
“La parte uruguaya reafirma su adhesión al principio de una sola China, reconoce que el Gobierno de la República Popular China es el único gobierno legítimo que representa a toda China y que Taiwán forma parte inalienable del territorio chino”. Esa parte de la declaración firmada por los presidentes Yamandú Orsi y Xi Jinping tras su reunión en Beijing motivó críticas, tanto de la oposición uruguaya como del gobierno de Taiwán.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Taiwán manifestó su “firme protesta y condena” ante esta declaración conjunta, informó la agencia EFE. En el texto, aseguran que la República de China es un “Estado soberano e independiente” que “no está subordinado” a la República Popular de China. Y recordó también que el Partido Comunista chino nunca los gobernó.
“China continúa difundiendo repetidamente información falsa en foros internacionales mediante amenazas, incentivos y manipulación del discurso, lo que no solo supone un grave desafío al orden y a la paz internacionales, sino que también pone de relieve la naturaleza perniciosa de su injerencia en los asuntos internos de otros países a través de métodos autoritarios”, señala el texto de la Cancillería isleña.

Además, el gobierno de Taiwán instó al gobierno uruguayo a “reconocer las verdaderas intenciones de China en su expansión de influencia a escala global, a no seguir respaldando posturas chinas que ignoren los hechos ni avalar discursos de carácter agresivo que socaven la paz y la estabilidad regionales”.
“La soberanía de Taiewán pertenece al conjunto del pueblo taiwanés, y solo el pueblo de Taiwán tiene derecho a definir su futuro”, señaló en un comunicado.
La declaración del gobierno uruguayo agrega, en su punto seis: “Cualquier forma de ‘independencia de Taiwán’ es contraria a dicho principio y por lo tanto se opone, y respalda los esfuerzos del Gobierno chino para materializar la reunificación nacional. Asimismo, la parte uruguaya reafirma su apoyo a la posición justa de China sobre los asuntos relacionados con sus intereses medulares, como el de Hong Kong, y a los esfuerzos de China por salvaguardar la soberanía y seguridad nacional”.
Desde la oposición uruguaya, hubo cuestionamientos a lo que firmó el gobierno. “Totalmente innecesario. Tomar partido en un conflicto que no es nuestro y que tiene derivaciones geopolíticas mundiales. Si fuera una única China, con esta declaración no nos estamos metiendo en los asuntos internos de ese país? Todo lo que dijeron para Venezuela, ahora hacen todo lo contrario”, escribió el legislador del opositor Partido Colorado Conrado Rodríguez en la red social X.
Desde la oficialismo, en tanto, recordaron que Uruguay mantiene la misma postura en relación a China desde 1988, cuando se reestablecieron las relaciones diplomáticas.
El presidente Orsi regresó de China este domingo e hizo el cambio de mando con la vicepresidenta Carolina Cosse. Estuvo en el país asiático durante seis jornadas. El punto central fue la reunión que mantuvo con Xi Jinping, aunque también se reunió con el primer ministro, Li Qiang, y el presidente de la Asamblea Popular Nacional, Zhao Leji.

La Presidencia uruguaya informó que el objetivo de la gira fue fortalecer la cooperación en áreas estratégicas, como la inversión, el comercio, la ciencia y tecnología, el ambiente, la producción agropecuaria, la cultura, la educación y la gestión de emergencias.
Durante la semana en China se firmaron unos 30 acuerdos, se realizaron seminarios de promoción comercial organizados por las agencias de promoción Uruguay XXI y el Consejo Chino para la Promoción del Comercio Internacional.
En la segunda parte de la gira por Asia, Orsi visitó Shanghái, donde disertó ante más de 170 empresarios chinos, a quienes instó a invertir en el país. Lo destacó allí como un destino confiable y rentable para los negocios.