
El último año cerró con la menor tasa de inflación en ocho años; segundo ejercicio con aumento sostenido de la actividad económica; disminución de la deuda consolidada de la Administración Central y Banco Central; baja de impuestos y de retenciones a las exportaciones y Presupuesto 2026 aprobado, entre otros grandes logros del gobierno. Sin embargo, el índice de riesgo país encontró un punto de resistencia en 550 puntos básicos, y la tasa mensual de variación del Índice de Precios al Consumidor registró en diciembre la suba más alta desde abril.
Con ese escenario, Infobae entrevistó a Salvador Di Stefano, quien se presenta como “consultor en economía y negocios. Hacemos trabajos de proyecciones económicas, valuaciones de empresas, e indicadores financieros para la toma de decisiones. Inversiones, en el marco de una mirada transversal entre el individuo y su empresa”, para conocer su mirada sobre el presente y expectativas.
“El país se está ordenando, y por primera vez tenemos un gobierno que nos da una cancha equilibrada, nadie nos está inclinando la cancha en contra, vamos a un escenario de menos inflación, menos impuestos, menos Estado y más sector privado”, afirma en diálogo con Infobae desde Rosario.
Di Stefano celebra los logros recientes: “Argentina está ganando reputación gracias al superávit fiscal, capitalizar el Banco Central, disminuir el stock de deuda y las tres anclas: fiscal, monetaria y cambiaria. Esto es palpable y mensurable”. A pesar de los avances, advierte que “la historia nos condena” y que el índice de riesgo país “está estancado entre 550 y 600 puntos básicos, pero si se mantiene esta política económica, para fin de año estaremos cerca de 400 pb”.
“Argentina está ganando reputación gracias al superávit fiscal, capitalizar el Banco Central, disminuir el stock de deuda y las tres anclas: fiscal, monetaria y cambiaria”
En esta entrevista, comparte su mirada sobre la actualidad económica, las oportunidades del nuevo ciclo y los desafíos pendientes.
— ¿Por qué persiste cierta desconfianza de los mercados y los analistas respecto a la capacidad de pago de la deuda, aun cuando Economía ha cumplido con todos los vencimientos en los últimos 25 meses? ¿A qué atribuye esa incredulidad?
— Creo que Argentina está ganando reputación gracias al superávit fiscal, capitalizar el Banco Central, disminuir el stock de deuda y las 3 anclas: fiscal, monetaria y cambiaria. Creo que esto es palpable y mensurable. Sin embargo, la historia nos condena, Mauricio Macri entre diciembre de 2015 y noviembre de 2019 no pudo cambiar la historia, gobernó hasta el año 2017 sin problemas, y en el 2018 llegó el derrumbe, que se agravó cuando perdió las elecciones en el año 2019.
Javier Milei está llevando adelante una política económica diametralmente opuesta a la que realizó Mauricio Macri; hoy no hay gradualismo, hay superávit fiscal; no se toma deuda para pagar intereses, y no se aumenta el pasivo del Banco Central, sin embargo, las comparaciones existen.

En la medida que el Gobierno mantenga esta política económica en el tercer y cuarto año de presidencia, y sea reelegido en 2027 los inversores internacionales van a ir creyendo, y el índice de riesgo país irá bajando. Hoy está estancado entre 550 y 600 puntos básicos, creo que para fin de año estaremos cerca de 400 pb. Si hay reelección y se mantiene la política económica, vamos a convivir a futuro con un índice de riesgo país de 200 pb.
— ¿Cuáles son hoy los factores concretos que más alimentan la percepción de riesgo sobre la economía argentina? ¿Podría jerarquizarlos?
— Creo que se han despejado mucho los factores de riesgo con la elección del 26 de octubre, sin embargo, el mercado quiere ver más reservas en el Banco Central. Desde mi punto de vista, no me parece un tema relevante, ya que a mi juicio lo más importante es tener superávit financiero, que los ingresos del Estado cubran los gastos más los intereses. Sin embargo, el mundo financiero prefiere ver más reservas, así sean compradas contra emisión monetaria.
“El mundo financiero prefiere ver más reservas, así sean compradas contra emisión monetaria”
Personalmente, creo que las reservas deberían crecer por venta de activos del Estado o compras de dólares con superávit fiscal, pero el mercado pide otra cosa. Por otro lado, pocos reparan en que este gobierno recibió una economía con exceso de pesos en la calle, en el Banco Central y en los bancos, los particulares estaban con un exceso de stock de mercadería, y que todos esos excesos se debían digerir en un escenario de nuevo orden económico. También estamos excedidos de dólares en caja de seguridad.
