
La aparición de elefantes marinos del sur en playas de Buenos Aires, Uruguay y Brasil, en zonas ajenas a su hábitat tradicional, sorprendió a especialistas, turistas y residentes. Según Wildlife Conservation Society Argentina, este fenómeno inusual se relaciona con las consecuencias graves de la gripe aviar que afectó a la colonia principal de Península Valdés y llevó a la emisión de nuevas recomendaciones para la conservación de la especie.
Desde 2024, investigadoras de Wildlife Conservation Society Argentina registraron nacimientos y mudas de estos mamíferos en playas de la región bonaerense, como Mar del Plata, Mar de Ajó, Villa Gesell, Mar Chiquita, Miramar, San Blas y en áreas de Necochea.
También reportaron casos en Piriápolis (Uruguay) y en Santa Catarina (Brasil), en épocas más cálidas como el verano y el otoño. Se incluyó la aparición de crías, juveniles y ejemplares en proceso de muda de pelaje.

Especialistas atribuyen esta distribución atípica a la reciente epidemia de gripe aviar causada por el virus de la influenza H5N1. Valeria Falabella, directora de conservación costero-marina de Wildlife Conservation Society Argentina, explicó: “Una posible explicación a estos cambios en la distribución y comportamiento puede estar relacionada a la epidemia de gripe aviar que afectó a la especie en Península Valdés en 2023 y tuvo un gran impacto en su estado de conservación”.
El brote de gripe aviar en Península Valdés, que ocurrió en octubre de 2023, provocó la muerte del 97% de las crías y de un número indeterminado de adultos reproductores en pocas semanas. Según un estudio publicado en abril de 2025 por Wildlife Conservation Society Argentina, la colonia necesitará décadas para recuperar los valores poblacionales anteriores al brote.
En ese sentido, un censo de 2024 mostró una caída del 61% en la población total, lo que motivó el cambio en la categoría internacional de conservación definida por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN): la especie pasó de estar considerada de “Preocupación menor” a “En peligro”.

Cambios en la distribución y conducta de los elefantes marinos del sur
A la par del descenso demográfico, la organización documentó cambios de comportamiento y registros de presencia de la especie fuera de su rango tradicional. Entre fines de septiembre y octubre de 2024, identificaron al menos seis nacimientos en playas bonaerenses.
También documentaron un nacimiento en el puerto de Necochea y otro caso singular en Piriápolis, el segundo registrado en Uruguay desde 1977. En playas de Uruguay y Brasil aparecieron animales en plena muda de piel, algo que antes resultaba excepcional.
Julieta Campagna, especialista de Wildlife Conservation Society Argentina, afirmó que estos nacimientos y migraciones tan al norte de Península Valdés resultan “atípicos” y resaltó la necesidad de realizar un monitoreo constante para comprender cómo inciden las enfermedades y otros factores ambientales en la recuperación de la población.
El elefante marino del sur destaca por su gran tamaño y la diferencia notable entre machos y hembras. Los primeros alcanzan hasta cinco metros de longitud y pesan hasta cuatro toneladas, mientras que las hembras llegan a tres metros y pesan entre 500 y 900 kilogramos.
La especie se reconoce por su coloración marrón-grisácea y, en el caso de los machos, por una trompa prominente. Durante la muda, la piel nueva luce gris y oscura, mientras que la piel vieja se observa amarillenta y desprendida.
En tanto, al desplazarse por tierra, usan solo las aletas delanteras, a diferencia de los lobos marinos, que emplean tanto las delanteras como las traseras para moverse.

Recomendaciones y riesgos en la interacción con la especie
La Wildlife Conservation Society Argentina advierte sobre la importancia de evitar provocar estrés en los ejemplares que aparecen en playas no habituales. Recomienda mantener una distancia mínima de 30 metros, no arrojar objetos ni acercarse con perros o vehículos que puedan asustarlos. Se debe evitar mojar a los animales o intentar empujarlos hacia el mar. Los especialistas subrayan que nunca hay que interponerse entre un elefante marino y el mar.
Las conductas inadecuadas pueden causar estrés y abandono de crías, aumentando la vulnerabilidad de una población ya dañada por la epidemia. Las hembras amamantan a sus crías durante veintiún días, sin alimentarse ellas mismas. Ante la presencia de personas o perros, pueden huir y provocar el abandono de las crías.
Además, los residuos plásticos y la basura pesquera, como redes y zunchos, representan un riesgo de enmallamiento tanto para estos mamíferos como para otras especies de la costa.
La Wildlife Conservation Society Argentina insiste en que la aparición frecuente de elefantes marinos del sur y sus nacimientos en zonas alejadas de Península Valdés presentan nuevos desafíos para la protección y estudio futuros de la especie. El seguimiento cercano de estos movimientos será esencial para entender el impacto de las enfermedades emergentes y los cambios ambientales en la región.