Arroyo Salgado asegura estar hoy en paz y tranquila con lo que hizo por contener y apoyar a sus hijas (Foto de archivo: Matias Arbotto)

A 11 años del de la muerte violenta del fiscal Alberto Nisman, la jueza federal y ex esposa Sandra Arroyo Salgado habló con Infobae en una extensa entrevista telefónica este viernes, de tono personal, en la que se refirió a su vida hoy y la de sus dos hijas, el avance de la investigación judicial en el fuero federal, y al posicionamiento de Javier Milei respecto al caso.

A lo largo de una hora, la magistrada contó cómo viven hoy Iara (26) y Kala (19) este nuevo aniversario, cómo atravesaron ellas emocionalmente esta década, y su situación actual.

La magistrada también dijo estar “conforme” con la investigación que actualmente llevan adelante el juez Julián Ercolini y el fiscal Eduardo Taiano. Hace un año, la Fiscalía reconfirmó que fue un asesinato y que el crimen se cometió para silenciar al fiscal y obstruir la investigación sobre el Pacto con Irán, que comprometía a altos funcionarios del gobierno de ese momento, a cargo de Cristina Kirchner. La conclusión se basó en pericias forenses, análisis de comunicaciones y testimonios, entre otras pruebas. También se denunció irregularidades en el resguardo de la escena, donde circularon más de 80 personas.

Enfática, Arroyo Salgado aseguró que “nunca tuvo dudas de que su muerte había sido un homicidio”. También sostuvo que “el asesinato de Nisman fue obra de servicios de inteligencia locales, sin los cuales no hubiera sido posible”.

La investigación federal no logró aún identificar a los autores materiales e intelectuales, sin embargo la Fiscalía menciona la existencia de medidas en curso para esclarecer responsabilidades y solicitó la desclasificación de documentos de inteligencia que podrían contener información relevante sobre la planificación y ejecución del homicidio.

También se refirió al encuentro con Cristina Kirchner que la ex presidenta habría buscado pero que nunca sucedió, y cómo recibió el comunicado oficial de la Presidencia, ya con Milei en la Casa Rosada, cuando se cumplieron 10 años de la muerte de Nisman.

A continuación la entrevista completa:

– ¿Cómo viven usted y sus hijas este nuevo aniversario de la muerte de Nisman?

-Arroyo Salgado: Voy a hablar por mí, no por mis hijas, porque ambas ya son mayores de edad. Iara tiene 26 años y Kala, 19. Además, se trata de una vivencia personal, muy privada y única que no sé si ellas tienen la voluntad de compartir públicamente en este momento y, en caso de así quererlo, pueden hablar por sí mismas.

– ¿Y usted cómo se siente en esta fecha, al cumplirse 11 años?

-Lo vivo en paz este año, tranquila por haber hecho todo lo que en su momento estaba a mi alcance para colaborar con el esclarecimiento de la muerte de Alberto. También, para que mis hijas crecieran con la mayor contención, amor y cuidados, de manera tal que esa pérdida trágica que sufrieron de su papá, y todo lo que con ella posteriormente vino, no las destruyera.

Yo sentía que mi principal misión desde ese 18 de enero del 2015 era darles a ellas el mayor apoyo y amor para fortalecerlas, y para que crecieran y se convirtieran en adultas sanas, íntegras, con valores y que sean personas de bien. En ese momento, Iara tenía 15 y Kala, 8 años recién cumplidos el 8 de enero. Si bien, en ese momento, yo estaba separada de Alberto, es distinto a cuando la otra persona ya no está. Porque uno siente que el otro suma a la crianza y a la formación de los hijos. En nuestro caso, de repente esto ya no pudo ser un proyecto de dos, sino que pasó a ser mi exclusiva responsabilidad. Entonces, lo que siempre intenté es poner todo de mí para que sean buenas personas, positivas, que sean felices y alegres, pese a todo lo que les pasó. Que sean seres de luz, que no cayeran en ninguna oscuridad, y que aprendieran también a rodearse de gente de luz.