Pagar los excesos del pasado le costó al gobierno actividad económica de corto plazo, y el resultado será un ordenamiento sólido a mediano y largo plazo. En Argentina solo se piensa a una hora, pero los programas económicos hay que mirarlos a largo plazo. En resumen, el mercado pide más reservas ya, y no mira el superávit fiscal, los pagos de deuda realizados, y la herencia recibida. Si mira los indicadores de Argentina versus los de la región, Argentina debería tener un índice de riesgo país inferior a 300 puntos básicos ahora mismo. Sin embargo, el mercado pide más reservas en el BCRA.
Comprar reservas contra emisión monetaria, es aumentar el activo y el pasivo del Banco Central; con eso no lo capitaliza. Sin embargo, eso le da garantía a los acreedores. Cada uno ve la economía como más le conviene, a mí me parece que teniendo superávit fiscal, capitalizado el BCRA, menos deuda y un tipo de cambio estable alcanza.

— ¿Qué impacto tiene la baja global del dólar en la economía argentina y, en concreto, en su capacidad de pago? ¿Es realmente una oportunidad o puede ser un riesgo?
— La baja global del dólar es una oportunidad para Argentina, eso podría traer como correlato una mayor demanda de las materias primas que producimos. Por otro lado, estamos frente a cuatros eventos inéditos:
- Cosecha récord nunca vista en el país.
- Precio de la carne vacuna es récord a nivel mundial, hay un faltante muy grande de mercadería, Argentina tiene una oportunidad única, en algunos años podríamos exportar más de USD 4.000 millones, para lograr este objetivo se necesita inversión, y abrir nuestro mercado al mundo, importar carne, y exportar carne por mayor valor. Es un tema a tratar.
- En 2026 se termina el oleoducto VMOS para evacuar el petróleo de Vaca Muerta, mientras que en 2027 y 2028 se terminará el gasoducto que evacuará el gas de Vaca Muerta. Eso es ingreso de dólares pleno para el país.
- La minería para 2029 y 2030 va a aportar muchos dólares, es una inversión de largo plazo, el ingreso de capitales para la explotación comenzará en breve, y se notará en la economía, pero la exportación la veremos en 4 a 5 años.

— ¿Cómo influye el contexto internacional en las expectativas de los inversores sobre Argentina? ¿Es justo que se compare la situación local con la de otros emergentes?
— Lamentablemente la historia nos condena, pero hoy estamos mejor que muchos emergentes, para no ser totalizadores. Creo que en materia de política internacional por primera vez estamos del lado correcto de la historia. En materia económica nuestros indicadores son impecables, deberíamos mejorar pronto.
— ¿Qué señales da la aprobación del Presupuesto 2026 al mercado y a los organismos multilaterales? ¿Cree que esas señales serán suficientes para cambiar el clima de desconfianza?
— El Presupuesto es importantísimo e imprescindible, porque es la ley de leyes, pero debe seguirse adelante con el proceso de reformas y desregulación. La Ley de Presunción de Inocencia Fiscal es un gran avance, vamos a una ley de modernización laboral, necesitamos una reforma tributaria, pero para esto hace falta que las provincias colaboren, hay impuestos que son coparticipados, y no veo que provincias y municipios tengan la misma vocación de bajar el gasto que la nación.
“No se ha tomado dimensión del proceso de reformas que tenemos por delante. Tampoco se ha dimensionado el avance desregulador”
Creo que no se ha tomado dimensión del proceso de reformas que tenemos por delante. Tampoco se ha dimensionado el avance desregulador.
— ¿Hay margen en ese presupuesto para enfrentar shocks externos o internos imprevistos, como una nueva caída de commodities o tensiones políticas?
— Todo shock externo o interno imprevisto nos llevará a una restricción. Siempre hay margen de acción cuando está la vocación de que los ingresos deben ser más elevados que la suma de los gastos más intereses. Hay que recordar que el Presupuesto tiene un gasto social que representa el 85% del total, por ende, hay restricciones, y si hay un shock, vamos a estar incómodos, pero se va a superar.
— ¿Qué expectativas tiene respecto a la próxima misión del FMI? ¿Cuáles serán los puntos de mayor fricción o acuerdo?
