
Después de que fuera capturado en la provincia de Buenos Aires, F. S., el ex militar acusado del asesinato de Érika Antonella Álvarez en Tucumán, quedó imputado formalmente en la causa. Tras conocerse los detalles de la autopsia, la Justicia le impuso una prisión preventiva de seis meses. Además, ordenaron un allanamiento en las oficinas de su empresa.
A partir de ahora, el principal acusado del homicidio de la joven de 25 años permanecerá recluido en la Unidad número 6 del Complejo Penitenciario Benjamín Paz. Así lo decidió el juez Bernardo L’Elario durante la audiencia que se celebró este jueves.
En el momento en que el ex militar compareció ante la Justicia, el fiscal Carlos Picón reveló los resultados que arrojó la autopsia que le practicaron a Álvarez. Según el informe forense, la víctima sufrió un traumatismo cráneo-facial y cervical, debido a golpes directos y precisos en zonas vitales.
De acuerdo con la información publicada por Cadena 3, el estudio post mortem encontró otra lesión compatible con una luxación temporomandibular, es decir que tenía la mandíbula dislocada.

Durante su exposición, el fiscal Picón apuntó contra F. S. por haber colocado el cuerpo en tres bolsas, que encintó, ató con una soga y abandonó en un basural del barrio Manantial Sur, lugar en donde Antonella sería encontrada el jueves 8 de enero.
Respecto a la fuga, el investigador planteó que el acusado había abandonado la provincia apenas descartó el cadáver. Asimismo, afirmó que su destino fue la localidad bonaerense de Pilar, debido a que allí podía encontrar refugio en la casa de su hermano. De igual forma, fue detenido el 16, tras un operativo conjunto entre las fuerzas provinciales y nacionales.
Previo a que se formalizara la imputación, las autoridades evaluaron los antecedentes de violencia del ex militar. Sobre él pesaban varias denuncias por parte de su ex pareja, quien lo acusó de haber agredido a su hija y a su familia. Según el sitio Enterate Noticias, la mujer expuso las situaciones una semana antes del crimen de Álvarez.
En esa oportunidad, había radicado una denuncia en la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) por una agresión muy grave contra su hija. Esta situación la llevó a pedir medidas de protección para ambas, ya que el acusado había sido sobreseído anteriormente.
Según confirmó la jefa de la División de Homicidios, comisario Susana Montero, en el edificio donde funciona la empresa del acusado se encontraron tres escopetas, cuyo calibre no fue especificado. También se procedió al secuestro de cinco camionetas, pendrives, cinco celulares y una notebook, que también estarían vinculados a la compañía.
“Hasta el momento, S. es el único y principal sospechoso del crimen de la joven, mientras continuamos con las diligencias investigativas y los trabajos relacionados con los datos que proporcionan la familia y las instrucciones de la fiscalía”, confirmó la oficial, tras mencionar que se mantiene en vigencia la colaboración entre las diversas áreas.
De esta manera, confirmó que en el procedimiento participaron la División de Delitos contra las Personas, Delitos Telemáticos y Económicos, Unidades de Investigaciones de Yerba Buena y Lomas de Tafí del Valle.
El caso
El cuerpo de Antonella Álvarez fue encontrado el jueves 8 de enero por un grupo de mujeres que transitaban por la intersección de las calles William Bliss y Gerónimo Helguera, al suroeste de la ciudad de Yerba Buena, provincia de Tucumán. La última vez que tuvieron contacto con ella fue 48 horas antes del hallazgo, pero su familia indicó que no habían radicado la denuncia porque era habitual que la joven desapareciera por algunos días.
Los restos estaban envueltos en bolsas de consorcio y la identificación se realizó en ese mismo lugar gracias a tatuajes y otros rasgos distintivos reconocidos por integrantes de su familia. Sobre ese instante crítico, la madre de la víctima recordó: “Algo me decía que era ella”.
Según relató la mujer, el martes previo habían mantenido una conversación por WhatsApp. Antonella le había confirmado que cenaría con ellos el miércoles, pero nunca apareció por la casa. Asimismo, contó que la joven se había mudado sola hace algunos meses.
Al constatar la ausencia de noticias, los familiares acudieron al domicilio de Antonella, donde hallaron la vivienda vacía, pero con el aire acondicionado encendido. Pese a ello, no se formalizó denuncia de desaparición en la comisaría debido a que la joven acostumbraba ausentarse durante periodos breves, según explicó su entorno.
Su madre la describió como “una buena chica” y confirmó que ejercía la prostitución. Además, señaló que atravesaba un consumo problemático de sustancias y rememoró una promesa reciente: “En Año Nuevo me prometió que iba a cambiar”.
El Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) asumió la responsabilidad de recolectar pruebas en la escena, incluyendo numerosas muestras biológicas, sogas, cintas y objetos personales que permanecen bajo análisis de laboratorio. Además, se efectuó un registro fotográfico detallado para documentar el estado y disposición de los elementos relacionados con el hecho.
Mientras que los investigadores habían adelantado que el dictamen forense constituiría “un elemento decisivo” para la causa, el Cuerpo Médico Forense determinó que el deceso se produjo de 36 a 40 horas antes del hallazgo. Por el momento, no se dieron detalles sobre cómo habrían sido los últimos días con vida de la joven.