El deslizamiento del cerro Hermitte en Comodoro Rivadavia obligó a la evacuación urgente de más de 90 familias durante la madrugada, dejando viviendas completamente destruidas y una infraestructura seriamente dañada. La magnitud de la crisis excede los registros recientes en la zona, con barrios como Sismográfica y El Marquesado afectados por grietas profundas y derrumbes parciales, lo que sumió a la comunidad en una situación de desamparo y dispersión social.
A la incertidumbre sobre lo que pasará, se suma un dato concreto: la mayoría de las casas quedaron inhabitables. “No se puede volver. No es como una inundación, que baja el agua y uno vuelve. Aquí ya no hay vuelta atrás, no hay forma de reconstruir ni de regresar porque es muy peligroso”, relató Jorge, uno de los damnificados, en diálogo con TN. La pérdida de servicios básicos, con sectores enteros sin electricidad, gas ni agua, intensificó la vulnerabilidad de muchas familias, mientras la rotura de cañerías incrementó los riesgos para quienes aún permanecían en la zona.
La respuesta inicial requirió del despliegue urgente de Bomberos Voluntarios, Defensa Civil y personal policial, quienes supervisaron el traslado de los evacuados a instalaciones municipales como el Club Talleres y el Hotel Deportivo, adecuadas para alojamiento temporal. El daño estructural masivo llevó a que, según el secretario de Infraestructura y Obras Públicas, Fernando Ostoich, el desplazamiento del talud haya abarcado aproximadamente 1.500 metros, afectando hogares, calles y accesos. Esta cifra representa un nivel de devastación inusual, incluso para una zona con antecedentes de inestabilidad geológica.
Entre los vecinos, surgió el miedo a que se produzcan saqueos, lo que retrasó la salida de algunos. “Las familias que están, los fueron distribuyendo en clubes que prestaron sus instalaciones y otros en el hotel deportivo de la municipalidad”, explicó Jorge. Al describir su situación familiar, subrayó: “Mi hijo, mi hija, mi exmujer estaban en la casa cuando se produjo el desastre, ya están en la casa de sus padres, pero perdieron todo. Lo que tanto costó hacer, lo perdimos todo”.
El operativo de seguridad y vigilancia permanece activo las 24 horas para custodiar las viviendas evacuadas y prevenir incidentes. Paralelamente, equipos técnicos monitorean a diario el movimiento del terreno y realizan relevamientos casa por casa, detalló Ostoich. Desde el 18 de diciembre, fecha del primer desplazamiento, el municipio mantiene vigilancia sobre las redes de gas, agua y cloacas, además del control de los accesos.

Las autoridades debieron enfrentar reclamos sociales y organizar una reunión urgente con los habitantes de Sismográfica. En ese encuentro, encabezado por Othar Macharashvili, intendente de Comodoro Rivadavia, se buscó informar a los damnificados y coordinar acciones conjuntas con los secretarios municipales de Infraestructura, Ordenamiento Territorial y Desarrollo Humano y Familia. Según la información difundida, el municipio selló acuerdos con el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR) y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) para la realización de estudios técnicos del suelo y un monitoreo geológico detallado.

En cuanto a la asistencia, el área de Desarrollo Humano organiza el acompañamiento a adultos mayores y personas con discapacidad, mientras se instauran canales comunicacionales oficiales por manzana para reducir la desinformación. Por razones de seguridad, la empresa Camuzzi y la Sociedad Cooperativa Popular Limitada (SCPL) instalaron sensores que controlan las 24 horas el sistema de gas y habilitaron cortes nocturnos de agua en zonas críticas para proteger la integridad de las cañerías.
Los testimonios recogidos revelan que los afectados sufren una “pérdida total”, con novedad absoluta en la extensión del desastre: “Lo que pasó ahora con el cerro Hermitte nunca se desplazó de esta manera”, expresó Jorge al medio. Además, subrayó que “hay familias mucho peor.Hay familias que no tienen dónde ir, no tienen dónde pasar la noche”. Los relatos dan cuenta de una solidaridad espontánea entre vecinos, quienes asumen, en muchos casos, la primera línea de ayuda frente a la insuficiencia de respuestas estatales formales.

Defensa Civil mantiene habilitados sus números de emergencia (297-4040117 y 297-4042152) las 24 horas, enfatizando la necesidad de “información clara” y vigilancia constante, al atravesar una de las emergencias más complejas de los últimos tiempos en Comodoro Rivadavia.