El presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo (AP)

Luego de haber sorteado en enero el pago a los bonistas con un préstamo con bancos internacionales y utilizar reservas del Banco Central para hacer frente a un vencimiento con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el ministro de Economía, Luis Caputo, tiene un nuevo compromiso por delante. En febrero debe realizar un pago superior a USD 1.000 millones por vencimientos Bopreales (títulos emitidos por el Banco Central para cubrir deudas con importadores). Tras esa salida de reservas, el Gobierno enfrentará una relativa calma hasta julio, donde vuelve a tener un compromiso de USD 4.300 millones con privados.

El pago de Bopreales en febrero representa el tercer gran test del año para el equipo económico. Estos instrumentos, emitidos en dólares, concentran vencimientos por más de USD 1.000 millones, lo que obliga al BCRA a utilizar parte de las reservas acumuladas durante la “fase 4″. Que ya se vieron afectados la semana pasada con la compra de Derechos Especiales de Giro (DEGs) a Estados Unidos para enfrentar el vencimiento con el FMI.

Según datos de la consultora LCG, el programa financiero para el período febrero-diciembre contempla necesidades por USD 18.659 millones, equivalentes al 2,7% del Producto Bruto Interno (PBI). Dentro de ese monto, las amortizaciones suman USD 6.566 millones y los intereses otros USD 7.281 millones. A esto se suman los pagos del BCRA, que totalizan USD 4.812 millones, desglosados entre Bopreal (USD 2.312 millones) y el swap con China (USD 2.500 millones).

Pero una vez que el ministro Caputo logre cubrir el vencimiento de Bopreal de febrero por más de USD 1.000 millones, entra en una especie de “paz” hasta julio. Ya que, según la consultora Analytica, en marzo tiene que hacer un pago total de USD 837 millones (USD 667 millones a organismos internacionales (OOII) y USD 170 millones a Otros); en abril, USD 394 millones (USD 378 millones a OOII y USD 16 millones a otros).

Recién en mayo, Argentina tiene que realizar el segundo pago del año al FMI por USD 785 millones, USD 432 millones a OOII y USD 29 millones a Otros, lo que suma un total de USD 1.245 millones. Para en junio bajar a USD 284 millones, por USD 251 millones a OOII y USD 33 millones a Otros.

Necesidad de financiamiento

El informe de LCG señala que el “gap a financiar” para lo que resta del año alcanza USD 13.852 millones, lo que representa el 2% del PBI. El problema está en que las fuentes disponibles para cubrir estos compromisos son insuficientes, ya que incluyen los depósitos del Tesoro en el BCRA (USD 459.014.472 millones al 2 de febrero), desembolsos del FMI (USD 1.903 millones) y financiamiento multilateral y bilateral (USD 2.739 millones).

Previo a la semana pasada, donde el riesgo país volvió a ubicarse por encima de los 500 puntos básicos (p. b.), tras el ruido que generó la salida de Marco Lavagna del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), en LCG aseguraban que el desafío inmediato era sostener esa tendencia a la baja. En un contexto donde los vencimientos netos suman cerca de USD 14.000 millones para el resto del año, mientras que los depósitos en el BCRA apenas llegan a USD 459 millones.

“Habrá que ver si la convergencia del EMBI a niveles más bajos depende solo del proceso de acumulación, que ya está en marcha, o el mercado empieza a exigir una forma más robusta de hacerlo, vía un superávit de cuenta corriente y no exclusivamente por saldo de cuenta financiera, como hace ahora”, destacaron en el informe de LCG.

Programa financiero en dólares

Pero esa no es la postura que tiene el ministro de Economía, Luis Caputo, quien, en contra de las expectativas del mercado, aseguró que no pretenden colocar deuda en el mercado internacional. “Se comenta frecuentemente que Argentina debería acudir al mercado para demostrar acceso a financiamiento, pero la realidad es que el propio mercado es el que determina ese acceso”, sostuvo.

Caputo argumentó que el objetivo es sostener el fenómeno de crowding in. Según su visión, “a medida que el país cumple con sus pagos de deuda, los fondos buscan reinvertir en instrumentos argentinos y, ante la ausencia de nuevas emisiones soberanas, canalizan recursos hacia empresas y gobiernos provinciales”.

El esquema de pagos previsto por LCG prevé que, además del desembolso de febrero, en julio se suman USD 4.300 millones en compromisos con bonistas. Este monto surge de la combinación de vencimientos de mercado, obligaciones con el FMI y préstamos multilaterales y bilaterales. El informe desglosa que los vencimientos con el mercado ascienden a USD 2.693 millones, los del FMI a USD 1.133 millones, y los de multilaterales y bilaterales a USD 2.037 millones. Los pagos de intereses, por su parte, se distribuyen entre el mercado (USD 1.748 millones), el FMI (USD 3.385 millones) y organismos multilaterales (USD 1.997 millones).

Hasta el momento, el equipo económico logró sortear —con ayuda— los primeros dos desafíos del año en materia de deuda externa. Pero el informe de LCG deja en claro que la estrategia oficial descansó hasta ahora en la acumulación de saldo positivo en la cuenta financiera, pero la presión de los vencimientos y la necesidad de reforzar la confianza de los inversores podrían forzar una revisión de esa táctica.

Pago al FMI y acumulación de reservas

Después de haber comprado los Derechos Especiales de Giro (DEGs) a Estados Unidos para afrontar el pago con el Fondo, la acumulación neta de dólares en lo que va del año quedó en USD 651 millones. Y si bien desde todos los frentes festejan la compra de reservas por parte del BCRA con el inicio de la “fase 4″ del programa, el nivel no es suficiente ante los pagos que deben realizarse en el corto plazo.

Los dólares para comprar los DEGs salieron por Central y esa fue la razón por la que en el Ministerio de Economía guardaron por varios días silencio respecto a los detalles de la operación. Es que, en primer lugar, la deuda era del Tesoro y no del BRCA y, en segundo lugar, va en contra de lo que pretendía Caputo para este 2026: no perder reservas por pago de deuda como en los primeros dos años de gestión.

Tras la compra de Derechos Especiales de Giro (DEGs) a los Estados Unidos, las reservas del Banco Central cayeron en USD 823 millones.

“Somos el Gobierno que más reservas compró en la historia, pero ha sido mucho más difícil la acumulación porque depende —entre otras cosas— de que no tengas que seguir cancelando deuda (…). Muchas de las reservas que hemos comprado se han ido a cancelar deuda (…)», sostuvo Caputo durante su participación en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP).

Allí el ministro les adelantó a los empresarios del círculo rojo que, con el refinanciamiento que estaba negociando la Argentina en ese momento, las reservas que comprara se iban a poder acumular. “En la medida en que tengamos refinanciamiento de la deuda, esa compra de reservas se va a ir dando paulatinamente en el tiempo, sin generarle ningún problema a la gente”, afirmó.