
El loris perezoso se destaca como el único primate venenoso del mundo, habitante del sudeste asiático y actualmente considerado una especie vulnerable. Según National Geographic, su aspecto adorable y la viralización de videos en internet impulsaron su demanda como mascota exótica, aunque su mordedura puede ser letal para los humanos y el tráfico ilegal de ejemplares pone en riesgo su supervivencia.
Un mecanismo defensivo único entre los primates
Conocido científicamente como Nycticebus coucang, el loris perezoso pertenece a un reducido grupo de mamíferos venenosos, una rareza fuera de insectos, reptiles o peces. Otros ejemplos de mamíferos con veneno son el ornitorrinco, algunas musarañas y el topo europeo.
Este primate se caracteriza por su pequeño tamaño, pelaje denso y grandes ojos. Su dieta omnívora incluye savia, frutos, néctar y pequeños insectos. A diferencia de otros animales que usan veneno para cazar, el loris lo emplea con fines sociales y defensivos.

Presenta glándulas braquiales en sus extremidades anteriores, que secretan una toxina potente. Antes de atacar, lame la zona para mezclar la secreción con saliva y así preparar su mordida venenosa. Este proceso requiere tiempo y suele utilizarse en disputas territoriales o cuando el animal se siente amenazado. Un estudio citado por National Geographic en Current Biology indicó que 1 de cada 4 víctimas analizadas presentaba heridas graves por mordeduras entre loris.
El veneno no está destinado a la caza, sino a la autoprotección y a resolver conflictos entre congéneres. Este rasgo ha convertido al loris perezoso en objeto de investigaciones recientes, centradas en la composición de su toxina y los riesgos para la salud humana.
Riesgos para las personas y consecuencias del comercio ilegal
Respecto a su peligrosidad, se documentó casos médicos graves tras la mordedura de un loris. Según National Geographic, una investigación en BMJ Case Reports recogió el caso de un hombre de 30 años en Borneo que necesitó atención hospitalaria urgente tras sufrir asfixia e hipotensión debido a una reacción alérgica grave. En Japón, una mujer de 37 años sufrió daños neurológicos, necrosis y colapso orgánico tras ser mordida por un loris mascota, demostrando que una reacción intensa puede ser letal en minutos.

La percepción de que el loris perezoso es un animal dócil alimenta su demanda como mascota, pero esta imagen es engañosa. Anna Nekaris, experta en conservación, señaló a The New York Times que su comportamiento agresivo es notable: “Se trata de un comportamiento que puede considerarse raro o extraño por tratarse de uno de nuestros parientes más cercanos”.
Nekaris ejemplificó la contradicción entre su apariencia y temperamento: “Si los conejos asesinos de Monty Python fueran un animal real, serían loris perezosos y se estarían atacando entre ellos”.
El auge del mercado negro está potenciado por la viralidad en redes sociales, lo que impulsa la captura indiscriminada de ejemplares. Muchas personas desean tener uno como mascota, ignorando el peligro para ellas y para la especie. Los traficantes suelen extraerles los dientes para impedir mordeduras y la inyección de toxina, una práctica que provoca gran sufrimiento y reduce su esperanza de vida.

En cautiverio, los loris perezosos no pueden satisfacer sus necesidades naturales, lo que deteriora su salud y vulnera su condición de especie salvaje.
Un rol clave en el ecosistema y un futuro incierto
Actualmente, el loris perezoso está considerado especie vulnerable. La presión del tráfico ilegal, sumada a la pérdida de hábitat, agrava su situación. Además de su mecanismo defensivo, cumple un papel importante en los ecosistemas del sudeste asiático, por ejemplo, transportando polen y controlando poblaciones de insectos.
Expertos como Nekaris subrayan la urgencia de proteger a este primate, ya que su destino depende de la concienciación pública y de la aplicación estricta de la legislación, advierte National Geographic. Preservar al loris perezoso implica resguardar la diversidad biológica y el patrimonio evolutivo único de los bosques asiáticos, donde su presencia simboliza el delicado equilibrio de la vida silvestre.