Las hijas de Nisman en un acto homenaje en Plaza de Mayo en 2018 (Télam)

-¿Cómo fueron estos años hasta llegar a hoy?

-No fue fácil, por eso también vivo este momento agradecida por el gran apoyo que recibí de mi familia, de los docentes de las escuelas a las que fueron mis hijas, de los entrenadores de su club. Ambas practicaron hockey y, ahí, recibieron una gran contención. Yo sola no hubiera podido. Mucha gratitud a mi equipo de trabajo, sin el cual no pudiera haber continuado en paralelo con los dos juzgados federales de San Isidro que llevaba en ese momento. Y hacia varios de mis colegas, jueces y fiscales, que nos apoyaron y, fundamentalmente, a la gente. Para mí, es inolvidable ese masivo apoyo en las calles, no solo apenas ocurrió, sino también en aquella marcha de los paraguas.

Y estoy agradecida, también, al periodismo que le dio visibilidad al tema y que me ayudó a proteger a mis hijas y a no tener tanto miedo.

Marcha del silencio al cumplirse un mes del asesinato de Nisman convocada por fiscales (NA)

-¿Pudo superar la angustia, el dolor o el enojo por lo que atravesó?

-Hoy lo vivo con aceptación. Pero sí, en otros momentos, tuve bronca, enojo, angustia. Me pregunté por qué me tocó esto a mí, por qué yo. Pero fui consciente de que todos, en distinta medida y de distinto modo, tenemos cruces que cargar. También tuve una gran crisis de confianza en quién es quién alrededor nuestro. Pero llegué a un momento en que acepté lo que nos pasó.

No sé cómo hice para llegar hasta acá con mis hijas, cómo llegaron a ser hoy ya adultas, realizadas cada una en lo suyo. Y que podamos las tres estar en paz y tranquilas. Pero sí, tengo momentos de dolor. Ayer (NdR: por el jueves), por ejemplo, fue un día difícil para mí.

-¿Por qué?

-Porque buscando en una biblioteca en la que guardamos recuerdos, fotos, cartas, cuadernos, , a raíz de esta fecha que se aproximaba, encontré las anotaciones de aquel momento cuando nos dan la noticia, estando nosotras en París. En ese momento Kalita dormía y con Iara estábamos jugando a las cartas, y encontré el pasaje donde -del otro lado- tenía las anotaciones de cómo venía el puntaje de cada una. Y de repente, vi que ahí también estaban las anotaciones que había hecho ese día del juzgado que intervenía, del nombre del juez, de la fiscal, que como no la conocía y entendí mal, lo anoté mal.

Y ayer cuando vi eso, me emocionó mucho, fue revivir ese momento, y me puso mal. Me di cuenta que estaba dentro de un cuaderno en el que Iara venía anotando el día a día del viaje que había empezado con su papá, con todo lo que iba viviendo, iba pegando los pasajes, las entradas de los museos a los que había ido, dibujos… Ese cuaderno yo nunca lo había visto y me di cuenta que, como terminó de golpe el viaje, ahí obviamente se terminó todo, no había más nada en esas hojas. Uno vive momentos de dolor, pero gracias a Dios pudimos llegar a la aceptación de decir: esta es nuestra realidad, esto es lo que nos tocó y buscamos verle el lado positivo a esto.

Las hijas de Nisman, Iara y Kala, hoy ya tienen 26 y 19 años

-¿Y cuál es ese otro lado positivo?

-Todo esto por lo que pasé me dio mejores y mayores herramientas para enfrentar mi trabajo y poder tener una empatía y otra mirada desde la Justicia. Voy a cumplir el 30 de junio, 20 años de jueza, y estoy parada en otro lugar.

-¿En qué sentido?

-Me cambió un montón poner la mirada más en la víctima, porque en las carreras de grado, los abogados solemos estar más formados a poner la mirada en el imputado, en el sospechado, en el delito. Pero la víctima es el actor que, en un proceso judicial, no hizo nada para estar ahí, pero vivió una tragedia por la cual termina en ese lugar, y no puede ser que las víctimas terminen siendo, además, víctimas del sistema judicial que no las escucha, no las atiende, no las defiende, no les da respuesta y no les da, en definitiva, Justicia.