— Está claro que no se cumplió la meta de acumulación de reservas como lo desea el FMI, pero el resto está sobre cumplido, por ende, creo que vendrán los desembolsos pautados, y seguramente habrá un perdón para sortear este tema. Lo que más le preocupaba al FMI era que el BCRA no compraba dólares, y ahora lo está haciendo.

Hay muchos desembolsos a realizarse en 2026 ya sea por el FMI, como también por organismos financieros internacionales. No nos olvidemos de esto, porque se vive con una sensación de que no hay dólares, pero hay financiamiento ya pautado desde el FMI más organismos a Argentina, y las empresas más las provincias se están financiando a buenas tasas de interés en el exterior. A esto hay que sumarle la llegada de inversión directa de los RIGI.
— ¿Qué impacto puede tener la demora en la aprobación de la reforma tributaria en la confianza de los inversores y en la recaudación futura?
— Primero necesitamos que haya inversión, si hay inversión hay crecimiento, si tenemos crecimiento, aumenta la recaudación, y esto da el puntapié para bajar tributos. No perdamos de vista la inversión, sin inversión no hay rebaja tributaria.
“Necesitamos que haya inversión, si hay inversión hay crecimiento, si tenemos crecimiento, aumenta la recaudación, y esto da el puntapié para bajar tributos”
Los empresarios quieren que bajen impuestos para invertir, el Gobierno bajó el impuesto inflacionario del 290% al 30% anual, ahora los empresarios deben invertir, y el Gobierno bajará la presión tributaria. Sin inversión es imposible que haya baja de tributos. En Argentina el sector privado hace años que invierte poco, cómo bajar impuestos sin inversión nueva, cómo se paga el 85% del gasto social.
— ¿El debate de la reforma laboral puede marcar un antes y un después para el mercado de trabajo y la economía, o espera cambios graduales?
— Creo que vamos a ver cambios graduales, las verdaderas reformas vendrán si Javier Milei tiene un segundo mandato, hoy todavía tenemos restricciones.

— ¿Qué expectativas genera el Acuerdo Unión Europea-Mercosur y su tratamiento en los parlamentos?
— Falta mucho para que se concrete; no vendamos la piel del oso si todavía no lo cazamos. Hay que darle tiempo a este acuerdo, es muy importante para el país, somos una economía cerrada, y este acuerdo abre nuestra economía al mundo.
— ¿Cómo impacta la demora en cerrar un acuerdo comercial con Estados Unidos en las proyecciones económicas del país? ¿Se están perdiendo oportunidades concretas?
— No creo que se estén perdiendo oportunidades, un acuerdo no se logra de un día para el otro, Argentina logró avances muy importantes en la relación con Estados Unidos, hay que darle tiempo a los detalles de los acuerdos de largo plazo. De corto plazo cuando se necesitó ayuda, el swap de USD 20.000 millones y los acuerdos con los organismos internacionales estuvieron arriba de la mesa, no nos apresuremos, un poco de paciencia. El acuerdo con EEUU nos dará más previsibilidad, pero estamos en un mundo complejo.
— ¿Qué sectores productivos están mejor posicionados para el nuevo ciclo económico y cuáles deberán reconvertirse si quieren sobrevivir? ¿Hay sectores condenados a perder terreno?
— La economía tiene productores de bienes transables y no transables. Los transables, con este programa económico, van a tener que competir con el mundo, por ende, se tienen que reconvertir. Los no transables no compiten con el mundo, y tienen más espacio para desarrollarse con holgura.
“Los productores de bienes transables, con este programa económico, van a tener que competir con el mundo, por ende, se tienen que reconvertir
Un segundo tema es el financiamiento, en Argentina las empresas estaban acostumbradas a vivir apalancadas, porque la tasa de interés activa era negativa contra la inflación. Con el nuevo programa económico la tasa de interés activa es positiva contra la inflación, por ende, los negocios deben desarrollarse con capital propio.
Hay que medir a las empresas, y ver cuál es la verdadera frontera de endeudamiento, si pasas un determinado nivel de deuda te quedas sin utilidad, por ende, hay que buscar nuevas formas de endeudamiento, en moneda extranjera, a través del mercado de capitales vía pagarés u obligaciones negociables, o bien buscar un socio para la empresa. Es vital que el gobierno flexibilice las normativas para que las empresas coticen en Bolsa.
Las empresas en Argentina, en muchos casos, no necesitan un crédito, necesitan un socio. A prepararse para una etapa de fusiones y adquisiciones.
