
Otra empresa argentina despidió personal como consecuencia de la caída del consumo en el mercado interno, la suba de costos locales y la presión que impone la apertura de las importaciones. Se trata de la firma local Neba, productora de heladeras, freezers y hornos basada en la provincia de Catamarca.
La compañía desvinculo a 34 de los 90 empleados que trabajaban en el Parque Industrial El Pantanillo, en San Fernando del Valle de Catamarca.
La empresa atribuyó los despidos a una crisis profunda, vinculada a la apertura de importaciones, la baja en las ventas y el aumento de los costos, factores que, según la firma, afectan al sector desde hace tiempo.
Los trabajadores, en tanto, denunciaron que no fueron advertidos previamente acerca de esta situación, ya que algunas personas desvinculadas supieron de su cesantía una vez que llegaron a la planta en los últimos dos días hábiles de enero.
Respecto de las indemnizaciones, Neba propuso abonar el 80% en cuotas, después de haber ofrecido inicialmente cifras menores. La propuesta fue rechazada tanto por los despedidos como por la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que exige el pago total conforme a la legislación vigente. El sindicato pidió la intervención de la Dirección de Inspección Laboral para analizar la legalidad del proceso.
En respuesta a la situación, los trabajadores realizaron protestas en el ingreso a la planta, con quema de neumáticos y asambleas, lo que derivó en la presencia de la policía. Aclararon que las protestas se desarrollaron de manera pacífica y recordaron que en los meses previos ya se habían registrado desvinculaciones sin que trascendieran públicamente.
Un fenómeno bifronte
Esta noticia se conoce solo días después de que se conociera que el mercado de electrodomésticos cerró 2025 con una expansión del 23% interanual en las ventas. Según un informe de NielsenIQ, las categorías de línea blanca y pequeños electrodomésticos lideraron este crecimiento, alcanzando un aumento del 36% anual, muy por encima del promedio del sector.

De esta manera, la industria logró consolidarse entre los más favorecidos del año pasado, junto a segmentos como el automotor y el de motocicletas, a diferencia de lo ocurrido en otros ámbitos del consumo masivo, como el textil.
El 2025 se caracterizó por niveles históricos de importaciones, favorecidas por la flexibilización y liberalización comercial.
Puntualmente, el análisis atribuye este comportamiento positivo a una serie de factores vinculados tanto a la oferta como a la demanda. Por el lado de la oferta, 2025 se caracterizó por niveles históricos de importaciones en el rubro, favorecidos por la flexibilización y liberalización comercial. Esto permitió ampliar tanto la variedad, como el volumen de productos disponibles, especialmente en categorías que anteriormente enfrentaban trabas para ingresar al país.
Según la consultora, la mayor oferta derivó en una baja de precios durante varios meses, con valores que tocaron mínimos históricos y quedaron por debajo de la inflación. Esto afectó los flujos de fondos de las empresas productoras, que enfrentaron costos elevados con precios de venta rezagados.
Al comparar los valores de noviembre de 2025 con los del mismo mes de 2024, se observó que las heladeras experimentaron una baja del 39,5% en dólares y los lavarropas del 45%. En moneda local, las caídas fueron de 10% para heladeras y 18% para lavarropas.
Otros casos
El aumento de las importaciones, apuntalado por precios internacionales más bajos y aranceles reducidos, tuvo impacto sobre la industria nacional, que respondió con ajustes de personal y menor producción. Tal fue el caso de Whirlpool, que en noviembre del año pasado decidió cerrar su planta de lavarropas en Pilar y mantuvo solo su actividad comercial en el país.
También se sumaron complicaciones financieras de las reconocidas Electrolux, Mabe y Longvie, que también debieron adaptar sus estructuras productivas a las actuales demandas del mercado argentino.
En relación a la demanda, la baja en el precio relativo fue el principal motor del repunte. A esto se sumó una modificación en las condiciones de acceso al crédito para los hogares, que se inclinaron hacia la adquisición de bienes durables.