-¿A qué se dedican Iara y Kala actualmente?

-Iara ya se recibió en la UBA, en diciembre de 2024, de arquitecta. En el aniversario de los 10 años estábamos muy movilizadas porque las dos habían cerrado un ciclo. Iara se recibió y Kala terminó el secundario. Y en diciembre pasado, Iara recibió el título en la FADU (Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo), en el Pabellón 3 en Ciudad Universitaria, y me eligió a mí para que se lo dé. Y Kala terminó el CBC en el mismo Pabellón de Ciudad Universitaria, donde también va a estudiar Diseño de Indumentaria.

-¿Y cómo están ellas a 11 años de la muerte de su padre?

-Están muy bien. Hemos logrado reconstruirnos emocionalmente. Iara y yo hicimos mucho psicoanálisis con profesionales que nos ayudaron un montón y que siguen haciéndolo. También el deporte nos ayudó. Ambas viven con mucho orgullo de ser Nisman, pese a que han transitado momentos en el que llevar ese apellido, las perjudicó. Hay gente que interactúa con ellas y que no se da la posibilidad de verlas realmente, más allá del peso que puede tener su apellido.

-¿Vivieron alguna situación incómoda por ser las hijas de Nisman?

-Sí, por ejemplo, en una materia en la carrera, Iara tenía una docente que la persiguió y la mandó a recursar, siendo que con los mismos trabajos, al año siguiente, sacó 9. Y ella siempre fue muy buena alumna. También le pasó en otra que tuvo 10 en los dos parciales, y el titular de cátedra le dijo “pese a que debo estar en las antípodas ideológicas de su familia, la felicito”. No sé por qué esos prejuicios. Porque yo soy egresada de la UBA, el padre era egresado de la UBA, somos defensores de la educación pública y ojalá la UBA siga teniendo el nivel de docentes que siempre tuvo. Kala también tuvo otro episodio con un docente, que también había tenido Iara, al cursar Sociedad y Estado.

-¿Hoy que ya son más grandes, cómo se paran hoy ante la sociedad?

-Más allá del padre y de mí, cada una tiene su propia mirada de las cosas y su postura ideológica. Los valores sí son los que traté de inculcarles, pero tienen posiciones ideológicas y políticas diversas en algunos temas, y no todo es blanco y negro. Este es el país del River- Boca. Y hay un montón de argentinos que estamos en la línea del medio, no estamos radicalizados.

Probablemente, al inicio, tuvieron miedo por lo que le pasó a su padre. ¿Lo siguen teniendo o ya no?

-Iara no. Kala, si alguna vez me expresa algo, es más por mi trabajo que por lo que nos pasó. Viven orgullosas de ser Nisman, con admiración por la valentía del padre y por el ejemplo que les dio, de su compromiso con el cumplimiento de su deber, aún a riesgo de perder su vida. Pero no tienen miedo hoy. Sí son prudentes en cuanto al entorno, a quién es quién alrededor nuestro, a tomarse su tiempo para conocer a las personas y ver si son personas de bien.

Pero a veces, cuando trasciende algo de lo que estoy investigando, o Kala me ve que estoy con un tema delicado como puede ser el narcotráfico o algún ámbito del poder, me dice “tené cuidado, no quiero que nos maten”. Me lo dice consciente porque tiene 19 años, y a su papá lo amenazaron, así como a todo el entorno familiar, y después lo mataron. Sin duda, lo que pasó las marcó y las hizo ser muy prudentes y mucho más cuidadosas de lo que tal vez fuimos su papá y yo, que nunca pensamos que era posible que esas amenazas se concretaran.

De hecho, a Kala le interesaba el tema de investigación y criminalística, pero también le gusta lo creativo, y eligió la posibilidad de expresarse a través del diseño.

Iara Nisman en septiembre de 2023 al rechazar la comparación que había hecho Alberto Fernández con el fiscal Diego Luciani y hablar de

-¿Y usted tiene miedo hoy?

