En los formatos de streaming, los espacios de charla distendida permiten abordar temas personales que muchas veces quedan relegados en los medios tradicionales. En este panorama, Alejandra Maglietti compartió su rechazo a los festejos de cumpleaños originados en una experiencia que la marcó en la adolescencia.
En una charla distendida con Denise Dumas y Carolina Molinari, sus compañeras en StoryTime (Bondi Live) la chaqueña no dejó lugar a dudas sobre sus sentimientos: “Odio mi cumpleaños, soy lo anti cumpleaños. No quiero cumplir años, no me interesa que nadie me salude, no quiero hacer nada”. Lejos de tratarse de una postura reciente, la panelista de Bendita explicó que desde chica le resulta incómodo ser el centro de atención.
El recuerdo de su fiesta de 15 años resume ese malestar. Según relató, la celebración fue una imposición familiar. “Festejé mis quince obligada por mi familia porque odiaba cumplir quince. Me caí frente a todo el mundo. Solo quería que terminara esa fiesta”, contó a modo de síntesis, antes de relatar algunos pormenores.
“Se me había ocurrido un vestido turquesa, transparente, no sé qué me pasaba por la cabeza”, rememoró la modelo, que por entonces vivía en Formosa y viajó con su abuela a Asunción para comprar todo lo necesario para hacerlo. Una vez en la fiesta, la noche, además, estuvo atravesada por situaciones insólitas: “Como cumplo el 27 de octubre, hice como una alegoría a Halloween y había calabazas. Tenía que romper una calabaza gigante en la que caían un montón de golosinas, me enrosqué con el vestido y quedé revolcada en el medio de la fiesta, todo el mundo cagándose de risa de mí”.

El resumen parece más un parte policial que el anecdotario de una fiesta: “Se armó una guerra de calabazas. Se cortó la luz, se agarraron a piñas. La barra de tragos terminó en una tragedia”, sintetizó, y puso en contexto la celebración realizada a comienzos de los 2000: “No había tanta conciencia sobre el alcohol y los jóvenes. En ese momento todo era un descontrol y yo dije que tenía que haber barra de tragos, si no, mi fiesta iba a ser un horror. Y todos los pibes se emborracharon”.
En el mismo sentido, la flamante madre de Manuel profundizó en la incomodidad que le generan los rituales típicos de los cumpleaños, más allá del tipo de festejo. “Me da vergüenza cuando me cantan”, admitió, y remarcó que nunca le interesó organizar celebraciones ni recibir saludos.
En otras oportunidades, Maglietti ya había hablado de esa etapa de su vida. En una producción especial con Teleshow, contó cómo se había preparado para un evento que suele ser especial en las adolescentes pero que en ella no tenía el mismo significado. “Yo en realidad no soñaba con la fiesta de 15, quería que me compren un auto vintage que veía estacionado cerca de mi casa y que costaba lo mismo que hacer la fiesta. Mi idea era que cuando tuviera 17 años ya pudiera manejar mi propio auto. Pero como yo era la hija más grande, mi papá quería que sí o sí hiciera la fiesta”.

En la misma nota, en la que la modelo compartió fotos del álbum privado del festejo, repasó cómo se sentía con su imagen en la adolescencia: “Me miraba en el espejo y veía que tenía una cara de púber espantosa. Odiaba ser tan menudita, me decían ‘ratita’ porque tenía las manos súper chiquitas. También me decían ‘Chuky’ y ‘el niño de cobre’, por un personaje de Los halcones galácticos”, rememoró.
Al año siguiente, Maglietti se presentó en un concurso de belleza de su secundario y fue elegida Reina del Colegio Nacional.“A pesar de que había pasado poco tiempo de cuando me veía fea, ya me sentía mejor. Reconozco que fue difícil pasar esos años de la niñez a la adolescencia. Pero después me acomodé muy bien”. El resto, es historia conocida.