La renovada tensión arancelaria encabezada por Donald Trump puede complicar a la Argentina. REUTERS/Jonathan Ernst

Aunque está lejos por el momento de transformarse en un cisne negro, la suba de aranceles a un grupo de ocho países europeos a partir del 1 de febrero que anunció Donald Trump ya empezó a hacer ruido en los mercados. El lunes cayeron todas las bolsas europeas, casi 2%, y los futuros de Wall Street preanunciaban un arranque de la semana en baja luego del feriado de ayer.

La suba del oro a nuevos máximos, acercándose a USD 4.700 la onza, también refleja la búsqueda de refugio por parte de los inversores. La incertidumbre está relacionada con la ofensiva de Trump para quedarse con Groenlandia, propiedad de Dinamarca. Este territorio cercano al círculo ártico es deseado por el presidente norteamericano y así lo viene sosteniendo desde el inicio de su gestión. El antecedente es la compra de Alaska por parte de Estados Unidos a Rusia a principios del siglo XX.

Incluso el gobierno chino también fijó su postura, sugiriendo a Estados Unidos que detenga esta ofensiva. El jefe de Estado norteamericano amenaza con suba de aranceles al 10% para todas las importaciones de los países europeos involucrados, con la posibilidad de llevarlos al 25%.

Esta tensión geopolítica creciente se sentirá en los mercados en los próximos días y Argentina no quedará al margen. El escenario más probable es que se produzca un deterioro en todos los activos de riesgo, al menos hasta que se aclare hasta dónde está dispuesto a llegar Trump.

Estas noticias llegan en un momento en el que el Gobierno está acelerando para bajar el riesgo país y recuperar el acceso a los mercados financieros internacionales. El pago de los bonos en dólares el 9 de enero y los USD 700 millones que ya compró el Central desde el arranque del año son parte clave de esta estrategia.

Por un lado, se trata de seguir mostrando voluntad de pago, pero al mismo tiempo, también mejorar la cobertura en reservas justamente para hacer frente a shocks externos.

Por ahora, el impacto en los mercados es sustancialmente más acotado que el “Día de la Liberación”, cuando el presidente norteamericano anunció el 2 de abril pasado una tabla con aumentos de aranceles de importación para productos desde todo el mundo a Estados Unidos.

En aquel momento el impacto para los mercados fue enorme, con caídas de índices que llegaron al 20%. Sin embargo, con el correr de las semanas la situación se fue aclarando y Trump dio marcha atrás con la mayoría de los incrementos anunciados. Finalmente, los índices cerraron con subas muy fuertes el 2025.

Donald Trump anunció que aplicará aranceles a 8 países europeos a partir del 1 de febrero.

Ahora el mercado muestra un poco más de cansancio luego de esos fuertes aumentos y ya hubo algunas tomas de ganancias en el arranque de enero. La nueva guerra arancelaria, ahora con Europa, puede ser incluso una excusa para que muchos inversores decidan salir a vender después de subas muy importantes el año pasado.

Hasta el momento, la situación está lejos de convertirse en un cisne negro, teniendo en cuenta que la pelea entre Estados Unidos y el resto del mundo por los aranceles ya viene de hace tiempo. Por otro lado, nadie cree que Trump esté dispuesto a derrumbar a los mercados por sus decisiones, ante el impacto negativo que esto puede provocar en Estados Unidos en un año de elecciones legislativas.

Seguramente esta situación no tenga impacto alguno en la cotización del dólar a nivel local. Pero sí podría afectar a las acciones argentinas que cotizan en Wall Street, como también a la cotización de los bonos.

La expectativa de los inversores es que el riesgo país de Argentina perfore los 500 puntos básicos, aunque por ahora se mantiene arriba de las 550 unidades. Hoy se sabrá si hay posibilidad de desacoplarse de una situación tensa que ya empezó a impactar en los mercados alrededor del mundo.