-No, sí lo tuve en su momento. Tuvimos amenazas graves antes de que sucediera lo que pasó con Nisman, y uno entiende que es parte de su función. Pero después de que esas amenazas se consumaron, obviamente, sí tuvimos mucho temor.

Hoy tenemos la paz interior y fortaleza por haber enfrentado distinto tipo de batallas, como por ejemplo la de esa campaña de desprestigio público mediático de la persona de Alberto. Pero hoy nos movemos por la vida confiadas de que tenemos las herramientas y la fuerza por haber salido íntegras.

Yo tengo la tranquilidad de actuar impartiendo justicia, siempre de acuerdo a lo que me manda la Constitución, las leyes, las pruebas. Y que si hay amenazas con motivo de mi trabajo, hacer las denuncias, como en su momento lo hice en 2018. Afortunadamente, el fiscal federal Fernando Domínguez las investigó a fondo y se llegó a quién fue el responsable. Hoy en día, está detenido cumpliendo una condena.

La investigación judicial

-¿Está conforme con el avance actual de la investigación que está llevando adelante el juez Ercolini y el fiscal Taiano?

-Sí, estoy conforme porque, no solo ellos, los jueces y fiscales que intervinieron en todas las instancias confirmaron que fue un asesinato, y que su asesinato estaba íntimamente vinculado a su trabajo. Estoy conforme porque se valoró la prueba integralmente, que era lo que nosotros en su momento reclamábamos, y de acuerdo a como lo manda el código, las reglas de la lógica, la experiencia y el sentido común. Por eso, a fines del año 2018, decidí dejar sin efecto la querella.

Fiscal Eduardo Taiano

-¿Por qué tomó esa decisión en ese momento?

-Consideré que era necesario reconstruir nuestra vida personal, familiar y profesional, que había sido resquebrajada. Necesitaba primero adoptar todas las medidas para salvaguardar a nuestra familia de muchos embates que seguíamos teniendo, no solo como familia, sino también en mi actuación en algunos expedientes. Hubo partes que pretendían mezclar mi situación familiar con mi actuación como juez. He sido recusada, por ejemplo, en causas y apartada porque el abogado del imputado dijo que él tenía una enemistad manifiesta conmigo, al haber estado en un entorno de Nisman.

Entonces, cuando la Justicia ya pudo determinar que se trató de un homicidio, dejé sin efecto la querella al tener la tranquilidad de saber de qué se trató. En caso de que hubiera habido otra hipótesis, un suicidio, hubiera tomado otras medidas para el fortalecimiento emocional de mis hijas.

-¿Alguna vez tuvo dudas de que podría haber sido un suicidio? ¿O siempre estuvo convencida de que había sido un asesinato?

-Nunca tuve dudas desde el momento en que me dijeron que había un arma. Primero, pensé que se había muerto de un infarto, que se había pasado de revoluciones, o había tomado algún calmante para bajar la ansiedad del trabajo. Porque era muy obsesivo, perfeccionista y autoexigente.

Pero cuando me dijeron “acá hay un arma”. Fueron una infinidad de llamadas, idas y venidas con los custodios, a los que les decía que tiren la puerta abajo. Y me respondían “no, pero el doctor se va a enojar”. Y yo les decía “háganlo bajo mi responsabilidad. Si se enoja, se enoja conmigo. A este hombre le pasó algo”. Era impensado que pasaran tantas horas sin que él respondiera mensajes y llamados. Todos los que lo conocían, sabían que de inmediato contestaba. Pero, además, habían pasado un montón de horas hasta que me llamaron a mí. Y seguían dando vueltas sin entrar. Fueron y vinieron a la casa de la madre dos veces, porque ella pensó que se había equivocado la clave del ascensor.

-¿La madre de Nisman no sabía cuál era la clave del ascensor?

-La madre ponía la que ella tenía y no funcionaba. Eran esos ascensores que para ir al piso y entrar por la puerta principal, tenías que poner la clave. Pero alguien la modificó. Porque si Nisman hubiera cambiado la clave, con lo prolijo y ordenado que era, y la prevención que tenía por si pasaba algo, lo primero que hubiera hecho era avisarle a la madre cuál era la nueva.

