
Un grupo de científicos de México, Chile y Argentina descubrió una zona con pocos vasos sanguíneos en el centro de la glándula pituitaria de las personas. La hipófisis, también llamada glándula pituitaria, se encuentra en la base del cerebro y regula funciones hormonales esenciales.
“Nuestro trabajo aporta una región hipovascular en la hipófisis a la cual denominamos zona de entrada pituitaria. Abordar esta lesión quirúrgicamente para remover tumores en la región disminuye la probabilidad de sangrado y, por ende, las complicaciones postoperatorias”, resaltó en diálogo con Infobae Gerardo Marín, el primer autor del estudio.
Marín integra el Departamento de Neurocirugía del Hospital Regional 1° de Octubre, que depende del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado en México. El experto también forma parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Según el estudio que los investigadores publicaron en la revista World Neurosurgery, la región central de la hipófisis tiene menos vasos sanguíneos que sus bordes.
La investigación también fue realizada por expertos de la Universidad Nacional de Tucumán y la Universidad de Buenos Aires de la Argentina, y la Universidad de Valparaíso de Chile.
El enigma del centro de la hipófisis
La glándula pituitaria controla el funcionamiento de otras glándulas del cuerpo. Se divide en dos partes: la adenohipófisis (lóbulo anterior) y la neurohipófisis (lóbulo posterior), que tienen funciones y estructuras distintas.

En medicina, la vascularización significa la cantidad y disposición de vasos sanguíneos en un tejido. Aunque la hipófisis recibe mucha sangre, las incisiones en su línea media suelen no alterar la función hormonal.
Los neurocirujanos habían notado que operaciones como las realizadas para la enfermedad de Cushing o hemi-hipofisectomías (extracción parcial de la hipófisis) suelen proteger la producción hormonal cuando se hacen por el centro.
Sospecharon que eso ocurría porque el centro de la hipófisis tenía menos vasos sanguíneos que los bordes.
Quisieron estudiar esa diferencia y entender si explicaba la “resiliencia” de la hipófisis tras cortes centrales.

Descubrir la anatomía de la hipófisis
El análisis se hizo en el Laboratorio de Neuroanatomía Microquirúrgica de la Universidad de Buenos Aires. Para el estudio, se usaron glándulas de tres adultos fallecidos sin enfermedades previas en esa zona.
Las muestras se prepararon con técnicas histológicas, que consisten en cortar el tejido en partes finísimas y teñirlas para ver sus detalles.
Para identificar los vasos sanguíneos se utilizó el marcador CD34, una proteína que aparece en las células de las paredes de los vasos. Así, se pudo contar cuántos vasos había en cada zona. Se hicieron cortes en dos planos: el plano sagital, que divide el cuerpo de adelante hacia atrás, y el plano coronal, que lo divide de lado a lado.
De esta forma, los investigadores compararon la cantidad de vasos en el centro y los bordes de la hipófisis.

Los resultados fueron contundentes: en el plano sagital, la densidad microvascular fue significativamente menor en la región de la línea media en comparación con la región periférica.
En el plano coronal, la diferencia no se observó. Los investigadores explicaron que eso se debe a que los vasos del centro están alineados de arriba hacia abajo, y el corte coronal los atraviesa, lo que hace que parezcan más numerosos.
La zona de entrada hipofisaria, nueva referencia quirúrgica

La zona identificada es un corredor anatómico donde los vasos se alinean de forma vertical, lo que permite hacer cortes quirúrgicos más seguros por el centro.
El análisis detalló que la parte anterosuperior de la hipófisis tiene la mayor densidad de vasos, mientras que la posteroinferior tiene la menor.
“Esta información resulta clave para planificar operaciones sin poner en riesgo funciones hormonales”, aclaró Marín a Infobae.
Los próximos pasos

“Necesitamos continuar diseccionando esta zona de entrada pituitaria con un mayor número de personas para saber qué tanto disminuyen los riesgos de las complicaciones neuroquirurgicas”, reconoció el doctor Marín en la entrevista con Infobae.
Además, “es fundamental confirmar que este hallazgo no sea exclusivo de pacientes con patología tumoral, sino que esté presente también en personas sin enfermedad hipofisaria, lo que garantizaría su aplicabilidad clínica general”, afirmó.
Aclaró que “los próximos estudios estarán dirigidos a revelar esas preguntas”.

Los investigadores sugirieron que los neurocirujanos tengan en cuenta la zona de entrada hipofisaria al planificar cirugías del centro de la glándula, sobre todo en operaciones para la enfermedad de Cushing y hemi-hipofisectomías.
“Si bien está limitado por un tamaño de muestra pequeño, estos resultados resaltan un aspecto previamente poco caracterizado de la angioarquitectura hipofisaria que puede representar un corredor más seguro para la intervención quirúrgica”, señalaron.

El equipo quiere ampliar el estudio con más muestras y sumar técnicas de imagen en pacientes vivos para confirmar la importancia clínica de la zona identificada.
Además, propusieron analizar otros aspectos, como la actividad metabólica de la hipófisis, para comprender mejor su funcionamiento.
El hallazgo de la zona hipovascular central en la glándula pituitaria redefine el mapa de la cirugía cerebral y abre nuevas rutas para proteger la función endocrina.