
Más de 80 mil motociclistas participan hoy en una de las peregrinaciones más concurridas de Centroamérica, que partió desde la Plaza de la Constitución en la zona 1 de Ciudad de Guatemala rumbo a la Basílica del Cristo Negro de Esquipulas, en Chiquimula, recorriendo más de 220 kilómetros en la tradicional Caravana del Zorro.
El evento, declarado Patrimonio Intangible de la Nación, multiplica la actividad en la capital y en la carretera que conduce al oriente del país cada primer fin de semana de febrero, combinando fervor religioso, cultura motociclista y un robusto dispositivo de seguridad vial coordinado por las autoridades, según detalla el medio Prensa Libre.
La edición número 65 inició formalmente hoy, tras una madrugada fría. Los motociclistas arribaron masivamente desde el viernes, colmando la plaza central y sus alrededores, según relató Amílcar Montejo, vocero vial de la Municipalidad de Guatemala, a Emisoras Unidas.
Desde las 4:00 de la mañana, las motocicletas llegaban por la 6ª calle y 7ª avenida de la zona 1, mientras otros participantes entraron al Portal del Comercio y la Biblioteca Nacional, uniéndose a la concentración principal. Antes de la partida, el padre Luis Colmenares impartió la bendición a conductores y vehículos durante un acto protocolario, y miles de asistentes realizaron una oración colectiva previo a iniciar el recorrido.

El banderazo oficial de salida se dio a las 7:30 de la mañana, abriendo paso a una romería que transita principalmente por la ruta al Atlántico y tiene previsto recorrer unos 222 kilómetros (138 millas) hasta llegar a Esquipulas, en el departamento de Chiquimula, popularmente conocida como la “capital centroamericana de la fe”, según destaca Guatemala.com.

Los motoristas, muchos de ellos con disfraces y máscaras que dan un ambiente festivo al trayecto, mantienen viva la tradición de visitar una de las imágenes de devoción más emblemáticas del país.
A lo largo de la ruta, las autoridades implementaron el Plan de Seguridad Vial de la Caravana del Zorro 2026, el cual inició el viernes 6 de febrero a las 5:00 de la tarde y se extiende hasta el domingo 8 de febrero a las 6:00 de la tarde.
Más de 600 elementos participan en los operativos y puestos de control, entre agentes de tránsito de distintas jurisdicciones, la Policía Nacional Civil (PNC), brigadistas de la Dirección General de Protección y Seguridad Vial (Provial) y cuerpos de socorro, según indicó el Departamento de Tránsito de la PNC.
En este contexto, la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), junto con Bomberos Voluntarios, Municipales, Departamentales y la Cruz Roja Guatemalteca, decretó alerta amarilla para reforzar la protección no solo de los motoristas, sino de la población que será testigo y partícipe de este masivo desplazamiento.

El dispositivo de seguridad incluye 14 puestos principales de control y vigilancia vial sobre rutas estratégicas entre la capital y Esquipulas. Según las indicaciones de las autoridades se recomienda a los participantes portar siempre casco, ropa protectora y revisar frenos, luces, neumáticos y fluidos antes de iniciar el trayecto. El compromiso es garantizar un evento sin incidentes y reducir la siniestralidad.
La logística de los organizadores es minuciosa. José Muralles, vocero fundador de la Caravana del Zorro, explicó en entrevista con Emisoras Unidas que la junta directiva, integrada por once miembros, se reúne con gran antelación para que todo salga de acuerdo con lo planeado.
Muralles, quien participa desde los diecisiete años y supera los cuarenta, destacó lo especial que le resulta partir desde la Catedral Metropolitana rumbo a la iglesia de Esquipulas.
Muchos participantes provienen desde distintos puntos del país y hacen sacrificios relevantes, como solicitar permisos laborales y dejar a la familia por unos días.
Edgar Flores, miembro de la Comunidad Depredadora, relató a Emisoras Unidas que, antes de salir, recibieron charlas de seguridad impartidas por Provial, y enfatizó el carácter espiritual de la actividad: “Es una peregrinación, no una competencia, porque en casa los esperan”.
La Caravana del Zorro mantiene su carácter inclusivo, aunque exige acatar las normas básicas de protección. Sus decenas de miles de participantes, vestidos de manera colorida y motivados por la fe y la tradición, convierten cada año este recorrido en una manifestación multitudinaria que atraviesa el corazón del país.