El impacto de los European Film Awards, que se celebran en la House of World Cultures de Berlín, se intensificó tras el reposicionamiento del evento en el calendario internacional. Por primera vez, la European Film Academy situó la ceremonia a mitad de la temporada de premios estadounidense, justo entre los Golden Globes y los Oscar. En ese contexto, el periodista Scott Roxborough, jefe de la oficina europea de The Hollywood Reporter, afirmó: “Hollywood ha dejado de hacer películas para adultos, con pocas excepciones. Eso deja espacio para los europeos, que sólo hacen películas para adultos”.

El cambio de fechas, junto con una estrategia renovada, respondió a una directriz clara para reposicionar los premios como referencia dentro de la industria global. El productor británico Mike Downey, presidente saliente de la academia, explicó a The Guardian: “El cine europeo asumió una postura ofensiva y se reposicionó para enfrentarse a Hollywood: al mover este año sus fechas a mediados de enero. Nuestra gran reforma y nuevo enfoque elevan radicalmente nuestro perfil y, en efecto, la importancia del cine europeo en la temporada internacional de premios”.

Mientras el escenario hollywoodense consolidó su apuesta por franquicias y secuelas, los premios europeos brindaron protagonismo a producciones adultas y autorales. En esta edición, Joachim Trier lidera con su drama familiar Valor sentimental, nominado en cinco categorías principales tras haber ganado el Grand Prix de Cannes y otorgar al sueco Stellan Skarsgård un Globo de Oro como mejor actor de reparto. Roxborough definió la película como “el tipo de drama serio que Hollywood produce cada vez menos”.

La competencia incluye la coproducción hispano-francesa Sirāt de Óliver Laxe, con cuatro nominaciones, así como la alemana The Sound of Falling de Mascha Schilinski y el filme francés del iraní Jafar Panahi, Fue solo un accidente, ambas con tres candidaturas.

Mike Downey, además, destaca el peso numérico que el cine europeo registró frente al estadounidense. Según sus cifras, “si las entradas de cine cuentan en la era del streaming, Europa y Estados Unidos están empatados en sus respectivos territorios con 8,4 mil millones y 8,5 mil millones de dólares respectivamente en 2024 — y 2025 apunta en la misma dirección. Así que todo está en juego”.

Sin embargo, tanto Downey como la prensa alemana puntualizaron un fenómeno de afirmación identitaria del sector. El diario Süddeutsche Zeitung concluyó el año anterior que “este año nos ha dado la prueba irrefutable de que el cine alemán no debe hacerse más pequeño de lo que es”. En Francia, el informe anual marcó una subida del 6% en exportaciones cinematográficas durante 2025, brindando a las distribuidoras europeas “motivos de esperanza”, como establecieron las fuentes consultadas.

A pesar de la permanencia de los grandes éxitos de Hollywood en la taquilla continental durante 2025, la estrategia de las distribuidoras europeas —incluyendo proyecciones especiales para buscar el voto de la academia— señala un cambio. Roxborough reconoció indicios de que “algunas distribuidoras europeas comenzaron a orientar sus campañas de marketing en función de los premios”. Y Downey resumió el clima con una afirmación de alcance: “No sólo en las guerras culturales Europa se mantiene firme — también lo hace en la taquilla”.