El gobierno de Javier Milei enfrenta una situación compleja en materia de deuda pública, caracterizada por la persistencia de un índice de riesgo país elevado, incluso tras implementar políticas orientadas al superávit fiscal, reducción de deuda y récord de exportaciones. Aunque el país exhibe avances macroeconómicos significativos, solo Venezuela y Bolivia presentan actualmente un mayor nivel de riesgo en la región, según consultoras privadas y el propio Ministerio de Economía.
El último período mostró transformaciones profundas en la estructura de la deuda argentina. Hacia abril de 2025, el Ejecutivo acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un nuevo acuerdo de Facilidades Extendidas por USD 20.000 millones, a 48 meses. Este convenio incluyó tres condiciones imprescindibles: la aplicación de un sistema de flotación cambiaria con bandas móviles, la apertura casi total del cepo cambiario y la eliminación del esquema “dólar blend”.
Según el consenso de analistas de mercado, citado por el propio Ministerio de Economía, la simultaneidad de estos ajustes se considera decisiva para mejorar la percepción de sustentabilidad y acceder gradualmente a los mercados internacionales. Sin embargo, apuntan que hasta que el índice de riesgo país -calculado por JP Morgan-City- no descienda al rango de 400/450 puntos básicos sobre el rendimiento soberano de Estados Unidos, Argentina mantendrá vedado el acceso regular a financiamiento global.
Aunque el país exhibe avances macroeconómicos significativos, solo Venezuela y Bolivia presentan actualmente un mayor nivel de riesgo en la región
El peso de los antecedentes condiciona esas expectativas. La sucesión de incumplimientos, refinanciaciones y canjes de bonos aún limita la confianza de los inversores y prolonga la presión sobre el riesgo país. Para modificar ese diagnóstico, la administración de Milei impulsó una estrategia coordinada entre el Ministerio de Economía y el Banco Central de la República Argentina (BCRA), dirigida a sanear tanto las cuentas fiscales como la propia hoja de balance del ente monetario.
Este esquema incluyó la eliminación de pasivos remunerados, como Lebac, Leliq y pases, así como una migración progresiva de deuda del BCRA hacia el Tesoro Nacional. El lunes 22 de julio de 2024, dio inicio un nuevo esquema de política monetaria: el Tesoro emitirá Letras Financieras (LeFi) que reemplazarán los instrumentos tradicionales y absorberán parte de la deuda bancaria, cerrando el circuito de emisión de pesos y buscando estabilizar la inflación mensual en torno al 2 por ciento.
Al cierre de 2025, las obligaciones totales de la Administración Central ascendieron a USD 452.542 millones, con un aumento promedio anual de USD 14.158 millones desde la asunción de Milei. Esta cifra marcó una desaceleración significativa respecto de los USD 28.067 millones de incremento anual durante el mandato de Alberto Fernández.
La fuerte disciplina fiscal aplicada por el ministro Luis Caputo permitió cancelar el tradicional financiamiento espurio del déficit del Tesoro por parte del Banco Central
De forma paralela, la fuerte disciplina fiscal aplicada por el ministro Luis Caputo permitió cancelar el tradicional financiamiento espurio del déficit del Tesoro por parte del Banco Central, que había alcanzado en el gobierno anterior un piso cercano al 5% del PBI, mientras que el llamado “cuasifiscal” del BCRA llegó al 10% del PBI.
Una innovación relevante fue el tratamiento de los adelantos transitorios al Tesoro Nacional. Esta fuente de asistencia, que presentaba esquemas ordinarios y extraordinarios de refinanciamiento -la última hasta 10 años de plazo-, experimentó una reducción de USD 3.627 millones en los primeros 25 meses del gobierno, recortando el saldo con vencimiento a un año hasta USD 2.803 millones y extinguiendo gradualmente el remanente de USD 4.919 millones hasta abril de 2025.
El reordenamiento incluyó la recapitalización del BCRA, anunciada a mediados de abril de 2025 al poner en marcha la tercera fase del plan de estabilización. En este marco, el Gobierno flexibilizó la política cambiaria y eliminó la mayor parte de las restricciones vigentes sobre el mercado de divisas, en línea con los pedidos del FMI.
De este modo, el país logró no solo sellar el nuevo acuerdo con el organismo internacional, sino también destrabar financiamientos complementarios: el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aprobó USD 2.849 millones, el Banco Mundial USD 3.061 millones, y otras entidades como BCIE, Fonplata y CAF otorgaron USD 804 millones adicionales.
El país logró no solo sellar el nuevo acuerdo con el FMI, sino también destrabar financiamientos complementarios con otros organismos
Por el contrario, la deuda con el resto del sector público y privado que en la presidencia de Alberto Fernández creció en USD 152.922 millones, a un ritmo de USD 38.231 millones por año, en 25 meses de presidencia de Milei disminuyó en USD 61.874 millones, a un promedio de USD 29.700 millones por año.
En cuanto a la composición de la deuda, hubo cambios sustanciales en moneda, plazo, ajuste y legislación aplicable.
Entre los títulos en moneda nacional a mediano y largo plazo, la deuda emitida a tasa de interés disminuyó en USD 4.833 millones durante los dos primeros años de gestión de Milei, en contraste con el cuatrienio previo, cuando creció en USD 31.175 millones.
Por otro lado, la deuda ajustable por CER aumentó USD 4.841 millones desde diciembre de 2023, aunque este incremento resultó muy inferior al observado en la administración anterior, que sumó USD 63.044 millones bajo esta modalidad.
Entre los títulos en moneda nacional a mediano y largo plazo, la deuda emitida a tasa de interés disminuyó en USD 4.833 millones durante los dos primeros años de gestión de Milei, en contraste con el cuatrienio previo
Respecto de los bonos emitidos en moneda extranjera, principalmente en dólares, se produjo una caída de USD 22.513 millones desde diciembre de 2023, una variación opuesta al crecimiento de USD 38.595 millones de la etapa anterior. La deuda en euros tuvo una suba marginal de 100 millones de dólares, tras haber sufrido una caída de USD 14.099 millones con Alberto Fernández al frente.
En el caso de las Letras del Tesoro en moneda extranjera, el saldo cayó USD 1.050 millones en la gestión actual, frente a una baja de USD 12.662 millones en la administración previa.
La jurisdicción para emisión de títulos también experimentó alteraciones. Durante la primera mitad de la gestión de Milei, los títulos bajo regulación argentina subieron USD 12.865 millones, mientras que los regidos por normativas extranjeras aumentaron USD 16.646 millones. Bajo el gobierno de Fernández, los incrementos habían sido de USD 106.035 millones y USD 6.222 millones respectivamente.
También se registró un cambio en la estructura de la deuda por tipo de tasa. La constituida a interés fijo pasó de 50,5% en noviembre de 2023 a 40,1% en diciembre de 2025; a cero cargo se elevó de 16,4% a 21,3% del total; y la variable aumentó de 33% a 38,7 por ciento.
El desafío que persiste es lograr que el mercado internacional perciba suficiente sustentabilidad en el perfil de deuda argentino, de modo que el índice de riesgo país experimente una reducción consistente y permita, finalmente, restablecer el acceso regular a fuentes de crédito global.

Federico Furiase, director del BCRA, destacó en la red X: “En términos de la dinámica de sostenibilidad de la deuda (incrementada con la capitalización de los intereses), dada la tasa real y el crecimiento del PBI, el superávit fiscal primario fue lo suficientemente holgado como para convalidar la tendencia bajista de la relación deuda / PBI (solvencia intertemporal)”.