El principal hospital público de Panamá reducirá temporalmente el número diario de cirugías tras una explosión registrada en su área de calderas, un incidente que afectó directamente la central de esterilización y obligó a reorganizar parte de sus servicios médicos.
El hecho ocurrió en el Hospital Santo Tomás, cuando una falla en la chimenea de salida de las calderas provocó una fuerte detonación que inhabilitó la zona y activó los protocolos de emergencia internos.
Según informó la administración del centro médico, la explosión se produjo en el área de calderas, máquinas y sistemas de vapor, fundamentales para el funcionamiento de la central de esterilización.
De inmediato, el equipo de Gestión de Riesgos procedió con la evacuación preventiva del personal que se encontraba laborando en el lugar, mientras se notificaba al Benemérito Cuerpo de Bomberos de Panamá para controlar la situación.

Unidades de la estación de Calidonia acudieron al sitio en cuestión de minutos y lograron asegurar el área afectada. El capitán Luis Joseph explicó que el personal bomberil actuó de forma preventiva, priorizando la seguridad del personal médico, pacientes y visitantes. Además, se realizó una evaluación técnica preliminar para descartar riesgos adicionales y evitar la propagación de daños en otras instalaciones del hospital.
El director médico del hospital, Luis Carlos Bravo, detalló que la explosión se originó en la chimenea de salida de las calderas, estructura que había sido instalada hace aproximadamente seis meses y que formaba parte de un programa de mantenimiento mensual.
De acuerdo con sus declaraciones, el incidente provocó la inhabilitación total del área y dejó sin funcionamiento la central que provee vapor para los procesos de esterilización de equipos quirúrgicos.
Como consecuencia directa del daño, el hospital quedó temporalmente sin su principal sistema para la esterilización de instrumental, bandejas quirúrgicas y materiales médicos. Esta situación obligó a reducir la programación diaria de cirugías y a priorizar únicamente los procedimientos más urgentes.
Aunque no se suspendieron por completo las intervenciones, la atención quirúrgica pasó a operar bajo un esquema limitado y condicionado a la disponibilidad de equipos esterilizados externamente.
Para garantizar la continuidad del servicio, la dirección del Hospital Santo Tomás gestionó apoyo con la Ciudad de la Salud, el Hospital del Niño y el Hospital San Miguel Arcángel, centros que colaborarán en la esterilización de instrumentos mientras se rehabilita la infraestructura dañada.
Sin embargo, las autoridades reconocen que este apoyo no permite cubrir la totalidad de la demanda, por lo que será necesario reprogramar algunos procedimientos.
De acuerdo con información preliminar, el incidente no dejó personas lesionadas, pese a que había trabajadores cerca del área al momento de la explosión.

La ausencia de heridos permitió mantener en funcionamiento los servicios de urgencias, hospitalización y consulta externa. No obstante, se activó un equipo especializado de investigación técnica para determinar con precisión las causas del evento y verificar las condiciones de los equipos involucrados.
El Hospital Santo Tomás cuenta con una fuerza laboral de 1,318 colaboradores, entre personal administrativo, médicos, enfermeras y técnicos, lo que lo convierte en uno de los mayores empleadores del sector público de salud en el país.
La explosión impacta directamente en su operación cotidiana, ya que la central de esterilización es un componente clave para garantizar estándares de seguridad sanitaria y control de infecciones.
Fundado hace más de un siglo, el Hospital Santo Tomás —conocido históricamente como el “elefante blanco”— cumplió 100 años de servicio el 1 de septiembre de 2024.
A lo largo de su historia, ha sido el principal referente de la atención médica pública en Panamá, atendiendo a miles de pacientes de bajos recursos y funcionando como hospital docente para la formación de profesionales de la salud.

Las autoridades del centro médico indicaron que se encuentran a la espera del informe oficial de los bomberos y de los peritos técnicos para iniciar los trabajos de rehabilitación del área afectada.
Hasta contar con esos resultados, no se puede establecer un plazo definitivo para la normalización completa de los servicios. Mientras tanto, la administración reiteró que mantendrá informada a la población sobre cualquier cambio en la programación quirúrgica.
El incidente vuelve a poner en discusión el estado de la infraestructura hospitalaria pública y la necesidad de reforzar los sistemas de mantenimiento preventivo, supervisión técnica y modernización de equipos críticos. Aunque el evento no dejó víctimas, su impacto en la atención médica evidencia la vulnerabilidad operativa de instalaciones clave para el sistema de salud nacional.