Trabaja constantemente para prevenir la trata de personas en El Salvador. (Red Rama)

Organizaciones religiosas y civiles en El Salvador buscan fortalecer la prevención para evitar la trata de personas y la atención a víctimas en comunidades vulnerables. La iniciativa, que cumple su duodécima edición, promueve la sensibilización y la acción coordinada entre parroquias, centros educativos y familias, bajo el lema de este año: “La paz comienza con la dignidad”.

Verónica Márquez Núñez, apostólica del Corazón de Jesús, y Neri Marcela Ramírez, hermana del Ángel de la Guarda, forman parte de la Red Rama contra la Trata de Personas, organización que está integrada por diversas congregaciones religiosas que trabajan en la prevención y visibilización de este delito tanto a nivel nacional como internacional.

Márquez explicó que la red tiene sus raíces en una convocatoria realizada por el Papa Francisco en 2015, quien instituyó el 8 de febrero como día de oración y reflexión, en coincidencia con la memoria de Santa Josefina Bakhita, símbolo de resistencia frente a la esclavitud moderna.

En entrevista matutina en radio YSUCA, ambas representantes explicaron que la Red Rama está compuesta por religiosas y religiosos de diferentes congregaciones asentadas en El Salvador, que colaboran con redes similares en la región, como las de Guatemala y Honduras, y con la plataforma global Talitha Kum, respaldada por la Unión Internacional de Superioras Generales.

La conexión internacional permite compartir estrategias y fortalecer las acciones de prevención y atención a víctimas en contextos de alta migración y vulnerabilidad.

En ese sentido, Ramírez detalló que ejecutan acciones para informar a la población sobre los riesgos y señales de la trata de personas. “Lo hacemos en parroquias, centros educativos y con jóvenes, para que puedan identificar ofertas engañosas de trabajo o estudio que suelen ser la puerta de entrada para los tratantes”, indicó la religiosa durante el espacio radial.

Las actividades incluyen talleres, jornadas de formación y encuentros con agentes de pastoral, quienes multiplican la información dentro de sus comunidades.

El Santo Padre reafirmó el compromiso de la Iglesia católica de combatir la trata de personas, durante su mensaje para la XII Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas 2026. /(Vatican News)

Las representantes de la red Rama explicaron que las señales de alerta incluyen promesas de empleo o estudios con demasiadas facilidades, entrevistas laborales poco claras y ofertas a través de redes sociales, especialmente dirigidas a jóvenes y adolescentes.

Márquez subrayó la importancia de la vigilancia adulta sobre los menores y la necesidad de supervisar el uso de medios digitales, donde los tratantes suelen captar a sus víctimas.

Las acciones de la Red Rama no se limitan a jornadas puntuales. Ramírez señaló que durante todo el año se desarrollan actividades de prevención, formación y acompañamiento.

“Trabajamos también con familias, enfatizando el cuidado en el uso de internet y la importancia de mantener una comunicación abierta con los hijos”, explicó. Las formaciones incluyen la participación de referentes familiares y buscan dotar a las comunidades de herramientas para proteger a los menores.

En el marco de conmemoración del fallecimiento de Santa Josefina Bakhita (8 de febrero), la red Rama impulsa la Jornada Mundial de Oración contra la Trata de Personas, que comprende una eucaristía y vigilia de oración en la parroquia San Antonio de Padua en San Jacinto, donde se espera la participación de fieles y organizaciones aliadas. Márquez destacó que esta actividad se replica en los cinco continentes, en una movilización global promovida por la Iglesia Católica y sus redes asociadas.

La trata de personas afecta principalmente a mujeres, niñas y adolescentes, aunque también hay casos de hombres y menores, según relataron las integrantes de la red.

“La captación puede ser por engaño, por ofertas laborales o educativas, y siempre implica una vulneración de derechos y abuso de poder”, señaló Ramírez. El fenómeno tiene impacto en la salud física y psicológica de las víctimas, por lo que la red enfatiza la acogida y la escucha para evitar la revictimización.

La Red Rama también trabaja con jóvenes en diferentes procesos brindando acompañamiento./(Red Rama)

Márquez subrayó que la dignidad es el eje de la campaña de este año. “Una persona que ha sido víctima de trata necesita reconstruir su dignidad. Acompañar ese proceso es fundamental”, afirmó. La red también articula con otras instituciones para derivar a las víctimas hacia servicios especializados y mantener un enfoque de trabajo conjunto, dado que los tratantes operan con estructuras complejas y transnacionales.

Aunque la Red Rama no dispone de estadísticas propias, sus integrantes advierten que la trata persiste en el país y que existen casos relacionados con migrantes de países vecinos. El Gobierno salvadoreño aborda el delito bajo tres ejes: enjuiciamiento, protección y prevención.

El trabajo de la red ha permitido, según la red Rama, que aumente el nivel de conciencia en comunidades y centros educativos. Al inicio de cada taller, las religiosas constatan que los jóvenes conocen el concepto de trata y pueden identificar situaciones de riesgo. No obstante, persiste el silencio y el temor entre las familias, especialmente en contextos de migración y desintegración familiar.

La Red Rama contra la Trata de Personas articula esfuerzos de congregaciones religiosas en El Salvador con el objetivo de prevenir, visibilizar y atender la trata a través de acciones educativas, de acompañamiento y oración. Las religiosas mantienen una actitud de apertura para atender solicitudes de formación en parroquias y escuelas, y subrayan la importancia de que la sociedad y las autoridades se comprometan en la defensa de la dignidad humana ante este delito.