La transformación del mercado automotor argentino en los últimos dos años es mucho más grande de lo que parece. El crecimiento de ventas de autos 0 km en 2025 llegó casi al 50% en relación con el año anterior y al 30% respecto a 2023.
Ese crecimiento tuvo en los autos importados su principal protagonista, ya que en el mismo período los vehículos que llegan desde el exterior pasaron de representar el 30% al actual 60% del total de patentamientos.
En ese mercado de los autos que llegan desde el exterior, las marcas chinas son las que mayor variedad de vehículos ingresan al país, y sólo pierden en volumen frente a los importados de Brasil, que por su condición arancelaria de no pagar derechos de importación y son aún más del 80% del total de importados.
Para que esto suceda se combinaron dos variables: la expansión de la industria automotriz de ese país y el cupo del Gobierno argentino de 50.000 automóviles híbridos y eléctricos que pueden nacionalizarse sin pagar el arancel extrazona del 35% que rige en el Mercosur.

El cupo diseñado por la administración libertaria está pensado con la doble finalidad de promover la electromovilidad y empujar los precios de los autos nuevos a la baja. Pero debido al Acuerdo de Complementación Económica con Brasil (ACE14), Argentina no puede habilitar un número significativo de unidades para importar sin pagar el arancel común Mercosur del 35%, salvo que sea para vehículos con tecnología innovadora.
De esta manera, entre 2025 y 2029 inclusive, los 250.000 autos que tienen ese beneficio arancelario necesariamente tienen que ser híbridos y eléctricos de no más de USD 16.000 de precio FOB, es decir libre de impuestos en puerto de embarque.
Esa limitación redujo notablemente la lista de oferentes para participar de las licitaciones del primer año, pero la industria china fue particularmente la más favorecida, ya que las exportaciones de autos están subvencionadas por su gobierno.
Mientras el volumen sea menor al 10% del total del mercado, el impacto en los precios de los 0 km no debería ser significativo, al menos con los modelos 100% eléctricos. En cambio, los híbridos convencionales, que BYD tiene en modelos SUV, posiblemente generen que los modelos regionales tengan que evaluar un ajuste a la baja en 2026.
En este escenario, la llegada del buque de la flota BYD que arribará a Argentina este domingo es gravitante en la región, ya que más allá de la operación de importar vehículos desde China, el plan incluye el ensamble de unidades en Brasil, en las instalaciones que pertenecieron a Ford en Camaçari, en el estado de Bahía. Allí ya se fabrican modelos como Dolphin Mini, King y Song Pro desde octubre del año pasado, alcanzando una producción cercana a las 20.000 unidades.
El que llega al país es un buque con capacidad para transportar hasta 7.000 vehículos por viaje, que además se mueve propulsado por una combinación de motores alimentados por gas natural licuado y combustibles fósiles convencionales, lo que optimiza la operación logística con un especial cuidado por el medio ambiente y la eficiencia.
Más allá de la curiosidad que genera el barco por sus dimensiones y su capacidad de subir y bajar vehículos por sus propios medios, el hecho de pertenecer directamente a una compañía automotriz lo hace trascendente, y marca el ritmo al que se mueve la industria automotriz china en la actualidad, ya que no depende de terceros para organizar la logística de su expansión internacional.
La flota de la automotriz tiene con 8 barcos similares al Changzhou, entre los cuales se pueden transportar simultáneamente hasta 65.000 vehículos.