El ministro de Exteriores del régimen de Irán, Abbas Araqchi (EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH)

El ministro de Exteriores del régimen de Irán, Abbas Araqchi, declaró que el “enriquecimiento cero de uranio” no forma parte de las negociaciones nucleares con Estados Unidos y ratificó que el programa nuclear de Irán continuará según las necesidades del país, sin que el uranio enriquecido salga de su territorio.

El enriquecimiento al cero por ciento está fuera del alcance de las negociaciones. El nivel de enriquecimiento depende de nuestras necesidades, y el uranio enriquecido no saldrá de Irán”, sostuvo Araqchi en una entrevista con la cadena Al Jazeera en Doha, tras reanudarse las conversaciones nucleares con EEUU en Mascate, Omán.

El jefe de la diplomacia iraní insistió en que el enriquecimiento de uranio es un derecho de Irán y “debe continuar”, aunque expresó la disposición de Teherán para alcanzar un “acuerdo tranquilizador” sobre el programa nuclear.

Araqchi también remarcó que la industria misilística de Irán “nunca será negociable”, ya que se trata de un asunto estrictamente defensivo.

El enviado especial estadounidense, Steve Witkoff, estrecha la mano del ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr bin Hamad al-Busaidi, mientras Jared Kushner observa durante una reunión en Mascate (Ministerio de Exteriores de Omán/AFP)

De esta manera, volvió a rechazar las exigencias de Washington para que Teherán limite su programa de misiles, condición planteada para firmar un acuerdo que abarque la cuestión nuclear y el respaldo de la República Islámica a grupos regionales como Hezbollah en Líbano, los palestinos de Hamas y los hutíes de Yemen.

Horas antes, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó como “muy buenas” las conversaciones del viernes con Irán y consideró que un acuerdo centrado únicamente en el programa nuclear iraní “sería aceptable”.

Teherán y Washington retomaron el diálogo nuclear en Mascate, luego de que el mandatario estadounidense amenazara con intervenir militarmente en Irán si no se llegaba a un acuerdo o persistía la represión contra manifestantes. Para ello, Estados Unidos desplegó el portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de combate cerca de aguas iraníes en el golfo Pérsico.

Las negociaciones se desarrollan en un contexto de profunda crisis para la República Islámica, tras las protestas más violentas desde 1979, que tuvieron lugar en enero. El país enfrenta una grave crisis económica, descontento social, la peor sequía en décadas y escasez de electricidad y gas.

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, llega a la reunión en Mascate (Ministerio de Exteriores de Irán/Europa Press)

Las protestas iniciaron en diciembre por la caída del rial y se extendieron con demandas de fin de la República Islámica, concluyendo con una represión que Teherán cifra en 3.117 muertos.

No obstante, la organización opositora HRANA, con sede en Estados Unidos, eleva el número de fallecidos a 6.955 y continúa verificando más de 11.600 posibles muertes, además de reportar 51.000 arrestos.

La relatora especial de la ONU para Irán, la japonesa Mai Sato, indicó a medios estadounidenses que informes médicos desde Irán apuntan a hasta 20.000 muertos por la represión. Sin embargo, Naciones Unidas advierte que estas cifras siguen siendo difíciles de verificar.