
Los brigadistas y combatientes que luchan contra las llamas en la cordillera de Chubut son conscientes que la lluvia y las bajas temperatura ayudan, pero no son determinantes, por lo que se preparan para seguir trabajando durante varias semanas hasta lograr contener los incendios que permanecen activos.
Tras dos jornadas de alivio relativo y de reorganización de los equipos, con tareas de monitoreo y relevamiento como prioridad, la zona donde se produce la emergencia ígnea amaneció con cielo despejado y se retomó la tarea en los frentes activos de los incendios vigentes, tanto en territorio provincial como en el Parque Nacional Los Alerces. Sigue el viento fuerte.
Un dato desalentador es que, sin nuevos pronósticos de lluvia hasta la semana próxima, la lucha contra las llamas depende exclusivamente de la tarea de los equipos de combate. “Vemos una garúa prevista para la semana próxima, el martes, pero con escasos milímetros y ya sabemos que con eso no alcanza para apagar los focos principales” indicaron a Infobae desde el gobierno de Chubut.
El dato que no dejan pasar los equipos que atienden la contingencia es la influencia del viento. “Si llueve, pero hay ráfagas superiores a los 50 kilómetros, es la nada misma” sostienen, y reiteraron el concepto de que “el fuego avanza a la velocidad del viento, es imposible detenerlo, por más lluvia que tengamos”.

En el área de Puerto Patriada, en territorio chubutense, el incendio detectado el 5 de enero ya afectó una superficie de 30.677 hectáreas. Actualmente se encuentra contenido, aunque mantiene actividad en distintos sectores de su perímetro. La vegetación dañada incluye arbustales, matorrales, bosques implantados y amplias áreas de bosque nativo.
En el Parque Nacional, que mantiene actividad desde diciembre, arrasó con más de 26 mil hectáreas de vegetación similar.
El operativo entre ambos incendios se sostiene, con más de 550 brigadistas y cerca de 20 medios aéreos que, tras dos jornadas sin operar, podrían realizar descargas este jueves en zonas complejas.
Las aeronaves del Plan Nacional de Manejo del Fuego, Ejército Argentino y de otros organismos están a disposición de esa contingencia, debido a que en la Patagonia no se registran otros incendios forestales de relevancia.
En Río Negro celebran, aunque en voz baja, que no hubo incendios forestales de relevancia en lo que va de la temporada. Atribuyen ese registro a los controles preventivos que se implementaron en zonas complejas como El Bolsón y alrededores.

El ejecutivo de esa provincia, luego de decretar la emergencia ígnea, dispuso severas multas para infractores que enciendan fogatas en sitios no habilitados o incumplan la reglamentación prevista en esa norma.
La emergencia ígnea, en días en los que el riesgo de incendios es extremo, impide incluso encender fuego en asadores hogareños al aire libre, incluso dentro de los radios urbanos.
Esa restricción provocó la saturación de las líneas de emergencia por llamados de vecinos, que buscan autorización para poder hacer asados en parrillas domésticas o chulengos.
“Los llamados no son para denunciar a nadie, sino para pedir autorización para hacer asados, cuando saben que incluso ello está prohibido cuando el riesgo de incendios es alto” dijeron desde Protección Civil de Bariloche. Quienes violan la normativa, pueden ser sancionados con multas millonarias.