La madre de Nisman, Sara Garfunkel, en un acto homenaje al fiscal en Plaza de Mayo en 2018 (NA)

-¿Cuál es su hipótesis de quiénes pudieron haberlo matado?

-Por el acceso que tuve, en su momento, a las pruebas del expediente, siempre tuve probado, y desde que la Justicia se pronunció también, que era un asesinato, y que fue obra de los servicios de inteligencia locales, que sin su intervención esto no hubiera ocurrido. No sé si hubo intervención de otros actores, no sé de qué facción de los servicios de inteligencia, pero hubo un tránsito de llamadas telefónicas entre agentes de inteligencia inexplicable. Los lugares donde los celulares activaron sus celdas, las maniobras de borrado de información del teléfono de Nisman, de su computadora y la alteración de los registros informáticos habla de que esto fue obra de gente entrenada y especializada, y que tenía acceso y conocimiento para actuar de ese modo.

-El escenario nacional e internacional cambió desde ese momento, 2015, a ahora. ¿Cree que con el paso del tiempo la investigación de Nisman, la que iba a presentar en el Congreso, fue revalorizada?

-Sí, totalmente. La realidad mundial actual le da la razón al trabajo de Alberto. Lo que sabemos que siguió ocurriendo en Venezuela con el régimen de Maduro. Lo que está pasando ahora en Irán, con un régimen teocrático de los ayatolás que fue, justamente, todo lo que puso en tela de juicio Alberto con su trabajo. Sin duda, le dio la razón a Nisman. Y además, recordemos el alineamiento geopolítico de nuestro país en ese momento con estos regímenes.

El encuentro con CFK que no fue

-Entiendo que después del asesinato de Nisman no habló nunca con Cristina Kirchner. ¿Le hubiera gustado hacerlo?

-Si hubiera querido, lo hubiera hecho, porque en su momento a mí me contactó un abogado planteándome la intención o el interés de la entonces Presidenta de recibirnos a mis hijas y a mí. Pero, coincidentemente, quería recibirnos el día en que se encontraba convocada la marcha de los paraguas (NdR: al mes del asesinato de Nisman, el 18 de febrero de 2015).

-¿Y usted accedió?

-No, por dos razones. Por un lado, por la calidad profesional de ese abogado, dudé que él fuera un interlocutor válido que hablara por la Presidenta, porque él había sido defensor de uno de los imputados en el fallido juicio por el atentado a la AMIA. No me pareció que fuera confiable. En ese momento, le dije que, en todo caso, me llamara el secretario o secretaria privada de la Presidenta, formalmente, como corresponde.

Los fiscales Sáenz, Moldes y Pleé cuando ya se había largado la lluvia en la marcha a un mes del asesinato de Nisman (Agencia DyN)

-¿Y la otra razón?

-Porque quería hablar justo el día de la marcha que luego se llamó del silencio, el 18 de febrero de 2015, y no era el momento para juntarse. Él me dijo que “era pura coincidencia, porque ella tiene otras actividades”, un viaje, no me acuerdo bien qué me dijo. Y le respondí “no ofendas mi inteligencia, no soy la más viva, pero tampoco soy tan tonta”. Sentí que, en caso de ser todo esto cierto, querían la foto para perjudicar o abortar la masividad del reclamo de esa marcha que no buscaba acusar a nadie, sino reclamar una investigación seria e independiente.

-¿Pensó en hablar o verla en otro momento?

-Ya no, porque hubo declaraciones que fueron muy dolorosas para mí, que hizo la entonces presidenta en esos días. Habló en el Patio de las Palmeras y dijo: “Nosotros nos quedamos con el canto, con la alegría y con el grito de Viva la Patria. A ellos les dejamos al silencio, porque siempre les gustó el silencio. Y es porque no tienen nada que decir o no pueden decir lo que piensan”. Eso a mí me re dolió, porque la verdad es que mis hijas y yo, nuestra familia, nunca buscamos el silencio, al contrario. A Nisman trataron de silenciarlo de todos los modos posibles y no pudieron. Por eso llegaron a matarlo.

