El ministro de Economía, Luis Caputo. REUTERS/Tomas Cuesta

Luego de asegurar que nunca compró ropa en Argentina, el ministro de Economía, Luis Caputo, volvió a apuntar contra los empresarios textiles y “celebró” que admitan que los precios de la indumentaria son elevados. Mientras tanto, industriales advierten por los altos costos y la competencia desleal.

“Esto en privado te lo reconocen todos los empresarios textiles. Excelente que algunos ya se animen a hacerlo también públicamente”, afirmó el titular del Palacio de Hacienda a través de su cuenta de X.

El posteo hace referencia a declaraciones de Marcelo Fernández, presidente de la Confederación General Empresaria (CGERA), quien dijo: “Nosotros pudimos aumentar 11% los precios de la indumentaria solamente desde el 2023, por una cuestión que ya lo hemos dicho y en varias oportunidades hicimos una mea culpa a como empresariado nacional de que estábamos caros”.

 Marcelo Fernández, presidente de la Confederación General Empresaria (CGERA)

Explicó, en diálogo con TN, que los proveedores de materias primas hacían fuertes remarcaciones, en parte, por las medidas de protección que tenían durante el gobierno anterior en cuanto a importaciones. Entonces, la no competencia con el exterior coexistía con un mercado que de algún modo permitía elevar los precios.

“Estamos compitiendo de manera desleal porque los aumentos del transporte, el gas y la electricidad —que este mes impactan en los usuarios— también recaen sobre nosotros. Sin embargo, no podemos trasladar esos costos al precio del producto. Así, con la inflación, perdimos rentabilidad», sostuvo Fernández.

Caputo había criticado previamente: “El sector textil es también un caso emblemático de un sector que ha sido protegido durante muchísimos años, con el cuento de que hay 150.000 familias que trabajan en esto. Pero hay 47 millones de argentinos que han tenido que pagar textiles y calzado dos, tres, cuatro o hasta diez veces lo que valen en el mundo”.

Caputo:

El proteccionismo “es una medida zonza y que perjudica a los que menos tienen. Yo no compré nunca en mi vida ropa en Argentina porque era un robo. Entonces, los que teníamos posibilidad de viajar comprábamos afuera”, señaló en diálogo con Radio Mitre.

“Entonces, convengamos que las 150.000 familias que trabajaban en esto no es que sean millonarias ni que le hayan dado un impulso impresionante al país. O sea, los que se beneficiaron fueron los dueños, que los conozco a la mayoría, excelente gente, los quiero mucho”, dijo el ministro.

“Si vos pagás cinco dólares una remera en vez de 50, ahora tenés 45 dólares para gastar en otra cosa. Entonces, irás a comer afuera, te tomarás un helado y esos recursos se destinarán a otras industrias”, consideró.

Por otra parte, Caputo opinó que habrá que competir por diseño en el mundo y sostuvo que Argentina es un país que en hilados puede hacerlo tranquilamente, “porque el hilado es algodón y energía”.

Caputo opinó que habrá que competir por diseño en el mundo y sostuvo que Argentina es un país que en hilados puede hacerlo tranquilamente, “porque el hilado es algodón y energía”. REUTERS/Tomas Cuesta

Las declaraciones provocaron malestar en el sector de la indumentaria, que atribuye los altos precios de la ropa a los elevados costos. Según precisaron en la Fundación Pro Tejer, los impuestos representan el 50% del precio de una remera. El 30% corresponde a los alquileres de los locales comerciales y al costo financiero. Un 12% se destina a logística, marketing y rentabilidad, mientras que el 8% restante corresponde a la industria.

Por su parte, Claudio Drescher, presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI), manifestó “desilusión y tristeza” por las declaraciones del ministro y expresó su malestar frente a la actitud de “un cargo tan relevante como el de un ministro de Economía, que se pronuncia con sarcasmo al afirmar que no compra ropa en Argentina, sino en el exterior”.

El empresario señaló que el problema de los precios altos no se limita al sector textil: “En realidad, no compra ropa ni autos, porque en Argentina cuestan el doble; tampoco compra Big Mac, que es el segundo más caro del mundo. Tampoco aceite de oliva, que aquí supera el precio de España. No compra neumáticos, que valen tres veces más. No va al supermercado, ya que los alimentos argentinos resultan más caros que en el mercado común europeo”, afirmó en Radio Rivadavia.

Añadió que “se han incorporado a la casta, porque no resuelven los problemas, los evitan y siempre buscan el atajo para no abordar las cuestiones de fondo”.

Además, criticó la comparación con países asiáticos y señaló: “Quiere comparar a Bangladesh con la Argentina y olvidarse de todos los impuestos que en dos años no han logrado desarmar, ni un solo impuesto han logrado desarmar”.