
La famosa advertencia Parental Advisory se ha convertido en un sello infaltable en las portadas de álbumes, cassettes y vinilos, marcando generaciones de oyentes y músicos. Sin embargo, el origen de esta etiqueta, hoy asociada directamente a la música con letras explícitas, tiene una historia compleja que involucra debates sociales, políticos y culturales en Estados Unidos durante los años ochenta.
Desde su aparición, el sticker negro y blanco no solo advierte sobre el contenido, sino que también representa una época de disputas intensas sobre la libertad de expresión y la protección de la infancia frente a mensajes considerados inapropiados.
La génesis del Parental Advisory
En 1985, el panorama musical estadounidense vivía un momento de ebullición y apertura temática. Ese año, surgió el Centro de Recursos Musicales para Padres (PMRC, por sus siglas en inglés), una organización fundada por Mary “Tipper” Gore, exesposa del exvicepresidente de Estados Unidos Al Gore. El objetivo principal del comité era aumentar el control de los padres sobre el acceso de los niños a la música que abordaba temas de violencia, drogas o sexo.
El detonante para la creación del PMRC fue una experiencia personal de Tipper Gore: un día, escuchó a su hija de once años cantar “Darling Nikki”, canción de Prince con referencias explícitas a la masturbación. Este hecho llevó a Gore a impulsar una cruzada que cobraría relevancia nacional.

Para sustentar su preocupación, el comité elaboró la lista “Filthy Fifteen”, compuesta por quince canciones que consideraban ejemplos de cómo el rock estaba, según ellos, corrompiendo a la juventud. Según el medio mexicano Pólvora, este listado se utilizó como evidencia para exigir mayor regulación en la industria musical.
“Como padres y consumidores, tenemos el derecho y poder de presionar a la industria del entretenimiento a que responda nuestras necesidades”, afirmó Gore durante una audiencia pública.
La batalla en el Senado: artistas vs. censura
La presión del PMRC llevó a que la Recording Industry Association of America (RIAA) reaccionara, introduciendo una versión preliminar de la etiqueta que hoy conocemos. No obstante, el comité exigía un sistema más detallado de clasificación que indicara si un álbum contenía temas sexuales, violentos u ocultistas, posibilidad que generó controversia y rechazo en varios sectores.
El 19 de septiembre de 1985, el debate llegó al Senado de Estados Unidos, en una audiencia del Comité de Comercio, Ciencia y Transporte que se volvió histórica. Allí, figuras como Frank Zappa, el cantante country John Denver y Dee Snider, líder de Twisted Sister, defendieron la libertad creativa de los músicos y se opusieron abiertamente al sistema de advertencias propuesto por el PMRC.
Denver comparó la propuesta con “las quemas de libros de los nazis”, mientras que Snider expresó: “Quisiera aprovechar esta ocasión para hablar a nota personal y demostrar lo injusto que es todo el concepto de interpretación lírica”.

Snider añadió: “En un artículo, la señora Gore indicó que una de mis canciones, ‘Under The Blade’, tenía letras que apoyaban el sadomasoquismo, bondage y violación. La letra que citó no tiene nada que ver con estos temas. Al contrario, las palabras eran sobre cirugías y el temor que da a las personas. Como escritor, puedo decir que el sadomasoquismo y la violación solo viven en la mente de la señora Gore”.
La audiencia reflejó el enfrentamiento entre quienes buscaban proteger a los menores de ciertos contenidos y quienes defendían la libertad de expresión artística. La intensidad del debate marcó un antes y un después en la relación entre la industria musical y la sociedad estadounidense.
El acuerdo final y la transformación del Parental Advisory
Tras una serie de negociaciones, el Senado decidió no implementar el sistema de clasificaciones múltiples que proponía el PMRC. Finalmente, las organizaciones acordaron que los álbumes llevarían una sola etiqueta de advertencia con la frase “Letras explícitas: Aviso para padres”, o bien incluirían la letra completa en el reverso del empaque. Así, la advertencia pasó a ser un elemento estándar en la comercialización de música con contenido explícito.
Con el avance de la tecnología y la llegada de la era digital, la etiqueta Parental Advisory evolucionó. En las plataformas de streaming, la advertencia física fue reemplazada por una discreta “E” de “Explicit” junto al título de cada canción que contiene letras explícitas. De este modo, la señal continúa alertando a padres y usuarios, aunque ya no tiene la presencia icónica en las portadas que caracterizó a las décadas pasadas.