Cristina Kirchner en el Patio de las Palmeras de Casa Rosada el 11 de febrero de 2015 (Facebook CFK)

-¿A qué se refiere con “de todos los modos posibles”?

-Cuando empieza a gestarse lo del Memorándum de Entendimiento con Irán, Nisman fue invitado al Congreso de Estados Unidos para una sesión del martes 9 de julio del 2013 para exponer sobre su investigación, por la amenaza de la creciente influencia de Irán en el hemisferio occidental. Y cuando Nisman le pide autorización a la entonces procuradora (Alejandra) Gils Carbó -que me acuerdo perfectamente que fue el 1 de julio de 2013 porque es el día de mi cumpleaños-, se lo rechazó. Le negó la posibilidad de que él, como fiscal argentino investigando el atentado de AMIA que había presentado un dictamen donde declara la responsabilidad de los altos funcionarios del gobierno de Irán vigente en ese momento, fuera a hablar sobre su trabajo. Y no había riesgo procesal porque él ya había presentado su dictamen.

-¿Hubo algún reclamo en ese momento?

– Sí, eso provocó que el 3 de julio de ese mismo año, los miembros de esa subcomisión le manden un oficio a la Presidenta expresándole su preocupación por esta negativa a autorizar a Nisman a declarar ante el Congreso de Estados Unidos. Y, según entiendo, no tuvo respuesta. A partir de agosto de 2013, empiezan esas amenazas gravísimas a toda nuestra familia, pero particularmente a Alberto, donde le recriminan su postura con respecto al Memorándum de Entendimiento con Irán.

-¿Había recibido amenazas antes?

-Sí, a finales de 2012, donde le decían que habían logrado que lo apartaran de la negociación de la causa AMIA, que también estaban logrando que Argentina arregle con Irán sin su participación. Y estas amenazas se robustecen después en el 2013. En febrero recibe un mail que dice: “Escuchanos bien, rusito descerebrado, parece que no entendiste cómo cambió la mano. Vas a quedar colgado de un hilo fino que se corta en cualquier momento. Tu gobierno ya negoció y al final del negocio, el signo pesos, dejar de lado la acusación a la gloriosa República Islámica y a la Hezbollah. Se terminó el apoyo a vos, tenés que irte, renuncia ya mismo y no tendrás consecuencias. Inventá cualquier cosa, que tus amigos, los gringos, te ofrecieron un trabajo y andate. Si no, va a ser peor. Vos vas a aparecer en una zanja reventado a balazos y tus hijitas ni te contamos. Sabemos todo de ellas, sus movimientos al colegio, al club donde viven, todo. Hasta dónde se van a mudar ahora”. Y efectivamente, yo me iba a mudar y, de hecho, me mudé en febrero de 2013. Y ese mail decía: “Y también decile a tu ex que vamos a ir por ella, no sea cosa que alguna de las chiquitas quede con vida y encima tenga a su madre. Van a morir todos. Ya hicieron mucho mal. Ahora que les desapareció el apoyo, andá a pedirle a alguien que se juegue por vos, Por más custodio que tengas, prepárate. Si no renuncias, mirá bien por dónde vas, porque no te queda mucho, judío hijo de mil putas. Viva Irán, viva Hezbollah, viva el islam. Muerte al sionismo usurpador”.

Mail amenaza a Nisman 2012

-Cuando se cumplió el décimo aniversario de la muerte de Nisman, el año pasado, la Oficina del Presidente sacó un comunicado diciendo que fue “un asesinato en manos de lo más oscuro del poder”. ¿Habló con Javier Milei, antes o después de eso?

