Una influencer publicó un video en el que plantea “la teoría del palo y medio”, asegurando que todos en Buenos Aires, sin importar sector o profesión, cobran alrededor de $1.500.000 y se hizo viral.

“¿Sos administrativo? Un palo y medio. ¿Sos pyme? Un palo y medio. ¿Sos profesional? Un palo y medio. También me pasa que veo gente con trabajos que parecen re cool, re cancheros, onda multinacional, y después te ponés a hablar un poco y las condiciones laborales son malísimas. Y le preguntás: ‘Che, ¿cuánto estás ganando?’ ¿Adivinen qué? Un palo y medio», afirma Micaela Barbero en un video publicado en la red social Instagram.

“Si alguien hace una diferencia, será —no sé— el que gana dos palos, dos palos y medio o tres palos. Pero si no, todos ganamos un palo y medio», continuó.

“Un dato random, pero no menor: hace aproximadamente cuatro años miré un recibo de sueldo… noventa y cinco mil pesos. No pasaron mil años: pasaron cuatro años”, agregó.

La publicación de Barbero generó repercusión inmediata en redes sociales. Usuarios y trabajadores de distintos sectores comenzaron a compartir sus experiencias y opiniones, mientras el debate sobre la realidad de los salarios se instaló en el centro de la conversación pública, en un contexto de percepción de menor poder adquisitivo.

La Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) de noviembre (último dato disponible) alcanzó los $1.611.851,61 (Reuters)

Yendo a los datos oficiales, la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE) de noviembre (último dato disponible) alcanzó los $1.611.851,61, mostrando un aumento del 1,2% respecto al mes anterior. La estadística oficial, si bien acerca la percepción de la influencer a la realidad, no contempla las diferencias que existen entre trabajadores registrados y no registrados. Los promedios no muestran la experiencia de la mayoría de las personas.

Según estimaciones, los asalariados informales cobran en promedio un 40% menos. Así, si se pondera un 65% de la Población Económicamente Activa (PEA) registrada y un 35% en “negro”, el sueldo promedio ronda los $1.400.000 brutos por mes.

De todos modos, según un informe del Instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en diciembre pasado el 72% del conjunto de los trabajadores recibe un sueldo inferior a un millón de pesos por mes. Esa estimación incluye tanto a quienes cobran un salario fijo como a los cuentapropistas, y el fenómeno se acentúa cuando la condición laboral es informal o precarizada: el 89% de los asalariados informales y el 88% de los cuentapropistas de baja calificación se encuentran en este segmento de ingresos insuficientes.

A la manera de los “mileuristas” de España —trabajadores que luchan por cubrir los gastos de la vivienda y alimentarse con 1.000 euros al mes—, en la Argentina crece el fenómeno del “trabajador pobre”, incluso entre quienes tienen empleo formal. Los ingresos, aún en niveles que en otros momentos hubieran sido considerados altos, hoy resultan insuficientes para cubrir las necesidades básicas y sostener cierto nivel de vida.

El impacto de la inflación sobre los salarios es otro de los puntos que se evidencian en la discusión. De acuerdo al Monitor de Opinión Pública (MOP) elaborado por Zentrix Consultora, el 77,6% de los encuestados “afirma que su salario perdió frente a la inflación y ese deterioro se refleja directamente en la autopercepción social: el 64% de la población se identifica hoy como clase media baja o baja, evidenciando la presión sostenida sobre los ingresos reales a lo largo del año”.

El debate sobre los sueldos y las condiciones laborales en Buenos Aires sigue sumando voces y datos, mientras distintos sectores buscan respuestas frente a la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de la precarización. La discusión muestra que, más allá de la viralidad en redes sociales, la preocupación por los ingresos atraviesa de lleno la vida cotidiana.