— ¿Observa un comienzo de reconversión real en la matriz productiva argentina, o sólo hay casos aislados? ¿Qué ejemplos concretos destacaría?
— Creo que hay un proceso de reconversión muy importante. Si el Gobierno permite la amortización acelerada, vamos a ver un gran crecimiento en la inversión. Los sectores alimenticios, gas y petróleo, minería, entre otros, están llevando adelante una reconversión productiva importante.

El comercio se está reconvirtiendo; miren el fenómeno de las plataformas de e-commerce, en el pasado, los fines de semana se llenaban los supermercados, hoy mucho se compra desde el celular, si eso no es reconversión, ¿la reconversión dónde está? Hoy es más importante llevar el celular para pagar, que la billetera, circulamos sin dinero físico, pero con dinero virtual en las billeteras digitales, y se vienen más innovaciones: Ergo, no estamos en un cambio de época, estamos en una época de cambios.
— ¿Cuáles son sus expectativas para el empleo en 2026?
— El empleo seguirá en los niveles actuales, no veo un gran crecimiento en lo inmediato. La economía informal es muy alta, y nadie quiere perder ingresos, pasarán muchos años para que el empleo formal supere la informal. Se necesita mucha inversión, aumento de los ingresos públicos, baja del gasto público, y que se eliminen impuestos al trabajo.
“Quiero un buen hospital, pero te vendo mercadería en negro. Algún día debemos vencer nuestra hipocresía, y ser más formales”
La transformación de Argentina llevará tiempo, porque hay que cambiar una cultura social, los argentinos tienen que pagar impuestos, y nadie desea pagarlos, pero las demandas sociales son elevadísimas. Quiero un buen hospital, pero te vendo mercadería en negro. Algún día debemos vencer nuestra hipocresía, y ser más formales. Repito 85% del gasto público es social, la economía en negro es superior al 50%. No veo que esto se discuta en muchos lugares.
— Mirando hacia 2026, ¿Cuál sería para usted el principal riesgo y la mayor oportunidad para la economía argentina?
— El principal riesgo es una crisis financiera internacional, causada por la geopolítica. La mayor oportunidad de los acuerdos comerciales con otros países o regiones del mundo. Tenemos que ser una economía más abierta.
— ¿Cree que la sociedad y el empresariado están preparados para los cambios estructurales que se proponen desde el Gobierno?
— Si no están preparados se van a tener que preparar. La votación del 26 de octubre de 2025 nos muestra que hay voluntad de adaptarse.
— Si tuviera que titular esta etapa del rumbo económico argentino, ¿Qué frase elegiría?
— El país se está ordenando, y por primera vez tenemos un gobierno que nos da una cancha equilibrada, nadie nos está inclinando la cancha en contra, vamos a un escenario de menos inflación, menos impuestos, menos Estado y más sector privado. El título sería “Por primera vez nos devuelven lo que es nuestro, menos gasto público, menos impuestos”.
— Finalmente, ¿Qué reflexión haría para este año en que el Gobierno cuenta con mayor respaldo legislativo y no habrá elecciones? ¿Qué sería imperdonable no lograr en este contexto?
— No soy quién para juzgar de imperdonable nada. Creo que este año se termina la maldición de los años pares, vamos a crecer por segundo año consecutivo, y eso cambia la planificación financiera de las empresas, ya que van a requerir mucho más capital de trabajo. El Gobierno pondrá sobre la mesa un conjunto de reformas, cada uno de nosotros hará lo imposible para adaptarnos a esas reformas.
El futuro de las empresas está en la estrategia que adopte el emprendedor. En los primeros dos años muchos siguieron jugando el juego de los años 2022/23, esperaron una devaluación y mantuvieron el stock, esos terminaron mal. Hay que terminar con el mito del dólar atrasado, en dos años de gobierno tuvimos superávit de balanza comercial.
“En los primeros dos años muchos siguieron jugando el juego de los años 2022/23, esperaron una devaluación y mantuvieron el stock, esos terminaron mal”
Si las empresas no se adaptan al juego de la baja inflación, dólar estable y alta competencia, van a tener problemas. Hay que reinventarse todos los meses para ganar en el mercado.
No le perdonaría al gobierno la violación de cualquiera de las tres anclas, es decir, que baje la bandera del orden fiscal y financiero, creo que con la mayoría en el Congreso debe fortalecer estas políticas de Estado. La bandera del ancla fiscal, monetaria y cambiaria debe flamear bien alto permanentemente.