La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen (AP Foto/Jean-François Badias)

Varios líderes europeos manifestaron un “claro interés” en que el acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur se aplique “lo antes posible”, según declaró el jueves la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

La funcionaria explicó que, aunque “aún no hemos tomado una decisión”, la cuestión de la aplicación provisional del pacto con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay “ha sido planteada por varios líderes” durante la reciente cumbre en Bruselas.

Este debate se produce en un contexto en el que el Parlamento Europeo interpuso una consulta ante el Tribunal de Justicia de la UE para verificar la legalidad del tratado de libre comercio, lo que suspende el proceso de ratificación durante un año y medio. Sin embargo, la Comisión Europea conserva el derecho a aplicar el acuerdo de manera provisional mientras se desarrolla la revisión judicial.

Von der Leyen insistió en que existe “un claro interés” entre las autoridades europeas para que este “importante acuerdo” pueda comenzar a implementarse “lo antes posible”, a pesar de la pausa impuesta por el análisis legal en curso.

No obstante, aclaró que la aplicación provisional del acuerdo solo será posible “cuando al menos uno de los países del Mercosur haya aprobado formalmente este pacto”. “Estaremos listos cuando ellos lo estén”, aseguró la presidenta de la Comisión Europea.

Líderes de la Unión Europea junto a presidentes de la región latinoamericana (REUTERS/Cesar Olmedo)

Previamente, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, había solicitado que se pusiera en marcha provisionalmente el acuerdo, señalando que “la mayoría de los Estados miembros están a favor” de su implementación. Países como Alemania y España apoyan firmemente esta vía, mientras que Francia mantiene una postura de rechazo por el impacto potencial en su sector agrícola.

La portavoz del gobierno francés, Maud Bregeon, advirtió el jueves que si von der Leyen “llegara a imponer por la fuerza una aplicación provisional, ello constituiría (…) una forma de violación democrática”.

El acuerdo comercial prevé que la Unión Europea pueda exportar más automóviles, maquinaria, vinos y bebidas a América Latina, y facilita el ingreso en Europa de carne de res, aves de corral, azúcar, arroz, miel y soja sudamericanos.

Sin embargo, quienes se oponen al pacto temen que esto trastoque la agricultura europea con productos importados más baratos y que, debido a la falta de controles suficientes, no necesariamente cumplen con las normas de la UE.

El pasado 21 de enero, el Parlamento Europeo aprobó la moción que cuestiona si el acuerdo firmado entre la Unión Europea y el Mercosur respeta los tratados del bloque comunitario. La iniciativa, que fue respaldada por 334 votos a favor, 324 en contra y once abstenciones, obliga a consultar al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la base jurídica tanto del acuerdo de asociación (EMPA) como del acuerdo interino comercial (ACI), competencias que recaen exclusivamente en la UE.

Pleno del Parlamento Europeo (Europa Press)

El tribunal estima que este tipo de trámites suelen extenderse entre 18 y 24 meses, aunque aclaró que “tiene el control total” sobre los tiempos y “puede, cuando las circunstancias lo requieran, dar prioridad a una solicitud de opinión en la práctica”.

Una segunda moción de contenido similar, presentada por el grupo ultraderechista Patriotas por Europa, no fue aprobada: obtuvo 225 votos a favor, 402 en contra y 13 abstenciones.

Esta resolución se adoptó apenas cuatro días después de la firma oficial del acuerdo, celebrada en el teatro José Asunción Flores del Banco Central de Paraguay, lugar emblemático para el Mercosur.

(Con información de AFP)