
Durante la tarde del miércoles, se activó un protocolo de rescate en la playa de Santa Teresita, luego de que una corriente marina arrastrara a una pareja mar adentro. Aunque la mujer logró ser trasladada a tierra firme, las autoridades confirmaron que el paradero del hombre sigue siendo desconocido.
El hecho ocurrió a la altura de la calle 38 y el muelle, en una zona cercana que no se encontraba habilitada para ingresar por la bandera roja desplegada por los guardavidas. A pesar de esto, cerca de las 16:30 horas, se registró la llegada de una fuerte ola que terminó por llevarse a la pareja que nadaba allí.
De acuerdo con la información obtenida de Canal Once de La Costa, los salvavidas lograron rescatar del agua a una de las personas atrapadas, mientras que un hombre de aproximadamente 30 años desapareció tras luchar contra las olas.
Según el relato de un miembro del equipo de rescate, llegó a sostenerlo por unos minutos, pero el agotamiento físico y el estrés causaron que perdiera el contacto y quedara sumergido.

Desde ese entonces, la Municipalidad de La Costa mantiene el operativo activo en la zona del incidente. Asimismo, el sitio Faro Noticias indicó que las tareas de búsqueda no dieron resultados positivos. Además, gomones y personal especializado recorrieron la zona del muelle.
Un muerto y más de 30 heridos por una ola gigante que azotó las costas bonaerenses
Las olas gigantes que se registraron el 12 de enero en la Costa Atlántica provocaron una tragedia en Santa Clara del Mar, lo que derivó en una evacuación de balnearios en la región. El fenómeno dejó un joven muerto, 35 heridos y decenas de bañistas sorprendidos por la violencia del mar, identificado como un episodio de “olas vagabundas” o “mini tsunamis”.
De acuerdo con los especialistas y los guardavidas, el suceso fue completamente imprevisible y se concentró principalmente en Mar Chiquita, con consecuencias leves, aunque perceptibles, tanto en el sur como en el centro de Mar del Plata.
Según un testimonio, uno de los turistas aseguró “que tenía agua en la cintura y de golpe le llegaba al cuello”, mientras que en la zona norte el impacto fue aún más marcado. De hecho, se registró una repentina retirada del mar de entre 70 y 80 metros, seguida por un aumento abrupto en el nivel del agua.
La víctima fatal fue identificada como Yair Amir Manno Núñez, un joven de 29 años oriundo de Mar del Plata que residía en Francia y se encontraba de visita en la Argentina. De acuerdo con la información a la que pudo acceder Infobae, la ola lo arrastró hasta golpear su cabeza contra las rocas.
Aunque los guardavidas intentaron reanimarlo con ejercicios de RCP, no lograron salvarle la vida. Además, un hombre que se encontraba en la playa sufrió un infarto durante el caos, por lo que tuvo que ser internado bajo observación médica por antecedentes cardíacos.
Tras el episodio, el titular de Defensa Civil de la provincia de Buenos Aires, Fabián García, ratificó a TN que el saldo fue de 35 personas con lesiones leves y detalló que se trató de un evento sin precedentes inmediatos en la zona. “Esto es un evento imprevisible, son olas vagabundas, mini tsunamis, que no tienen causas confirmadas por la ciencia y tampoco se sabe si puede volver a ocurrir”, describió.
Incluso, el ingeniero Fernando Oreiro explicó que, por sus características, el fenómeno se asemeja a un meteotsunámi. “Tenemos que verificar cómo se propagó la presión a lo largo de toda esta zona y confirmarlo, pero por la forma en la que se dio tiene todo el aspecto de un meteotsunámi”, planteó.
El episodio tomó por sorpresa a quienes se encontraban en la playa California Beach; testigos contaron a la Agencia Noticias Argentinas que el agua arrastró objetos personales y que todos colaboraron para rescatar a los más afectados. De inmediato, la Policía y los servicios de emergencia intervinieron para evacuar las playas y asistir a los heridos.
“Fue impresionante, la verdad que de la nada se retire el mar y después vuelva con esa magnitud, empezamos a sacar la gente del agua, estábamos con casi cinco mil personas en el agua más todos los que estaban afuera, fue tremendo”, relató el guardavidas Maximiliano Prensky.
En medio del operativo, describió la formación de un “remolino negro”, señalando el pánico y la dificultad para alertar a los veraneantes. “Sacamos a todos del mar, empezamos a tocar silbatos, pero con el calor que hacía, la gente seguía en el mar. Se produjo un remolino negro, fue horrible”, detalló.