
Desde su conformación, el pasado 9 de septiembre, como respuesta de la abultada derrota bonaerense, la mesa política ha variado tanto en el plantel que la compone como en sus desafíos. Con el temario y las fechas de las sesiones extraordinarias definidas, el presidente Javier Milei delegó en el reducido grupo de funcionarios y legisladores, que volverá a reunirse el próximo lunes 26 de enero, las negociaciones para consolidar la sanción de los proyectos, con particular interés en la Reforma Laboral, que envió al Congreso Nacional.
Tras la salida de Guillermo Francos, el que tomó la posta en la coordinación fue el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien convoca los intercambios semanales que tienen lugar en las oficinas del Ministerio del Interior, ubicadas en la planta baja de Casa Rosada. “Orden y progreso”, bromeaban en Casa Rosada para definir la dinámica de la instancia de diálogo interno.
Lo cierto es que en esos encuentros confluyen diversos interlocutores que, con diferencias de criterios e intereses, intentan accionar de manera conjunta para sumar las voluntades necesarias que le permitan al Poder Ejecutivo anotarse nuevas victorias legislativas. “La mesa es clave. Funciona perfecto. Al final, todo pasa por ahí. No se puede desbandar nadie”, expresó una fuente a este medio Infobae.
Si bien la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, ha dado el presente en varias de las reuniones, se ausentó en las últimas, lo que no la exime de articular de forma activa. Desde su oficialización, la dinámica de las citas se repite con la idea de evitar una nueva multiplicidad en los canales de diálogo, lo que empantanó el funcionamiento del Gobierno en la previa a las elecciones de octubre.

Hasta entonces, la bajada de línea de los Milei busca canalizar las inquietudes de conjunto para activar decisiones en esa instancia, algo que complejiza el accionar de los actores que hasta entonces priorizaban la vía unilateral de resolución. “Es una mesa que funciona. Dio buenos resultados. Es positiva y suma“, coincidió otra voz del ecosistema libertario.
Otro de los asistentes clave es el ministro de Economía, Luis Caputo, que, pese a no ser planta permanente, está presente cuando la agenda incluye la recepción de pedidos y la necesidad de definiciones que requieren habilitación de fondos y la revisión de números de la gestión. El ministro del Interior, Diego Santilli, también integra la nómina y es el encargado del ida y vuelta con los gobernadores. Por su parte, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, que asiste escoltado por el armador del interior, Eduardo “Lule” Menem, y la jefa de bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, hacen lo propio en las respectivas cámaras.
Relegado de las conversaciones, el asesor presidencial, Santiago Caputo, intercede por pedido directo y ante situaciones puntuales, y se encarga del diseño de la estrategia general. Completa la nómina el secretario de Asuntos Estratégicos de la Jefatura de Gobierno, Ignacio Devitt, que oficia de nexo entre el Congreso y la Casa Rosada.
Balances, desafíos y promesas de continuidad
En más de un despacho de Balcace 50, coinciden en que la división definida por el mandatario para el segundo tramo de la gestión ordenó la comunicación con los aliados, lo que impactó de manera positiva en las negociaciones. “El esquema funciona. Patricia maneja en el Senado y pide ayuda cuando la necesita. Lo mismo hace Menem en Diputados. Adorni en la coordinación y en la validación de las definiciones, Santilli en coordinación con los gobernadores y Santiago opinando sobre estrategia. Todo bajo la supervisión de Karina. Por ahora, lujo”, sintetizaron ante este medio post sanción del Presupuesto 2026.

Asimismo, hay quienes le atribuyen a la mesa una doble victoria en diciembre: por un lado, la aprobación de la previsión presupuestaria y de la Ley de Inocencia Fiscal, y por el otro, el haber instalado que su sanción configuraba un triunfo categórico para el Ejecutivo, pese a haber tenido que excluir el capítulo XI que incluía artículos claves.
Desde diciembre a esta parte, el ambicioso temario que la administración libertaria hizo público fue ajustado con la idea de concentrar la atención en los puntos más sobresalientes del mismo. Desde el lunes 2 de febrero hasta el 27 del mismo mes, los designados para negociar deberán intentar sancionar la Reforma Laboral, pero también hacer pasar la Ley de Glaciares, el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, y la designación de Fernando Iglesias como embajador.
En Casa Rosada reina el optimismo al respecto dado que consideran los proyectos “amigables”, pero luego de verse obligados a revisar la estrategia en más de una oportunidad, la mesa política se prepara para intensificar los esfuerzos para la aprobación de el proyecto de “Modernización” Laboral, la principal obsesión del mandatario.
Tras la primera reunión de este 2026, que se celebró el viernes 16 de enero, los actores volverán a verse las caras el lunes 25 con la idea de cerrar extraordinarias con las voluntades del mandatario conquistadas.
En más de una oportunidad, el propio Presidente clasificó las reformas que tiene en mente en distintos escalafones generacionales y reveló que para esta segunda etapa de gestión planea sumar otra tanda durante el año legislativo. Es ante este escenario que la mesa política parece tener anclada su continuidad al desempeño de los próximos días. “Va a ser un año de reformas y la mesa política obtuvo resultados; lo natural sería que continúe”, planteó con entusiasmo una fuente calificada ante este medio.