
El secretario de Trabajo, Julio Cordero, se refirió al paro ferroviario estipulado para este jueves. Y no descartó que desde el gobierno nacional se dicta la conciliación obligatoria: “Siempre está presente la posibilidad, en la medida en que la norma lo permita”.
Sin embargo, y en comunicación con radio La Red, el funcionario aclaró: “Pero no nos queremos adelantar porque realmente aspiramos a la autocomposición de las partes, al diálogo razonable y que uno tome posiciones insertas en una situación social”.
“No parece que uno comience una negociación con una medida de fuerza. Está bien que en el pasado sucedía, pero hoy la gente ni los mismos trabajadores gustan de eso”, apuntó el dirigente. Y resaltó que su cartera está “para fomentar ese diálogo” y para “facilitar a las partes una negociación adecuada”.
El sindicato La Fraternidad anunció un paro general de 24 horas para este jueves 5 de febrero en respuesta a lo que considera una “burda oferta” de recomposición salarial por parte de Trenes Argentinos y Belgrano Cargas S.A.
La medida, dispuesta por el gremio que conduce Omar Maturano, implica la interrupción total de los servicios en Trenes Argentinos Pasajeros, Belgrano Cargas, incluyendo las líneas Belgrano, Urquiza y San Martín, así como en Metrovías y Ferrovías SAC.
El conflicto se desató luego de una reunión que tuvo lugar este lunes con las autoridades de la Secretaría de Transporte, en donde el Gobierno insistió en un aumento del 1% para los salarios de enero.

Reforma laboral
Por otro lado, Cordero analizó el proyecto de ley sobre la reforma laboral, y destacó que representa una oportunidad inédita, que se desarrolla en el marco de una visión impulsada por el Ministerio de Capital Humano, que dirige Sandra Pettovello.
Cordero señaló que el solo hecho de ubicar el tema en la agenda nacional constituye un avance, ya que “por primera vez se discute de manera central el trabajo como derecho y la salida a la pobreza a través de la inclusión en el sistema productivo”.
En ese sentido, la propuesta oficial en materia laboral, según el secretario, aspira a que el debate legislativo se traduzca en cambios efectivos: “Lo fundamental es que el debate rinda frutos”. Y manifestó la voluntad del Ejecutivo de que la reforma salga “tal como está redactada”.

También añadió que las deliberaciones en el Congreso representan “una tendencia extremadamente positiva”, precisamente por involucrar a todas las fuerzas políticas en la búsqueda de soluciones que incluyan a los trabajadores formales y a quienes permanecen fuera del sistema registrado.
Entre los puntos centrales del proyecto, Cordero resaltó el trabajo realizado con la Organización Internacional del Trabajo en el marco de planes para facilitar la transición de la informalidad a la formalidad. El objetivo es “aumentar el empleo registrado ofreciendo seguridad jurídica y bajando costos indirectos”, los cuales son “de los más altos de la región y casi del mundo”, sin que, en su análisis, ello represente una contraprestación adecuada para empleadores ni empleados.
Sobre las características específicas que considera innegociables de la reforma, Cordero defendió la integridad del texto elevado al Congreso. Según él, “el derecho real es el de tener empleo”, y el proyecto apunta a conservar todos los derechos esenciales de los trabajadores, sin eliminar el sistema de negociación colectiva.
En relación con aspectos técnicos, como las indemnizaciones por despido, explicó que solo se propone una clarificación del artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo para evitar litigios prolongados, y aseguró: “No se quita ningún derecho, por el contrario, se le da el derecho real al trabajador de ir a percibirlo”.
Sobre las garantías previsionales, Cordero fue enfático al señalar que la reforma no modifica “derechos adquiridos ni toca el régimen previsional” vigente. Y finalmente explicó que cualquier reforma en ese campo se discutirá más adelante y que, por el momento, la prioridad recae exclusivamente en lo laboral.