Francia anunció este miércoles su respaldo a la designación de la Guardia Revolucionaria de Irán como organización terrorista, sumándose al viraje de España en las últimas horas y despejando el camino para que la Unión Europea adopte mañana jueves una medida simbólica que el bloque europeo había evitado durante años. La decisión de París llega en respuesta a la brutal represión desatada por el régimen de Teherán contra las manifestaciones que sacuden el país desde finales de diciembre.
El Palacio del Elíseo confirmó que Francia apoya la inclusión del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica en la lista europea de organizaciones terroristas. El ministro de Exteriores francés, Jean-Noel Barrot, adelantó que en la reunión de mañana en Bruselas se impondrán sanciones contra los responsables de las atrocidades. España había comunicado horas antes su apoyo a la medida, mientras Italia anunció el lunes su cambio de postura. Francia y España habían sido hasta ahora los principales obstáculos para alcanzar la unanimidad necesaria en el Consejo de la UE.
La magnitud de la violencia estatal ha impulsado este giro diplomático. Aunque el régimen iraní admitió oficialmente el 21 de enero un balance de 3.117 muertos, información filtrada del Ministerio de Salud de Irán reveló una realidad considerablemente más grave. Dos funcionarios de alto rango confirmaron a la revista Time que hasta 30.000 personas podrían haber muerto en enfrentamientos callejeros únicamente durante los días 8 y 9 de enero. La intensidad de los asesinatos colapsó el sistema de ambulancias del país y agotó las reservas nacionales de coberturas para cadáveres.
Las organizaciones de derechos humanos han tenido enormes dificultades para documentar la totalidad de la violencia debido al apagón informativo impuesto por el gobierno. La Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, había confirmado hasta el sábado 5.459 muertes y se encontraba investigando otros 17.031 casos.

Los ministros de Exteriores de los Veintisiete se reúnen mañana jueves en Bruselas para adoptar un nuevo paquete de sanciones contra Irán. Además de la posible designación terrorista de la Guardia Revolucionaria, se prevé la sanción de 21 personas por violaciones de derechos humanos y de otras 10 por la asistencia de Teherán a Rusia en su guerra contra Ucrania.
La Guardia Revolucionaria Islámica, creada por el ayatolá Ruhollah Jomeini en 1979 tras la Revolución iraní, es una rama de las Fuerzas Armadas iraníes cuyo mandato constitucional es proteger el sistema político de la República Islámica. A diferencia del ejército regular, está destinada a aplacar cualquier disidencia interna. Responde únicamente ante el líder supremo Alí Khamenei y controla amplios segmentos de la economía iraní. Incluye la Fuerza Quds, que apoya a grupos terroristas como Hezbollah y Hamas, y la milicia Basij, responsable de reprimir protestas.
El Parlamento Europeo aprobó la semana pasada una resolución por 562 votos a favor que condenó los asesinatos en masa y reclamó clasificar a la Guardia Revolucionaria como organización terrorista. Estados Unidos la designó como tal en 2019.
Las protestas estallaron el 28 de diciembre de 2025 cuando comerciantes del Gran Bazar protestaron contra el colapso del rial iraní. En pocos días se extendieron a todo el país, convirtiéndose en las mayores movilizaciones desde 2022. El 8 de enero, el líder supremo ordenó reprimir las protestas por cualquier medio necesario, según informaron dos funcionarios iraníes.