”, puntualiza el trabajo que analiza la evolución de la creación de empleo en Brasil a partir de la reforma laboral, sancionada en 2017.

Según el proyecto argentino, el régimen de compensación de horas extraordinarias podrá formalizarse por acuerdo entre el empleador y el trabajador, siempre que ambas partes lo suscriban por escrito (Imagen Ilustrativa Infobae)

A partir de la gestión de Michel Temer (2016-2018), Brasil se apartó del estancamiento, e impulsó por dos reformas clave: la modernización del mercado laboral y la fijación de un techo al gasto público. De acuerdo con Fundación Mediterránea, estas medidas “permitieron una baja sostenida de la inflación y el descenso de las tasas de interés, mientras los indicadores de empleo y productividad comenzaron a mostrar señales positivas”.

La reforma laboral brasileña supuso modificaciones sustanciales al funcionamiento del mercado de trabajo. Hasta ese momento, las reglas se regían por la Consolidación de las Leyes del Trabajo (CLT), vigente desde 1943. La nueva norma trasladó la definición de 15 aspectos previamente regulados por el organismo a la negociación colectiva, de manera que Justicia del Trabajo quedó relegada de estas cuestiones.

Entre los puntos más relevantes se encuentran la definición de la jornada laboral, la posibilidad de segmentar vacaciones, la creación de un banco de horas y la introducción de modalidades de empleo como el trabajo a tiempo parcial o intermitente. A su vez, los contratos y las condiciones de trabajo pasaron a establecerse mediante acuerdos con distintos niveles de representación, incluso individuales. Se trata de aspectos similares a los aprobados en el Congreso esta semana.

Además, se introdujeron mecanismos para sancionar las demandas laborales de mala fe y limitar la proliferación de litigios, una práctica muy normalizada en Brasil.

Según un estudio reciente del Fondo Monetario Internacional (FMI), la reforma laboral generó un fuerte aumento del empleo formal, redujo la litigiosidad y elevó la productividad, especialmente en sectores intensivos en mano de obra. De hecho, entre 2016 y 2025, Brasil registró un crecimiento de 14,5 puntos porcentuales por encima de la Argentina en el Producto Interno Bruto (PIB) y la misma diferencia en la creación de empleos privados formales.

El agro brasileño duplicó sus exportaciones desde 2016 y amplió su peso en el empleo, mientras la Argentina mantuvo retenciones y menor dinamismo
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Actualmente, la tasa de desempleo brasileña se sitúa en el 5,2%, su nivel más bajo en la serie histórica, mientras que el empleo privado formal creció a un ritmo anual acumulativo del 1,5% en la última década.

Reforma tributaria y buenas condiciones macro, la receta del crecimiento

La modernización del mercado laboral se complementa con la reforma tributaria que Brasil está implementando en la actualidad. El proyecto, impulsado por el Congreso y respaldado por el FMI, busca unificar los impuestos de las distintas jurisdicciones en un Impuesto al Valor Agregado (IVA) nacional.

Según el organismo internacional, una vez completada su implementación, esta reforma tendrá un impacto considerable en el PIB potencial y en la formalización de la economía. La unificación tributaria promete mejorar la asignación de recursos, reducir el costo de los insumos y ampliar la escala de producción, lo que incentiva la inversión y el empleo registrado.

Otro de los puntos que contribuyó a la creación de empleo fue el contexto macroeconómico. Tras la crisis del gobierno de Dilma Rousseff, el tipo de cambio y las tasas de interés experimentaron una fuerte corrección. La estabilidad lograda a partir de 2016 permitió que el real se apreciara en términos reales, mientras la tasa Selic descendió de 5% a 0,2% anual en tres años. Estos factores, sostiene el informe, “facilitaron la recuperación del consumo, la inversión y la productividad”.

Las exportaciones brasileras experimentaron notables aumentos en los últimos años, superando a lo ocurrido en Argentina. REUTERS/Matias Baglietto

La comparación con la Argentina, en tanto, revela diferencias notables. Mientras Brasil expandió el empleo privado formal, la economía argentina permaneció estancada en este indicador.

En productividad, la brecha también se amplió. Si se toma 2016 como base 100, para 2024 el índice de productividad laboral creció 6,3% en Brasil y cayó 12,5% en Argentina. Las exportaciones brasileñas también experimentaron un salto. El sector agropecuario pasó de USD 52.000 millones a USD 120.000 millones entre 2016 y 2024, mientras que en minería, celulosa y petróleo también se duplicaron o triplicaron los volúmenes exportados.

El peso del sector agropecuario en el empleo total de Brasil es del 26,5%, mientras que en la Argentina representa un 16% de la masa laboral. La ausencia de retenciones a las exportaciones, junto a las reformas estructurales, contribuyó a consolidar la expansión en el vecino país. Al mismo tiempo, la Inversión Extranjera Directa (IED) mostró un flujo positivo y recurrente, equivalente a 3 puntos del PIB por año.

“Replicar el contexto inicial de Brasil resulta complejo para la Argentina. La presencia de restricciones cambiarias y techos predeterminados en la banda cambiaria limitan la posibilidad de reproducir el esquema de dólar y tasas de interés vigente en Brasil durante la reforma. El aporte de la IED y la flexibilidad macroeconómica son factores adicionales que explican la distancia en los resultados», resalta el informe.

Analistas y organismos internacionales coinciden en que la experiencia brasileña ofrece elementos para ampliar e inspirar el debate sobre la reforma laboral y tributaria en la Argentina. La implementación de nuevas reglas en el país abrirá un nuevo capítulo, cuyo desenlace dependerá de la consistencia e implementación de las reformas y del contexto macroeconómico local.