Pocos imaginarían que Julia Roberts, una de las actrices más reconocidas de Hollywood, consideró en su momento que “Notting Hill” era el proyecto más “estúpido” que podía aceptar. Así lo recordó la propia actriz, casi tres décadas después, durante una entrevista con Deadline en la que confesó sus primeras impresiones tras recibir la propuesta para protagonizar la comedia romántica dirigida por Roger Michell.
“Dios. Me acuerdo cuando me llamó mi agente para hablar de Notting Hill y pensé: ‘Bueno, eso suena a la idea más tonta de una película que puedo hacer. ¿Voy a interpretar a la estrella de cine más grande y hacer qué? ¿Y luego qué ocurre? Suena estúpida’”, afirmó Roberts en diálogo con Deadline.
La actriz, acostumbrada a papeles complejos y guiones con profundidad, no se sintió atraída inicialmente por la premisa: interpretar a una famosa actriz de cine que se enamora de un librero londinense. Sin embargo, su percepción cambió al leer el guion escrito por Richard Curtis. “Entonces leí el guion y pensé: ‘Oh. Esto es tan encantador. Es tan divertido. Oh, mierda’”, relató Roberts.
El entusiasmo del equipo creativo terminó de convencerla tras un almuerzo con Curtis, el productor Duncan Kenworthy y el propio Michell, de quien la actriz recordó su calidez y simpatía: “Fueron tan encantadores y simpáticos y divertidos. Pensé: ‘Esto va a ocurrir de verdad’”.

Las dudas de interpretar a una actriz ficticia
Aunque terminó aceptando el papel, Roberts reconoció que tuvo dudas hasta el último momento. En una entrevista reciente con Vogue en 2024, confesó que le resultó especialmente difícil dar vida a una actriz de cine en la gran pantalla.
“Sinceramente, una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer fue interpretar a una actriz de cine en tu película”, explicó la intérprete a Curtis. “¡Me sentí muy incómoda! Lo hemos hablado muchas veces, pero casi no acepto el papel porque me parecía… ¡ay, me parecía muy incómodo! Ni siquiera sabía cómo interpretar a esa persona”.
A pesar de sus reticencias, la experiencia de rodaje resultó ser “fantástica”, según sus propias palabras. El resultado fue la creación de uno de los personajes más memorables de su carrera: Anna Scott, la estrella de cine que, por azar, conoce a William Thacker, dueño de una pequeña librería en el barrio londinense de Notting Hill.

De proyecto dudoso a fenómeno global
Contra todo pronóstico, “Notting Hill” superó las expectativas y se erigió en un fenómeno internacional tras su estreno en 1999. La película, coprotagonizada por Hugh Grant en el papel de William Thacker, narraba la historia de amor entre dos mundos opuestos: el de una celebridad mundial y el de un hombre común. El elenco se completó con Hugh Bonneville, Emma Chambers y Rhys Ifans.
El filme se transformó en el mayor éxito británico de taquilla en su año de lanzamiento, al recaudar USD 363,8 millones a nivel mundial, con un presupuesto de apenas USD 42 millones. La crítica acompañó ese éxito comercial, valorando el humor, la química entre Roberts y Grant y el carisma de los personajes secundarios.
Con el paso del tiempo, “Notting Hill” se consolidó como una de las comedias románticas más queridas del cine contemporáneo. La película no solo revitalizó el género, sino que también dejó frases y escenas icónicas que perduran en la cultura popular.
Hoy en día, a casi tres décadas de su estreno, la visión inicial de Roberts contrasta con el legado de la película. Aquella idea que le pareció “tonta” se convirtió en un clásico, capaz de emocionar a nuevas generaciones y de situar a la actriz en uno de los momentos más recordados de su carrera.