Desde la salida de la pandemia, Neuquén muestra un crecimiento sostenido del empleo privado formal y de la masa salarial real

El fuerte crecimiento de las exportaciones en 2025 no tuvo un impacto homogéneo en el país y expuso marcadas diferencias regionales. Mientras Neuquén logró capitalizar el boom petrolero de Vaca Muerta, en las provincias mineras el salto de las ventas al exterior no se tradujo en una mejora significativa de sus economías.

Así surge de un informe del IERAL, de la Fundación Mediterránea. Aunque hay otros elementos que inciden además del desempeño de dichas actividades, la entidad observó un patrón bien marcado: desde la salida de la pandemia, Neuquén muestra un crecimiento sostenido del empleo privado formal y de la masa salarial real, con desempeños muy superiores al promedio nacional.

En cambio, en las provincias mineras, como Santa Cruz, Salta, San Juan y Jujuy; el empleo privado se mantiene estancado o en retroceso, y la masa salarial no logra exhibir avances relevantes en términos reales.

Cabe mencionar que, según el Banco Mundial, el sector minero en Argentina genera 40.000 puestos de trabajo directos, mientras que en países con una industria minera más consolidada, como Chile y Perú, la actividad emplea a más de 250.000 personas.

El sector minero en Argentina genera 40.000 puestos de trabajo directos, según el Banco Mundial. REUTERS/Agustin Marcarian

Una dinámica similar aparece en los indicadores de consumo. Las ventas en supermercados, el patentamiento de autos y la actividad en centros comerciales evolucionaron de forma claramente más favorable en Neuquén y, en general, en la región patagónica.

Por el contrario, en las provincias mineras del norte y del oeste el consumo exhibe desempeños más débiles, sin una recuperación sostenida que acompañe el crecimiento de las exportaciones.

Respecto a la recaudación del impuesto a los Ingresos Brutos, Neuquén vuelve a sobresalir con un aumento real significativo, en línea con la expansión de la actividad económica.

En Salta, la mejora resulta más moderada, mientras que en San Juan, Santa Cruz y Jujuy la recaudación muestra una dinámica mucho más acotada e incluso estancada en los últimos años.

El estudio elaborado por Jorge Day indica que hay 3 factores que explican estas brechas. En primer lugar, San Juan y Neuquén se destacan como provincias relativamente más exportadoras, mientras que el resto exhibe un bajo grado de inserción externa. En San Juan, las ventas externas representan cerca de un cuarto de su producto geográfico bruto (PGB), y en Neuquén alrededor de un sexto.

Vaca Muerta. REUTERS/Alexander Villegas/File Photo

En las demás provincias mineras, esa relación es sensiblemente menor, lo que acota el impacto macroeconómico del crecimiento exportador sobre el conjunto de la economía local.

Como segundo motivo, el salto productivo no tuvo la misma intensidad. Mientras que en los últimos 8 años la extracción de petróleo en Neuquén se multiplicó varias veces, con un incremento cercano al 400%, en las provincias mineras el crecimiento de las exportaciones fue bastante más limitado y, en general, no superó el 70%.

Esta asimetría ayuda a explicar por qué el dinamismo externo solo generó derrames económicos significativos en algunos territorios y no en otros.

Un tercer factor tiene que ver con la capacidad de cada actividad para generar encadenamientos productivos y derrames sobre la economía local. El petróleo no convencional suele activar una red amplia y sostenida de servicios e insumos —desde perforación y fractura hasta transporte, metalmecánica y obras—, además de potenciar la demanda a través del empleo y los ingresos.

La minería metalífera, en cambio, presenta encadenamientos más limitados y una mayor dependencia de proveedores externos, lo que da lugar a un patrón más cercano al de una economía de enclave: altos niveles de exportación, pero efectos relativamente acotados sobre el empleo, el consumo y la diversificación productiva.

Así, el impulso exportador de Vaca Muerta y de la minería metalífera volvió a dejar en evidencia las disparidades regionales. Mientras Neuquén logró traducir el boom en más empleo, ingresos, consumo y actividad, gracias a una mayor escala productiva, encadenamientos más intensos y mayor apertura exportadora, en la mayoría de las provincias mineras el crecimiento de las exportaciones tuvo un impacto limitado sobre el resto de la economía.

“A este cuadro se suma el rol de los precios internacionales. Mientras que varios minerales clave atraviesan un contexto favorable, el precio del petróleo muestra una tendencia más débil, lo que podría moderar el ritmo de expansión de la actividad petrolera en los próximos años”, subrayó el informe del IERAL.

“En síntesis, Vaca Muerta constituye hoy un motor regional, mientras que la minería funciona como un sector exportador relevante, pero con efectos económicos más limitados, capaces de elevar el nivel de ingresos cuando el volumen exportado alcanza una escala suficiente y se mantiene durante un período prolongado”, concluyó.