-No, no hablé ni tuve ningún tipo de participación en ese comunicado. Nadie habló previamente conmigo. A mí me sorprendió satisfactoriamente, como lo dije cuando en el homenaje que se hizo en la AMIA. Destaqué que, por primera vez, un Presidente en ejercicio tuvo el valor de recordar y homenajear a Nisman, hablando de asesinato. Ningún otro presidente lo había hecho antes. Lo destaqué porque habla de un funcionario que se expresó sin especulaciones de ninguna naturaleza, basándose en lo que dijo la Justicia. Y además, en ese mismo comunicado, reafirmó su compromiso de procurar que haya justicia para las víctimas del atentado a la AMIA, para lo cual se comprometió a enviar al Congreso de la Nación el proyecto de juicio en ausencia, que hoy ya es ley. Y más aún, dijo que desde el Poder Ejecutivo se mantenía la confianza de que el Poder Judicial continuara todas las investigaciones que correspondían para que el asesinato de Nisman no quedara impune, y para que continuaran las líneas de investigación de la denuncia que él había realizado para que los culpables terminen tras las rejas.

-¿Nunca tuvo una reunión con Milei entonces?

-Nunca. Solo me lo crucé antes de que fuera presidente en un canal de televisión, que yo me retiraba de una entrevista y él llegaba. Pero no intercambié ni siquiera unas palabras ahí.

Comunicado de Javier Milei al cumplirse 10 años del muerte de Nisman

-¿Cree que se va a identificar a los responsables del asesinato de Nisman?

-Siento que la investigación está bien orientada y que se está tratando de profundizar respecto de los servicios de inteligencia que estuvieron operativos ese fin de semana. Pero soy realista. Con todo lo que pasó en el comienzo de la investigación, difícilmente se llegue a todos los responsables. El fiscal Taiano pidió la indagatoria de la fiscal Viviana Fein. Nosotras, en su momento, pedimos su apartamiento por falta de imparcialidad y objetividad en la conducción de la investigación que ella tenía delegada. Y lamentablemente ninguno de los jueces que pudieron haber atendido nuestro pedido, lo hizo. No era tan grave como acusarla de un delito. Porque para pedir que se la cite a indagatoria, debe haber un estado de sospecha suficiente de que haya cometido un delito. Tal vez, si en ese momento se la hubiera apartado, otra hubiera sido la historia.

-¿Cuál cree que es el legado de Nisman?

– Cuando se cumplieron 10 años de su asesinato, las chicas hablaron del legado que él les dejó a ellas, que era el de luchar por lo que uno quiere, por lo que uno desea y por lo que considera que es su deber. Ellas dijeron que él les enseñó a vivir sin miedo, que el miedo no las condicione. Que pese a esa campaña horrible de desprestigio y de intentos por ensuciar su imagen, ellas lo consideraban un héroe por su valentía.

Por mi parte, creo que su legado es que todos somos iguales ante la ley, y debemos someternos ante los tribunales en igualdad de condiciones, aun los máximos estamentos del gobierno de turno. Él se animó a hacer una acusación, una denuncia contra la cabeza del Poder Ejecutivo vigente en ese momento.

Y para todos los que elegimos esta profesión, también, el de trabajar cumpliendo con la Constitución, con las leyes, con las pruebas del expediente, sin miedo. Porque en definitiva, lo que él hizo en su momento, al oponerse a ese Memorándum de Entendimiento con Irán y, después, a denunciar por encubrimiento a quienes habían sido los artífices de ello, es cumplir con la Constitución Nacional. En su artículo 109, claramente establece que en ningún caso el Presidente de la Nación, puede ejercer funciones judiciales o arrogarse el conocimiento de las causas pendientes. Y la causa AMIA era una causa pendiente ante la Justicia. El Memorándum no era una cuestión de política exterior. Y además, sin darles intervención a los familiares de las víctimas en esa Comisión de la Verdad que buscaban crear.

Creo que gran parte de los argentinos supieron interpretar el legado que nos dejó Nisman, al elegir a través del voto un proyecto político que entienda de qué lado del mundo queremos estar: el que defiende los valores de la vida, la familia, la libertad y la democracia, diciéndole no a los gobiernos que negocian con el terrorismo. Y hoy, en este nuevo escenario mundial, Argentina se encuentra geopolíticamente alineada con los países que defienden esos valores.